Henry había ido a una farmacia para comprar un parche para el dolor. Yo me encontraba dentro del auto de Henry que lo había aparcado cerca del río, la vista era magnífica. Cuando Henry volvió me ayudó a salir del auto y nos sentamos en una banca en la orilla del río. Me puso el parche en mi tobillo.
- Tu padre me matará cuando se entere de lo que ha pasado - Me dijo sin mirarme, pues estaba muy concentrado pegando el parche
- ¿Por qué? Él no estuvo ahí, así que no lo sabrá
- Perdón por dejarte - Arrugó el envoltorio del parche y me miró. Su expresión reflejaba arrepentimiento genuino, así que asentí
- ¿Por qué estabas enojado? - pregunté, aunque corría el riesgo de que no me respondiera
- Eso fue porque… – hubo un silencio
- Si no quieres no tienes por qué decírmelo…
- Tom te besó – lo dijo muy rápido y casi susurrando, pero pude oír perfectamente lo que dijo
- ¿Eh?
- Sé que no fue un beso, pero aun así… - guardó silencio y después prosiguió – Y para acabarla el que si te besó fue un imbécil
Nos quedamos en silencio, Henry miraba hacia el río y yo me quedé viéndolo a él. Su personalidad me confundía, primero me trata como si no existiera, me ignora, se enfada y casi no me habla. Pero después, me ayuda, se preocupa por mí y dice ese tipo de cosas ¿Cómo se supone que debo reaccionar? No sé qué diablos pasa conmigo, pero cuando él me ignora me gusta, me gusta ser tratada mal por él hasta cierto punto, y cuando me trata bien, me encanta. Sacudí mi cabeza ante ese pensamiento y sentí como comenzaba a ruborizarme. Toqué mis mejillas y cerré los ojos fuertemente para disipar todo pensamiento. Tomé mi celular y me fijé de la hora, eran las once de la noche
- Deberíamos irnos ya, es tarde – Me levanté y con mucho esfuerzo di tres pasos. No avancé más pues Henry igual se levantó se acercó a mí y me cargó de nuevo.
Me llevó hasta el auto, me bajó por un breve momento para abrir la puerta y después regresó por mí.
- Yo puedo – traté de hacer que me bajara, pero no dijo nada. Me levantó y me sentó en el asiento del acompañante, tomó una chaqueta que estaba en el asiento trasero y me la dio para que me la pusiera. Cerró y se subió al auto, e iniciamos el recorrido de vuelta, todo era muy silencioso.
Faltaban cerca de tres cuadras para llegar a mi casa, nos detuvimos debido al semáforo que se encontraba en amarillo, era extraño, si yo fuese la que estuviera manejando hubiera seguido adelante, era tarde y ningún auto pasaba por ahí. Henry se veía extraño.
- ¿Henry? ¿Sucede algo? – No me respondió así que tomé su manga para que me hiciera caso. De pronto Henry salió del auto.
Lo rodeó y abrió la puerta de donde yo estaba. Esperé a que me gritara para que me saliera del auto, pero no. No dijo nada, buscó el cinturón de seguridad y me lo puso.
El semáforo ya se había puesto en rojo.
Cuando terminó de abrocharme el cinturón, Henry se me quedó viendo a una distancia muy corta. Y de pronto me besó, recargó uno de sus brazos en mi asiento y con la otra tomó mi mejilla. Después de unos segundos se separó de mí. No pude evitar verlo a los ojos.
- Yo… - no salía mi voz, solo mis labios se movían – ¿Por qué?... – conseguí preguntar
- ¿Aún no lo sabes? – no respondí – Supongo que debo demostrártelo más claramente
Me desabrochó el cinturón de seguridad y me hizo una seña para que bajara del auto. Una vez afuera Henry se acercó a mí, me tomó por la cintura y me alzó para que me sentara en el cofre del auto, se encontraba muy cerca de mí que conseguí oler su perfume, olía muy bien.
Sin previo aviso Henry acarició mis mejillas y después me besó de nuevo, la única diferencia del beso de ese momento y el de antes fue que yo respondí al beso. El semáforo se puso en verde.
Mi corazón latía alocadamente, cerré los ojos y dejé que mis sentimientos me llevarán. Nunca antes había disfrutado tanto de un beso.