Konstantin.
«Aún estoy perdido».
Por las noches me levantó y me siento en la ventana, disfruto del silenció quien me acompaña en mi agonía, miró los autos ir de un lado a otro, a la poca vida que hay por esas horas en la ciudad.
A veces suelo verme junto a él, vagando y riendo en las penumbras, sin miedo.
Me siento un poco desesperado porque al perder mi memoria siento que te he perdido a ti también, no se porqué no has vuelto, te he esperado, no he salido no solo porque no lo tengo permitido si no también porque esperó por tu venida.
Todo poco a poco empieza a encajar pero sin ti no sé si lo pueda lograr.
«Pensar en Bruno me hace querer llorar y no entiendo el por qué ».
Nadie me quiere dar respuesta sobre ti, todos se niegan a decirme la verdad, supongo que no puedo molestarme pues, seguro lo hacen para protegerme.
Cada mañana, después del desayuno he intentado hacer yoga y meditación, he investigado por internet que tal vez si controló mi mente y mi alma pueda revelar lo que está ocultó.
«Pero aún no consigo resultados».
Estás cuatro paredes a veces son más amplias, como también hay días en las que me enloquecen.
«Estoy frustrado».
Quisiera que todo fuera menos complicado.
«¿Por qué dios me haría algo así ».
—Tal vez debería ir con Luka, puedo sacarle la verdad con cosquillas.
Solo bromeó no estoy tan desesperado, no aún.
Me he levantado de la cama, dónde también se encuentra el enorme baúl que ha estado durmiendo a mi lado, he puesto de cabeza mi habitación en busca de la llave pero parece que los duendes se la han llevado porque no hay rincón que se me haya escapado y aún así no hay nada en ningún lado.
Ya es algo tardé y ahora solo estoy en espera del almuerzo, me la paso enjaulado en este cuarto, no hay mucho que pueda hacer aquí, en internet no nada que me divierta, aunque he terminado una serie que recuerdo aún le faltaban capítulos para ver su final.
Al levantarme, como de costumbre, he puesto mi cabeza sobre la pared donde se encontraba el espejo, espejo que he puesto en otro lado de la habitación.
«Me gusta poner la cabeza sobre esta pared, me tranquiliza un poco y me ayuda a pensar»
Tal vez debo empezar a actuar, mi problema, seguramente, es que he estado esperando a que algo pase y todos mis incógnitas sean respondidas pero como lo han dicho mis padres que pusieron atención al doctor, es posible que mis recuerdos nunca vuelvan y estando aquí como doncella es un hecho para que eso suceda.
Me he puesto ropa más adecuada para salir, he bajado silenciosamente por las escaleras que dan a la sala y con mucho cuidado he logrado llegar a la salida.
Mi madre se encuentra en la cocina y mi padre pues… en realidad no tengo idea.
He salido sin dar avisó.
Sigo en detención hasta que mi madre la carcoma la culpa pero como no he tenido paciencia he adelantado un poco el proceso.
Ya afuera me he dirigido a casa de Bruno, con esperanzas de poder hablar con él.
Todos estos días que han pasado me he preguntado por qué él no ha sido más insistente ¿Acaso ya no soy tan importante o es que el dolor de haberme perdido no le permite verme de nuevo porque se siente culpable?.
«Pues, eso último ha sonado muy romántico».
A llegado el momento de decidir que camino tomar.
—¿Qué camino debería tomar?.
«Es cierto».
No me acuerdo de la casa de Bruno ni si quiera estoy seguro de haber ido.
Me he quedado inmóvil mientras la gente a mi alrededor me empujaban para poder pasar sobre mí, la vida cotidiana se basa en trajinar, yo…
«Soy un estorbó».
Me he vuelto a mover, dirigiéndome de nueva a casa.
De camino he parado de atormentarme, nuevamente me quedé quieto para pensar bien lo que quería hacer.
—Iré a casa de Luka y que él me de la dirección— Dije en voz baja.
En mi cara se ha pintado una sonrisa e inmediatamente me puse a caminar, casi a trotar, para así llegar rápido dónde Luka, quien por suerte se encuentra en casa y no en la iglesia.
No tardé mucho en llegar, en realidad no me extrañaba mi logró, le puse mucho empeño el llegar rápido.
Toqué varias veces la puerta, en espera de que Luka me recibiera pero pase un buen rato allí, sin respuestas.
Me desanimé inmediatamente pues, todo estaba empezando a salir mal de nuevo.
Cuando me di por vencido y le di la espalda a la entrada, la puerta fue abierta, me voltee para verle.
—Discúlpame me encontraba un poco ocupado— Dijo un poco apenado.
Sonreí nuevamente, me acerque con velocidad a él para abrazarle.
—No importa, me alegra verte— Contesté alegré.
—También estoy muy contento de que estés aquí— Respondió— ¿Quieres pasar?— Preguntó.
—En realidad quería preguntarte algo— Dije separándome de él.
—Dime— Contestó sonriendo.
—Necesito que me digas la dirección a la casa de Bruno— Respondí.
Luka se quedó un poco pensativo antes de darme una respuesta, en su cara podía denotar dolor.
—¿Irás a ver a Bruno?— Preguntó un poco desanimado.
—Esa es la idea— Contesté sonriendo.
Él bajo la mirada, viéndose un poco triste.
—No sé si sea buena idea Konstantin— Respondió en voz baja.
Intenté comprender el dolor de Luka.
—Si no puedes está bien— Contesté intentando sonar con desigualdad.
Él levantó la cara para verme, yo aún seguía sonriendo, Luka entró a la casa, dejándome a fuera por un par de segundos, al salir extendió su mano entregándome un papel.
—Espero esto te sirva— Dijo.
Lo cogí, al abrir la hoja que me ha entregado, pude leer la dirección a la casa de Bruno, casi salto de alegría, me acerque a Luka para abrazarlo nuevamente y así mostrarle mi gratitud.
—Espero estar haciendo lo corrector— Murmuró en mi hombro.
—Gracias— Contesté para intentar calmarlo.
Me despedí de él y me fui apurado a mi nuevo destino, la emoción sucumbía por mi cuerpo, finalmente, hablaría con Bruno.
Al llegar a la dirección que me dio Luka, la observé varias veces para estar seguro que estoy en el lugar indicado.
Me acerque a la puerta de la casa y toque varias veces por varios minutos pero nadie salió, me quedé un buen rato para seguir intentándolo pero por más que intentará, nada cambiaba.
Decidí dar una vuelta alrededor de la casa, tal vez con suerte lograba ver a alguien adentro.
Por detrás me topé con una puerta de madera quien me impedía el pasó, me sentí un poco mal al decidir saltarla pero algo dentro de mí me pedía que lo hiciera.
Adentró, en el jardín, mire la casa por detrás.
«Se ve deshabitada».
Entre en ella para ver si podía dar con alguien, di varias vueltas a dentro pero a pesar de que habían varios objetos y algunos alimentos, todo estaba muy sólo, como si sus dueños ya no vivieran aquí.
La casa era de solo un piso así que no tarde en revisarla por completo, no habían señales de Bruno, eso me preocupo un poco.
«¿Dónde podrá estar?».
Me senté un momento en los muebles de madera, sintiéndome un poco decepcionado.
Agarré mucho aire para luego dar un gran suspiro.
«Tal vez no hay forma de resolver este misterio».
Me levanté de allí y me dirigí nuevamente al oscuro pasillo, colocando mi cabeza contra la puerta del cuarto que supongo es de Bruno, no me atreví a entrar puesto que tengo miedo de verle vacío.
Cerré mis ojos para pensar en él.
—Tengo miedo de olvidarte— Susurré.
Mi teléfono empezó a sonar, lo saqué de mi bolsillo para ver de quien se trataba, era mi madre quien seguro anda preocupada, decidí mejor no responder su llamada.
«No me siento con ánimos».
Me eche en el suelo, está vez a recostando mi espalda a la puerta de madera.
«No he parado de soñar contigo y me emociona verte para decirte que en esos sueños nos vemos muy felices».
No sé que ha ocurrido en estos siete meses pero estoy decido a descubrirlo.
Me he levantado para finalmente volver a casa.
«No hay nadie aquí ».
Salí intentando ser lo más cuidadoso para no ser descubierto, no quería caer preso por algo tan tonto.
Camino a casa, empezó a llover de la nada.
«Pensé que en la televisión habían dicho que no habrán lluvias por un largo tiempo».
Me fui así, preferí no seguir deteniéndome.
Al llegar a casa, mis padres estaban esperándome en la sala, los pude notar preocupados, más mi madre pero eso no es de extrañarse.
—¿Dónde has estado? He intentado llamarte pero no contestas— Dijo acercándose a mi— ¿Por qué te has mojado? Te puedes enfermar, debiste esperar a que la lluvia pasara— Siguió diciendo.
Mire firmemente a mis padres y sin titubear dije sin miedo.
—Quiero la verdad sobre Bruno.