El concierto terminó y toda la gente comenzaba a irse. Algunas chicas se acercaban a mí para saber si conocía de algún lugar a Tom, yo solo negaba y decía que me besó en la mejilla, quería conservar mi cabello además no quería verme envuelta en rumores, por eso mentí. Me fijé en mi reloj y apenas eran las diez de la noche.
- Henry muchas gracias, sin ti no hubiera podido acercarme tanto a K&L – corrí detrás de él para alcanzarlo, desde hace unos minutos parecía malhumorado – Henry ¿Sucede algo? No corras – Corrí sin poder seguir muy bien su paso. Haber permanecido sin sentarme todo el tiempo ya había hecho su efecto. Corrí como pude y agarré la manga de Henry.
- Suéltame – se jaló, fruncí el ceño. ¿Qué rayos le pasaba? Hace unos momentos estábamos bien.
- ¿Sucede algo? ¿Por qué estás enojado? – No respondió y avanzó más rápido, casi corriendo. Yo igual corrí, pero un zapato se me salió, así que regresé por él.
- ¡Ey preciosa! Si ese idiota no te quiere yo sí – Dijo un tipo que estaba a unos cuantos metros lejos de mí, no estaba solo, había dos chicas y tres chicos contándolo a él.
- Ahora no por favor – susurré, no le hice ningún caso a los piropos que aventaba aquel estúpido, me dio pena ajena solo escucharlo.
- ¡Ey nena! No me ignores, verás cómo te termino gustando – aquel tipo se acercó a mí, y no miento, por primera vez me dio un poco de miedo
“Henry ¿Dónde rayos estás?” Venía en vestido, se me dificultaría pelear así. No dejé de avanzar mientras el tipo caminaba a unos tres pasos detrás de mí. Y cuando menos lo esperaba me alcanzó y se me plantó enfrente, obviamente no me quedé quieta, lo rodee y seguí con mi camino.
- Te estoy hablando amor – me jaló del brazo, lo miré ya enfurecida
- Suéltame o no respondo por lo que pueda pasar – Sus amigos comenzaron a reír. Mi corazón latía a mil por hora, pero no podía dejar que él viera que me intimidaba.
- ¿Qué harás? ¿Gritaras para que vengan a ayudarte? Pero si tú fuistes la que me provocó, mira nada más que vestido traes
- Aparte de feo eres estúpido… - miré al cielo y luego a él - No se dice “fuistes” Se dice FU-IS-TE – Bufé – Primero aprende a hablar bien. Si bien tenía un poco de miedo, ese estúpido ya me estaba cansando. Otra razón más para odiar a los hombres, eran unos animales hambrientos, solo esperaban ver a una chica con vestido o falda para lanzarse.
- ¡He dicho que me sueltes maldito idiota! – Grité y le di un puñetazo en el labio. El tipo ese era más fuerte de lo que creía, a pesar de haberle pegado con todas mis fuerzas el idiota no me soltó. Me tomó de la cintura y me acercó a él
- Me gusta que se hagan las difíciles – Sin soltarme, con una de sus manos tomó mi barbilla a la fuerza y me besó. Tenía nauseas y con ganas de llorar de la impotencia.
- ¡Suéltame! Maldito hijo de **ta - forcejeé
- ¡¿No has escuchado?! Suéltala imbécil - Henry de pronto apareció, empujó al idiota ese y me soltó. Caí al suelo.
Henry comenzó a golpearlo, tanto que no lo dejaba levantarse del suelo. Los otros dos tipos se metieron a ayudar a su amigo, pero no hicieron mucho, Henry los golpeó tan fuerte que al minuto ambos estaban en el suelo. Henry se encimó en el idiota que me besó y comenzó a golpearlo tan fuerte que el tipo pedía piedad, ya estaba todo ensangrentado de la cara, se veía moribundo. Las chicas que estaban con ellos salieron corriendo, supongo que a pedir ayuda.
- ¡Henry! Ya basta – lo jalaba para detenerlo - ¡Henry! detente – grité y él se volteó hacia mí – Henry, basta por favor
Henry miró al tipo ensangrentado y después miró sus manos. Se levantó rápidamente y me abrazó.
- Lo siento, en verdad – se escuchaba alterado – No llegué a tiempo otra vez, y por mi culpa ese tipo…
- Estoy bien – lo interrumpí – Yo misma hubiera golpeado a ese imbécil si no trajera vestido - Sonreí para calmar a Henry. Por otra parte los tipos de hace un momento se levantaron sin hacer ruido y se alejaron cual ciervos asustados. Después de unos segundos Henry recuperó la cordura y me soltó. Me dijo que había que irnos, él se levantó del suelo y yo traté de avanzar un pasó, pero me caí al suelo. Al parecer me había lastimado el tobillo. Henry me miró y tras unos segundos se acercó a mí y me cargó como si fuera una princesa, miré hacia otro lado para evitar ruborizarme.
- No vuelvas a ponerte vestidos o faldas
- ¿Eh? - Lo miré frunciendo el ceño, pero al escuchar lo que diría la continuación me hizo sentir algo extraña
- Te ves más hermosa, por eso los idiotas como ese van detrás de ti