Capítulo 10
La mirada del hombre seguía puesta en mí, sus ojos oscuros me grababan lentamente casi como una caricia, pero no se veía nada bien, era despectiva en cierto punto y su sonrisa ladeada todo menos que era una buena persona. Me atrajo de inmediato el hecho de que estaba vestido con un traje n***o, en un lugar es demasiado formal, aun así, le quedaba perfecto, delineaba su cuerpo dejando ver lo trabajado que estaba. Se acercó un poco más, hasta que quedaría demasiado cerca, el móvil no dejaba de sonar y yo seguía atontada por la música y el alcohol.
- ¿No vas a contestar? -repitió en tono suave, lejos de parecer seductora daba mucho miedo.
Hizo el amago de querer arrebatarme el móvil y el combustible ahí cuando reacciona y contesta.
-Hola cariño-hice la voz más tonta del mundo, y le di la espalda, pero él seguía ahí.
-Amelia ¿Estás bien? ¿Qué pasa? -Izan estaba preocupado, pero no podía decirle nada.
-Algo así bebe, ¿Vendrás al bar verdad? Te estoy esperando hace un buen rato-odio demasiado hablar así y necesito que se vaya.
- ¿Qué bar? Espera rastreare tu celular, espérame en un lugar seguro-dijo empleando ese tono autoritario tan característico de la realización.
-De acuerdo cariño, te espero aquí-corte y mire disimuladamente hacia un lado.
Me miraba como si estuviera jugando al gato y el ratón, aparentemente no se creyó mi teatro barato, pero hice mi mejor intento por parecer indiferente a él.
- ¿Me vas a ignorar ahora?
-Lo siento, pero estoy esperando a mi novio-dicho esto me disculpa un irme, pero rodeo mis hombros con sus fuertes brazos.
Estuve atrapada entre su torso y sus brazos, no era nada agradable, hice lo posible por salirme y hasta que me encontré con un pisotón con fuerza, pero él seguía ahí. No tenía idea de qué era lo que tenía en mente, nota que no traía olor a alcohol y tampoco tenía que estar drogado.
-Será mejor que me sueltes-dije en tono amenazante mientras colocaba lentamente el brazo para golpearlo- y no estoy de broma
- ¿Y si no quiero? Sabes no me dijeron que serías tan bonita, así no se puede trabajar-soltó una enorme carcajada, momento que aproveche para darle un codazo justo en el pecho.
Por reacción al golpe me soltó, salí disparando de ahí en busca de mi hermano que había desaparecido misteriosamente de mi vista. Se supone que debería estar conmigo cuidándome, y Zac no es del tipo que se desliza de sus palabras mucho menos de las promesas. La preocupación amenazaba con invadirme, pero yo controlé, ese tipo de seguimiento en el bar y yo tenía que salir, buscar a Zac e irme muy lejos de allí.
Di una vuelta en los lugares que supuse podría estar Zac, pero no lo encontré, no estaba ahí, no podría haber ido él no me dejaría sola.
Recibí un mensaje de Izan, avisándome que estaba esperándome en la barra, lugar donde recibimos ese tipo de aire, las posibilidades de que siga ahí son pocas, pero están, las descripciones al sujeto y espere su respuesta, cuando escribí para decirme que estaba solo tomé valor y fui hacia allí.
Estaba recostado de espaldas a la barra mirando hacia el interior del lugar buscando a alguien demasiado serio, traía unos jeans oscuros y una camisa celeste semiabierta, tu tono de piel hacia el contraste con este y no podía negar que se veía demasiado guapo.
-Izan-dije en un tono demasiado bajo, que para mi suerte él escucho-gracias por venir ...
Se acercó y yo rodeó con sus brazos, no me había dado cuenta de que estaba temblando hasta ese momento. El abrazo del príncipe era muy diferente al de aquel hombre, pues sus brazos parecían acariciar los míos con una suavidad extrema, no estaba presionando mucho se notaba que estaba cuidando de no lastimarme. Un acto que me desconcertó demasiado.
- ¿Estás bien? ¿Que Paso? -estaba preocupado, su tono de voz lo delataba.
Dispuse a contar lo ocurrido con rapidez y la mayor precisión que me dio el momento, pero estaba nervioso y no quería eso, no tenía miedo a mi hermano y necesitaba estar al cien para ir por él.
- ¿Y tu hermano? Tiene dicho que vino contigo ¿Dónde está?
-No lo sé, estoy preocupada. Zac nunca me dejaría sola y no está en el bar, ya lo busqué-hice una pequeña pausa, revisé el móvil y no tuve ni un mensaje de él- tampoco me respondieron las llamadas-esto último lo susurre.
Algo que Zac y yo tenemos como ley, respondemos las llamadas, al menos un mensaje cuando no sabemos dónde está el otro. Siempre ha cumplido con ello, y es por eso que mi mente no deja de idear cosas horribles que pueden pasar.
-Tranquila-dijo poniendo sus manos en mis hombros, había suavizado drásticamente su tono de voz- vamos a buscarlo, mi seguridad está afuera, podemos hablar con el dueño ...
-No, él está aquí, el hombre del que te hable, no quiero que se separe de Zac no sé qué tiene en mente, pero no parece ser nada bueno, no voy a arriesgarlo.
-Está bien, le pido a mis hombres que buscan aquí y rastreen su celular. No es seguro que te quedes aquí, vamos al coche un poco de aire te hará bien.
Asentí y lo seguí, el lugar estaba un poco más lleno y el humo de los cigarrillos hacia todo más misterioso y oscuro. Cuando el aire nocturno toco mi rostro que puede respirar bien de nuevo, tomo varias bocanadas de aire bajo la mirada de Izan, no puedo distinguir bien qué tenía en sus ojos, pero me gustaba. De pronto empecé a escuchar unas voces muy fuertes, cerca de ahí.
Sin decir nada fui hacia el lugar y yo paralice al ver a mi hermano en el piso semi inconsciente, su rostro estaba cubierto de sangre y dos tipos que no se percataron de mi presencia lo golpean cruelmente, lejos de quedarme ahí como una idiota, yo Bastante los zapatos y cuando estaba por acercarme, Izan apareció y compartimos un momento de miradas para entender lo que quería hacer, le di uno de mis zapatos los rodeamos. Sabía muy bien donde necesita dar el golpe, hace años Zac me lo enseño, uno seco y fuerte en la nuca y una patada fuerte en sus genitales. Fue exactamente lo que hice y funcioné para alejarlo y atontarlo lo suficiente mientras Izan se encargaba del otro, lo que no tenía en mente es que su seguridad estaba cerca y en cuanto se percataron de todo, que no fueron más de tres minutos se encargaron ellos de esos tipos.
No cruzamos palabras en el trayecto, estaba demasiado sumida en mantener el alto la cabeza de Zac que ya estaba inconsciente, y con un pañuelo que me dio uno de sus guardaespaldas, detuve un poco la hemorragia de su nariz para que al menos pueda respirar bien . Todavía tenía la adrenalina correr por mi cuerpo, y la mantenía ahí porque no quería entrar a ser una tonta que solo se preocupa y no hace nada.
Cuando llegamos a la sala, las enfermeras se encargarán rápidamente de mi hermano, llene las formas necesarias y me quedarán junto a Izan en la sala de espera. Nos habían dicho de primera que teníanmos esperar un rato para la primera revisión.
Pasaron unos pocos minutos en los que nos mantuvimos en completo silencio, tuve la mirada fija en la nada mientras que la de Izan fija en mí.
-Gracias por lo de esta noche, y perdóname por meterte en este lío-dije al fin, volteando para verlo, entonces noté que tenía un pequeño corte en la ceja derecha-
-Me alegra que hayas recurrido a mí para esto-dijo dibujando en su rostro una pequeña sonrisa.
No sabía qué responder a eso, así que lo omití de momento, y le pedí una enfermera un poco de algodón y agua oxigenada. Dispuse un desinfectar su herida con sumo cuidado, en parte me ha sido mal por haber puesto en peligro a un príncipe y más aún porque salió lastimado. Cuando termine, nota que estaba demasiado cerca, lo suficiente para sentir su respiración en mi rostro, pausada y tibia.
-Lamento que hayas salido herido de esto-dije casi en un susurro.
Él solo sonrió y acorto aún más el espacio que había entre nosotros ...
-Familiares de Zachary Ferro-llamo la enfermera de pronto, provocando que nos separáramos de inmediato.
-Aquí.
-Por favor acompáñenme.
No estaba en los planos que se quedara tanto tiempo conmigo, pero el insistió y después de ayudarme con lo que no podía negarme. Entramos en la habitación donde había varias camillas separadas por una simple cortina beige, llegamos a la última donde estaba Zac, con el rostro completamente rojo. Tuvimos varios puntos en la ceja izquierda y el ojo derecho completamente morado, la mujer nos conoció que recibió una fuerte golpiza, pero no tuve daños internos, lo que agradecí en silencio, aun así, mantuve el reposo y tomaré los analgésicos recetados. Le darían el alta en unos minutos así que nos dejó con él mientras terminaba el papeleo.
-Zac-dije de inmediato, tomando su mano que estaba vendada por la fuerza que empleo en sus golpes-hermano ¿Cómo te sientes?
Paso su otra mano por mi rostro, como si estuviera analizando si estuviera bien e instintivamente sonrió, es un tonto, el mejor tonto del mundo.
-Qué bueno que no te paso nada ...
- ¿A qué te refieres? Zac dime que pasó.
- ¿Por qué esta él aquí? -Cuestiono mirando a Izan fijamente y muy serio.
-Él me ayudo a sacarte de encima a esos tipos, deberías agradecerle-dije mirando a Izan que sonreía- ahora dinos ¿Qué paso?
Zac nos contó que había unos tipos sospechosos vigilándolo, así que dejo que se acercaran lo suficiente para enfrentarlos, pudo encontrar que no lo estaban buscando a él sino a mí. Uno de ellos le dijo que, era tarde para recuperarme y que sería mejor que se mantuviera al margen de todo, pedirle eso a Zac es como decirle a un perro que no ladre nunca, imposible. No quiso decirnos más, aparte de que ellos empezaron la pelea, él iba a clases de defensa personal hace unos años, pero estos eran tipos grandes y no jugaban limpios. Le saco algo de información sobre un tal Víctor, tengo la ligera sospecha que era el tipo con el que me encontré en el bar antes de que pudiera bibliotecario, apuesto que es ÉL tipo que se encarga de llevar a las chicas.
No quería pensar demasiado en las consecuencias, en lo que podría haber ocurrido si no hubiera hecho las cosas correctamente, pero aún así, ahora estoy más consciente del peligro que nunca.
-Los tipos que te atacaron fueron llevados a la comisaría principal por mis hombres, solo nos queda ir a declarar-Izan hablaba fuerte y claro, pero con un tono suave y comprensivo- ¿Estás de acuerdo en ir?
Zac lo examino un instante y luego suspiro pesadamente, sabía lo que significaba, mi hermano acaba de poner al príncipe fuera de su lista negra, no es lo que está siendo aceptado ni nada, pero sí es un paso bastante importante.
-Podemos ir en cuanto me den el alta, debemos encontrar al tipo que te acoso en el bar-dijo Zac, sentándose en la camilla.
-Tómatelo con calma, aún estas cosas tonto-esto último lo dije en un tono de burla, para aligerar un poco el ambiente.
Ambos rieron levemente, y la intensidad del ambiente bajo.
Izan se quedó con nosotros durante todo el proceso legal de la denuncia y el reconocimiento de los atacantes de Zac, no tuve por qué hacerlo, no tuve que ayudarme, si él quería que solo haya tenido un hombre de sus hombres cuando llame, pero no lo hizo y eso es algo por lo que siempre estaré agradecida.
Pasadas las seis cuando terminamos de hacer todo, nos dirigimos en el coche del príncipe hacia la casa, estaba preparando mentalmente el discurso que diría a mis padres, no estaban muy contentos que digamos con el hecho de que salgamos. Y estoy segura de que habrá un "Te lo dije" repetidas veces por parte de mi madre. El príncipe hablaba con Zac sobre algo que no llega a enterarme, estaba muy ocupado buscando las palabras justas, tampoco es que me interese metrome mucho que digamos, me sorprendía y alegraba que se encontraba muy bien, pues el chico me cae bien al igual que su hermano y sé que congeniaran muy bien con mi hermano, tienen características en su carácter muy similares.
Me perdí por completo pensando en tonterías, cuando llegamos, tomo aire y me concentro en observar la calma que reinaba en el jardín principal, hasta que nos aproximamos a la casa y pudimos ver que había dos patrullas de la policía estacionadas. Mi madre estaba con su bata lila y verde hasta los tobillos, asustada, con el cabello recogido en un medio moño mal hecho, mi padre estaba hablando con uno de los oficiales y el resto estaba dentro de nuestra seguridad.
¿Qué paso aquí? ¿Por qué está la policía en casa?