Capítulo 6

1550 Palabras
Capítulo 6 Zac estaba molesto, conmigo, con mis padres, con todo el mundo. No responda ninguna de sus llamadas. Fue algo muy imprudente y lo asuste, pero después de aquel encuentro con Erick no tenía ganas de hablar con nadie. El príncipe es parte de mi pasado, un pasado que yo decidí dejar atrás, que no quiero volver ni por asomo. -Señorita, su madre la llama a cenar. Miré al ama de llaves un instante que llaves eterno y asentí. Solo espero que mi madre no se vuelva loca con el tema de la fiesta del té, es una mujer centrada pero la idea de verme relacionada con un "excelente partido" como lo llaman al príncipe de Andorra, la pierde por completo. Para cuando baje al comedor, todos estaban en la mesa con el semblante un poco serio y el ambiente era tenso, algo grave había pasado. -¿Ocurre algo? Zac me miró fijamente, se notaba a leguas que seguía molesto, aunque más que eso diría que hasta estaba preocupado. -Sírvenos por favor, Elsa-dijo mi padre en tono amable como siempre. Espere a que sirvan la cena para insistir nuevamente, pues a mí no van a decir que no paso cuando parece que se ha muerto alguien. -Han desaparecido cuatro chicas ayer en la noche-comento mi madre con cierto tono de preocupación- estaban en una cafetería, no eran más de las ocho y medios ... no sabía nada de ellas, sus familiares tenían una búsqueda furtiva para dar lo antes posible con ellas. -Todo indica que es una red de tratas, ¿Entiendes la gravedad del asunto? -Zac estaba sacado, pero lo disimulaba muy bien. -Lo entiendo perfectamente, aun así me resulta extraño ya que esta es una de las ciudades más seguras del país. -Eso pensamos Amelia, pero últimamente han ocurrido cosas que han conmocionado a la comunidad, los reyes van a tomar cartas en el asunto, esas chicas no eran simples ciudadanas. -¿A qué te refieres? ¿Quiénes eran? -Una de ellas es la hermana menor de la futura esposa de Erick, las demás son sus amigas hijas de miembros de la corte. -Vamos a duplicar la seguridad de la casa, y la tuya- mi hermano hablaba muy convencido de que me cuidaría como siempre lo hizo- se esparció el rumor de que eres la favorita del príncipe invitado, por lo que estarás en la mira. -Con tu padre acordamos que cada vez que salgas, en la noche al menos lleves seguridad, no queremos restringir tu libertad ni nada parecido. Mi madre se realmente preocupada, hay algo más que no quieren decirme, pongo las manos al fuego por ello. -Está bien, lo entiendo y lamento haberlos preocupado hoy. Estaba muy aturdida por la jornada, no escuche el móvil. La charla quedo ahí, no volvió al tema y eso nos aseguró una cena tranquila, el ambiente volvió más calmo una vez que Zac comenzó con sus chistes malos. Tampoco hablamos de la fiesta del té, cosa que me tranquiliza un poco, ya la vez no, pues si mi madre no toco ese tema es porque en definitiva hay algo más importante que eso. Después de aquella comida familiar, me quedé en la sala tomando una taza de café mirando por la gran ventanal el cielo nocturno, pedí que no cerraran aún las cortinas. Aquel firmamento brillante me hizo pensar en lo insignificante que son mis dilemas con el compromiso y la universidad, frente a la desaparición de personas que conozco, con los compartimentos más de una charla a lo largo de mi vida; no soy muy amiga de esas chicas, pero me preocupa, porque están muy cerca de la corona, porque están en busca de algo más. Eso es lo que todo el mundo debe pensar, la época en que las chicas de élite eran la mejor influencia ya ha pasado, me resulta extraño que justamente hemos llegado a esta ciudad a secuestrar personas experimentadas a la realeza. Es decir, si tendrían una red de trata de esas que buscan personas adineradas y demás, no irían detrás de la cuñada del príncipe, es como poner voluntariamente tu cabeza en la guillotina y accionarla. Por una parte, es bueno saber que los reyes lograrán hasta lo imposible por recuperar y mantener la ciudad segura. -¿En qué piensas? Zac se envió a mi lado, mirándome fijamente, como buscando una explicación. -En lo que hablamos en la mesa, lo del secuestro. -¿Estas asustada? No es propio de ti, como tampoco lo es no responde mis llamadas. -Lo siento, estaba demasiado metida en mis pensamientos y no escuche el móvil, no era mi intención asustarte-mire a mi hermano un instante, él era mi mejor amigo y quizás la única persona a la que le confiaría mi vida, me siento realmente mal por haberlo preocupado así. -Tranquila, no es algo tan grave, pero me asuste. Esa noticia se esparció por toda la ciudad en cuestión de minutos, es algo realmente grave. -Lo sé, entiendo la gravedad del asunto, y también entiendo que en vista de esto no habrá más escapadas de medio día-dije apoyando mi cabeza en su hombro. -Claro que no, a menos que vaya contigo. Decidí que te acompañaré cada vez que quieras salir, así no vas a hacer todo el tiempo con la seguridad que quieras papá, sé que te agobian. Le sonreí en señal de agradecimiento, realmente detesto que haya alguien vestido de forma poco discreta siguiéndome por todos lados, es verdad me agobia y hasta mí vuelve paranoica en algunos momentos, es por eso que mi padre la retiro hace un tiempo y se limitó solo en que rondaran las zonas a las que iba. Pero eso ha terminado, volverán los monos a seguirme a la universidad y demás, por lo menos Zac se ofrecerá a hacer de patovica cuando quiera salir de noche. Estuvimos hablando largo y tendido sobre la fiesta del té, tuve que contarle que Erick me había invitado y él me dijo que toda la familia fue invitada por los reyes de Andorra. Salió de nuevo el tema de que soy la favorita, y eso es molesto, es decir, ¿Acaso somos ganado? "La favorita" me molesta que usen ese término y se lo deje en claro a Zac, pero sé bien que lo que usas con tal de molestar. Deje en claro una vez más que no me interesa nada de eso, pero la voz comenzó a correr, y si podría darme el lujo de evitar a quien quisiera eso se ha terminado, estoy obligado a ser amable y no causar estragos. Esto funciona así: una vez que alguien importante haya puesto los ojos en ti, debes ser lo más perfecto que sea posible, en otras palabras, no hacer escándalos y lleva bien con los miembros más altos de la sociedad. Pues de ello depende que esa persona siga interesada en ti, aunque difiera de esta parte, pues es la familia a la que le importan esas cosas. Una familia adinerada no va a querer que su hija o hijo político sea un buscapleitos o tenga una mala reputación. Aquella noche el sueño tardo en llegar a mí, pues mi mente se empeñaba en divagar sobre asuntos que había dejado atrás. Lo que menos pensaba se quedó presente en mi mente hasta que concilié el sueño, Izan. La mañana llego, pero mis ganas de ir a clases se habían perdido en algún horizonte lejano, la cama se hizo demasiado cómoda como levantarme. A fin de cuentas, termine cediendo ante la presión de las clases, me arregle lo suficiente como para que parezca que no moría de sueño. Estaba tarde pero no importaba, tomé un café y espere a que la seguridad se presentara nuevamente antes de ponernos en marcha. Perdí las primeras dos clases y no me apetecía entrar en la mitad de la tercera, por lo que puse un tiempo hasta la siguiente. Me quedaría en el patio bajo de un gran árbol, el clima estaba agradable y el sol de la mañana me asentaba bastante bien. Busqué un libro de poesías en la mochila y me puse una lectura un poco, me relajaba bastante. Al cabo de un rato escucho una pequeña disputa muy cerca, demasiado cerca. Jordán estaba tratando de convencer a los guardaespaldas que conocía y que no era una amenaza potencial, no pude evitar reír ante esa escena. -Está bien, es un amigo-dije a medida que le ofrecía una sonrisa como disculpa. -¿El perro trajo amigos? -Dijo en tono burlón mientras estaba sentado a mi lado. -No fue Zac, sino mis padres. Después de lo ocurrido no quieren correr riesgos. -Es completamente entendible, no te dejaría sin custodia ni un solo segundo. Rodé los ojos ante ese comentario, este chico quiere ver el mundo arder. -¿What? Mi futura cuñada no puede ser expuesta al peligro. -¿Tú de verdad quieres ver el mundo arder, no? Deja de decir esas cosas, lo van a malinterpretar. -Oye-dijo dándome un codazo amistoso- es completamente cierto ... -¿A qué ha venido? -Directo al grano ¿Eh? Pues vengo de parte de mi hermano, trae un mensaje. Espera con ansias reunirse contigo en la fiesta del té de esta semana, también disculparse porque piensa que ha sido grosero contigo. -Oh vaya, que interesante. Pues no me interesa reunirme con él, sin embargo, asistiré a la fiesta, mi familia está invitada. -Lo sé, fue mi padre quien pidió especialmente que sean invitados. Ya te lo dije, eres prácticamente la elegida. Me acerqué un poco a su oído y le dije: -Y yo te dije que no me interesa.  
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