Alan:
No dejaba de pensar en nuestra pequeña compañera, y el por que los lobos no se acercaban a nosotros, que los estábamos desafiando para que dejaran el carro y se alejaran de nuestra compañera. Parecía que la cuidaban, pero Skar se apoderó de mí y trató de apartar al lobo que estaba olfateando la parte de arriba del carro, con miedo a que se subiera. Los ataque, pero 2 lobos me empezaron a atacar, mientras que uno me agarró por una pata y me lanzó.
A través del enlace mental les comente a mis hermanos y Alex que estaban angustiados porque los lobos se nos estaban acercando. Al darnos cuenta, nuestra compañera salió del carro y los lobos se apartaron, como si la adoraran.
- ¿Qué pasa? - preguntó Alex, asustado al mirar el cabello rojo de Celeste. No la había visto así, porque aquella noche no la miró, ya que tenía los ojos cerrados por respeto a nuestra compañera.
- No veo nada - dijo Alex, confundido. - Es como si estuviera ciego.
Anaís estaba asustada, se agarró la cara, mientras nosotros veíamos cómo el cielo se colocaba rojo y nuestra compañera corría hasta donde estábamos nosotros y gruñía tan fuerte que caímos junto con Alex. Nuestros lobos empezaron a adorar a Celeste.
- Malcon me dice que todo estará bien, que la traigamos de vuelta antes de que la empiecen a buscar - dijo Erik.
Los lobos salieron con la cabeza abajo y todo volvió a ser azul claro. El cielo estaba hermoso. Alex se levantó y vio a Celeste con sus cabellos largos color rojo y una media luna color rojo con n***o en su frente. Se quedó sorprendido y dijo:
- ¡Nos tenemos que ir ya!
Erik le tomó la pequeña mano a nuestra compañera y sintió un escalofrío. La besó y le dijo:
- Estamos bien, Celeste. No te preocupes.
Ella se derrumbó en los brazos de Erik, mientras Sam le acariciaba el cabello que volvió a ser blanco. Nos tranquilizó al ver que su cabello volvió a su tono normal.
- No los lastimaran - dijo Celeste, mientras nos miraba con una expresión de preocupación.
Eso nos hizo sentir orgullosos de nuestra compañera, a pesar de que ella esté en negación y no quiera admitir sus sentimientos hacia nosotros.
Nos vestimos rápido y nos dirigimos hacia el aeropuerto, donde nos estaban esperando unos guerreros de la manada -Tenemos que apurarnos- dijo Sam.
- Están asustados - dijo uno de los guerreros. - El consejo está preocupado porque otro eclipse y no saben qué está pasando. Solo que el alfa Ricardo llamó preocupado, pero nadie sabe qué le pasa.
- Ricardo es un m*****o del consejo y alfa de una manada muy fuerte que se llama Eclipse Mortal - explicó Alex. - Su hija tenía este poder, pero murió.
Nosotros solo nos quedamos callados y le dijimos a los guerreros que no le comentaran a nadie que nos vieron aquí.
Erik ya había subido a Celeste en brazos y Alex había subido a Anaís, que por la conmoción de no poder ver, se asustó y se desmayó. Los guerreros nos dijeron que se sentía un poco débil, que mientras estaba el eclipse, veían borroso, que todo pasó muy rápido.
- Aseguren todas las fronteras y cuiden a todos mientras estamos ausentes - dijo Sam con voz de mando. - No les comenten a nadie que nos vieron.
Ellos asintieron y se fueron, dándonos pequeñas palmadas en la espalda con esperanza. Sentí el mismo punzón en el pecho y supimos que era Celeste.
Nos sentamos al lado de ella, mientras Sam la agarró de los brazos de Erik y la acostó en su regazo.
- Hermanos, saben algo - dijo Sam, orgulloso. - Yo fui su primer beso hoy.
Le gruñimos, pero se lo dejamos pasar. Algo nos tenía tranquilos, que a pesar de que nuestra