Pasión por Luna Cap 3

798 Palabras
Los profesores asignaron compañeros de cuartos y a Luna le tocó compartir con Amber de la región de Nambur ( Lugar de cultivo y próspero en tierras), y con Catalina de la región de Ocean ( Lugar de mar y pesca). Las tres se presentaron y simpatizaron de primera entrada, se fueron a sus habitaciones para acomodar y ordenar todo donde eligieron sus camas tras hacerlo a la suerte. Luna tomó su maleta y una muñequita que fue una de las pocas cosas que tenía de sus padres; ella caminaba hacia la habitación junto con sus compañeras de cuarto cuando venía el príncipe junto a su primo Darían, quien Luna si lo conocía. — Luna el jardín de niños ya pasó; no deberías andar con cosas tan infantiles — Le dijo el príncipe León burlándose de ella y mirándola directamente. Este tomo la muñequita de los brazos de Luna y con su magia se la corto en dos, todos los presentes se quedaron sorprendidos y más viniendo del príncipe, pero a pesar de todo no hicieron ningún comentario. El príncipe se reía a carcajadas y siguió caminando sin medir su comportamiento y como pudo haber afectado o no a Luna y a los presentes que presenciaron dicho acto. Luna se quedó fría y con lágrimas apunto de salir al ver su muñeca cortada en dos, las jóvenes levantaron la muñeca y de ella salió una peineta, era hermosa y con muchos cristales de diferentes colores, recogieron todo, se lo entregaron a Luna y se fueron a la habitación. Darían, quien seguía a su primo se quedo muy extrañado de ese trató hacia una persona y más hacia Luna quien tan siquiera la conoce como para un trato de esa manera. — ¿Por qué hizo eso?, No era necesario comportarse de esa manera y más del príncipe del Reino — Replicó Darían molesto tras expresar lo que realmente le extrañaba. El príncipe se quedo mirando, eso le hizo reflexionar y se sintió mal ya que no era una buena impresión. — No lo sé, me parece que esas cosas no son para estar acá y de cierta manera me parece tonto que esté acá — Dijo el príncipe tras analizar la pregunta de su primo. Luna al entrar a la habitación no pudo más y se puso a llorar y sus compañeras la abrazaron, no sabían que decir por el comportamiento del príncipe, el era cariñoso y muy querido por todos. Llegó la hora de la cena y todos fueron al salón donde están preparando un banquete para todos, en la cabeza de la gran mesa estaba el príncipe, y a su lado izquierdo estaba Darían. Poco a poco todos fueron tomando asientos y Luna decidió sentarse lejos del príncipe y sus compañeras a su lado, Darían veía a Luna muy triste, jugando con la comida y sin ánimo alguno. — Leon está triste, espero estés complacido — Le dijo Darían al príncipe. El príncipe volteo a ver a Luna, sin embargo, fue interrumpido cuando le hablo Cristina de la región de Xico ( capital de la cuidad). — Leon, espero poder tener algunas clases en compañía suya — Cristina, desde pequeña ha compartido varias actividades y eventos junto al príncipe y su primo Darían. Al ver que se le quedaba viendo a Luna, está lo saco de sus pensamientos para que se fijará en ella y así darles a entender a las demás el gran poder que ella tenía sobre el príncipe. — Cristina compartiré con todas y tendré un par de días con cada una para así conocerlas — Le respondió Leon y continuo comiendo. — ¿Leon y por qué tienes que hacer eso? — Leon, no veía a Cristina con un futuro con ella, pero era hermosa, de ojos azules, piel trigueña, con una personalidad fea, burlona, grosera y una niña mimada que le daban todo lo que ella quería. — Bueno, la idea es conocer a todas para elegir a las concubinas y mi futura esposa — Le dijo Leon cortante y sin ánimos de seguir conversando del tema. — Además, es un requisito del Reinó — Comentó Darían con una sonrisa marcada en sus labios. A Cristina no le agrado la idea de que conocieran y salieran con cada una de las muchachas, ya que se dio cuenta el interés del príncipe por Luna, odiaba la idea que se enamorara de ella. Cristina continuo conversando con sus compañeras de habitación, quienes estaban también conversando y preguntando cosas al príncipe y tener más oportunidades con él. Al finalizar la cena cada una se fue a la habitación y fue algo que agradeció a Luna, ya que no quería estar ahí y permanecer cerca del príncipe al darse cuanta que le desagrada su presencia.
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