Desde hace una hora nuestro padre nos había dicho que comenzáramos a alistarnos, ya que nos iríamos al bufet por parte de su trabajo. Cuando abrí mi closet el boleto para el concierto de hoy cayó cerca de mis pies. “Que lástima” pensé. Vi un vestido que desde que hace meses no lo usaba. Me lo medí y para mi suerte aún me quedaba, aunque más corto, claro que no tanto, me llegaba un poco arriba de la rodilla. Me puse unos zapatos negros sin tacón y me miré en mi espejo. Me sentía rara, así que estaba por cambiarme, cuando de pronto tocaron mi puerta.
- Oye Melliza ¿ya estás lista?
- Sí, algo así
- Guau, hace mucho que no usas vestido
- Lo sé - Volví a mirarme en mi espejo - No me gusta
- ¿Estás loca? Te ves bien, deberías maquillarte, aunque sea un poco… digo para que vayas más bonita de lo que ya te ves – En verdad me veía bien, después de todo era muy raro que mi hermano me hiciera un cumplido sincero. Era verdad que casi no usaba vestidos ni faldas, me gustaba dar una sensación de “chica mala” aunque tampoco me vestía muy desalineada. Y sobre maquillarme, no lo hacía nunca, siempre iba al natural y con el cabello alzado. ¿La razón por la que no me gustaba maquillarme y llevarme el cabello suelto? era simple, en una pelea tu punto débil siempre será el cabello. Y si vas maquillada con un golpe te podrían regar el maquillaje de la boca o de los ojos. Bueno eso creo.
Sin embargo, decidí que aquella ocasión podría ser la primera vez para probar algo nuevo, de todas formas, dudaba que me metiera en una pelea estando con mi padre. Además, necesitaba ir presentable, después de todo estarán los compañeros de mi padre, así como sus compañeras, que no sé si me sorprendería si se llegasen a acercar a hablar con nosotros. Después de todo dicen que, si quieren conquistar a un hombre soltero y con hijos, hay que ganarse primero a los hijos. Lo sé, ridículo.
- Ya estoy lista – me dirigí hacia los escalones para bajar a la primer planta
- Hija te ves preciosa, es la primera vez que te veo maquillada y con vestido - sonreí - En un momento nos vamos - solo tengo que guardar unas cosas más en el auto. Mi padre salió de la casa y detrás de él iba mi hermano, yo estaba a punto de seguirlos cuando recordé que había olvidado el celular, así que entré de nuevo a buscarlo.
Había dejado hecho un desastre en mi cuarto, moví la ropa que estaba en mi cama para buscar mi celular, pero no estaba ahí. Pensé en dejarlo, pero entró una llamada y comenzó a sonar, tenía bajo el volumen por lo que guardé completo silencio para seguir el sonido, pero mi padre comenzó a llamarme desde la primer planta
- ¡Zusumi! ¡Zusumi! – gritaba
- ¡Ya voy! - Me acerqué a mi closet y encontré mi celular - ¡Ya lo encontré! !En seguida bajo! - Cuando bajé a la sala mi hermano estaba entrando a la casa apurado - Les dije que ya bajaba
- No es eso - mi hermano traía cara de sorpresa – Te buscan - Fruncí el ceño confundida. Salí y mi padre me miró un poco estupefacto, después me sonrió
- ¿Qué pasa? - pregunté
- Hija te buscan – me hizo una señal para que volteara hacia la calle. Casi me caigo de la impresión
- ¡¿Henry?! - Dije casi gritando y me acerqué un poco
Me preguntaba si estaba soñando o algo por el estilo, a pesar de estar frente a Henry no podía creer que era él. Después de estar tratando de formular palabras por fin le pude preguntar que hacia ahí. ¿Acaso venía a insultarme frente a mi propia casa?
- Yo… - Se miraba nervioso, no podía dejar de mirar a otros lados, evitaba verme tanto a mí, como a mi padre y hermano. Dio unos cuantos pasos hacia mi padre y se aclaró la garganta – Quería venir a pedirle que por favor deje ir a Zusumi al concierto de K&L
- ¿Qué? – lo miré sorprendida
- Su hija se ha estado esforzando por pasar sus exámenes. Ella me contó que había hecho un trato con usted, me dijo que si pasaba todo, usted la dejaría ir a ese concierto
“No gastes tu aliento, mi padre dirá que no” pensé
Aún seguía sin poder creerlo. Henry, mi compañero, el sin modales, el que hace algunos días me estaba diciendo que me alejara, ahora estaba tratando de convencer a mi padre para que me deje ir al concierto de K&L. Mi padre no decía nada, solo permanecía analizando a Henry y por alguna extraña razón mis manos comenzaron a sudar.
- ¿Tú la traerás a casa?
- ¡¿Eh?! – dije casi gritando, no podía creer lo que mis oídos escuchaban. Henry había convencido a mi padre de dejarme ir. Me sentía tan feliz y agradecida hacia Henry, pero seguía recordando lo que me había dicho aquella vez. Henry se comprometió a acompañarme y venirme a dejar, así que mi padre por supuesto que me dejó ir, le agradecí a mi padre y me despedí de mi hermano, quién tenía cara de póker.
Avancé junto a Henry hasta un auto color gris. Nunca imaginé que Henry tuviera uno, bueno ni siquiera se me pasaba por la cabeza que él supiese manejar. Y como si fuese una cita me ayudó a entrar mientras sostenía la puerta, una vez que él entró se colocó el cinturón de seguridad. Esto parecía tan irreal, no podía dejar de mirarlo tratando de descifrar que pasaba por su cabeza.
- Ponte el cinturón - me dijo y tras eso puso el auto en marcha.