Mi mente nublada, mis piernas temblorosas y unas locas ganas por sucumbir a los placeres que Killian estoy segura me entregará, me tienen saltando en un pie. Jamas había estado tan segura de algo como lo estoy ahora mismo. Me arreglo el vestido con su ayuda, peino mi cabello lo mejor que puedo e intento no tener tanto rostro de mujer recién follada por unos dedos expertos. Debo tener mis mejillas coloradas por la calentura que siento y que tengo por todo el cuerpo. Jamás me había corrido de esa manera, tan monumental y si Killian, me hizo venirme así de intenso solo con sus manos, no quiero ni pensar en como será cuando este con él en un cama o donde sea. Por qué seamos honestas, me da igual si me folla en la cama o en el suelo, mientras lo haga yo seré feliz. Llegamos a un edif

