Séptimo capítulo. Chapoteo en el lago.

1242 Palabras
Konstantin. Finalmente mis padres han decidido contarme la verdad. Me han convencido en que al menos les permita hacerlo a su manera, yo por su puesto he aceptado, no podían pedir menos y me pareció un acto grosero haberme negado. Hoy los tres saldríamos a dar un paseo, supongo que así es como prefieren contármelo, seguramente haremos algo divertido como ir por un helado o a ver alguna obra de teatro que debo admitir es un gusto culposo que tengo desde que era un niño pequeño, da igual, aún así me emociona la idea, siento que ha pasado tiempo desde la última vez que salgo con ellos. «Hoy es un buen día para saber un poco más sobre todo». Me estado un buen rato mirando en el espejo, no encuentro forma a mi pelo y eso se me ha hecho un poco estresante, no decido a qué lado ponérmelo o como peinarlo pero el tiempo es oro y en estos momentos lo desperdició por quilates. —Konstantin, cariño ¿ya estás preparado? — Preguntó mi madre desde el pasillo. Al final como no he encontrado forma de ganarle a mi inconformidad, he decidido salir en gorra, un buen accesorio para cuando tus gustos son un revoltijo. —Solo un momento más madre— Grite desde mi habitación. El espejo sigue en el suelo pues he descubierto que allí no se ve tan mal, además de que es divertido sentarme a peinar mi cabello. Me he levantado y me he colocado la ropa interior, un dolor repentino empezó a taladrar en mi cabeza, salí corriendo al baño para buscar pastillas para calmar el dolor. Al entrar al baño me mire en el espejo del gabinete. «Por alguna razón se ve azul». Cinco meses atrás. —¿Listo para la diversión?— Preguntó Bruno atacándome con sus besos. Mi cara expresaba molestia pero en realidad me gusta cuando Bruno me trata con tanto cariño. —Yo si estoy lista— Dijo Alisa cargando su equipaje. —Bien— Contestó Bruno apartándose un poco de mi— Hay que esperar por Luka. —¿Él va?— Preguntó disgustada. —Claro, la camioneta la ha conseguido él— Respondió con una mirada fría Bruno. —¿Cómo ha conseguido la camioneta?— Pregunté extrañado. —¿En serio necesitas que vaya Konstantin?— Preguntó Alisa interrumpiéndome. Mire a Alisa sonriendo con los dientes, intentando darle a entender que ya se encontraba aquí con nosotros y que no hay vuelta atrás. —No lo sé, ya sabes cómo es él— Respondió Bruno volviendo a invadirme con sus besos. —Para Bruno— Dije riéndome. Bruno hizo caso omiso a mi petición, siguió besando toda mi cara. Mientras yo me perdía en él amor que le siento, Alisa intentaba agarrar el wifi de la casa de Bruno. —¿Aquí nada funciona?— Murmuró ella un poco contestada. Bruno se apartó, tapando su cara para luego pasar una mano por su pelo. —Ojala llegué pronto Luka— Susurró viendo al techo— ya vengo— Dijo para después desaparecer. Me quedé un poco inquieto ahí solo, me acerque para hablar con Alisa pero sin duda era la menos indicada para hablar, siento que en cualquier momento sacara un cuchillo y cortará en pequeño pedazos mi cabeza. —¿Estás bien?— Pregunté un poco avergonzado. —Si— Respondió sin ánimos. —Perdona por haberte invitado, notó que no te diviertes— Dije sentándome un lado de ella. Ella finalmente dejo el teléfono de un lado, aspiro un poco de aire y volteó la cabeza para verme a los ojos. —No me hagas caso, quiero que te diviertas, perdóname tú a mí por ser tan amargada— Contestó más aliviada. La abracé de un costado. «No sabes lo alegré que estoy de saber que estás aquí». Luego de esperar un buen rato, Luka llegó, nos dimos cuenta por las varias veces que tocó el claxon del auto. —Chicos es hora de irnos— Dijo Bruno acercándose a mi para tomar mi mano. Yo sonreí y al levantarme tome la mano de Alisa para traerla conmigo. Los tres salimos afuera, Luka se bajó de la camioneta para saludarnos a todo, como siempre, actúa tan energético y… alocado. Montamos las maletas y nos preparamos para zarpar. Durante el camino, todos estuvimos conversando y jugando varios juegos de viaje, como el veo, veo, y cosas así de entretenidas que solo juegas cuando vas en carro. Al llegar finalmente al lago, Luka no esperó a cambiarse para tirarse al agua. —Esta loco— Comenté entre risas. —Creo que la palabra le queda cortas— Agregó Alisa riendo conmigo. Bruno se quitó la camisa sin precioso aviso. No pude evitar sonrojarme un poco. —¿No vienes conmigo?— Preguntó viéndome delicadamente. —Adelantate, yo ahorita los alcanzo— Respondí sonriendo. —Bruno apúrate, el agua está demasiado buena— Grito Luka desde el agua. Bruno me besó para luego correr hasta la rampa de madera y saltar al agua. «Tan excitante como siempre». —Que rara forma de pronunciarlo ¿No crees?— Preguntó Alisa. —Si, algo— Respondí para tomar asiento en alguna de las piedras cerca de nosotros. La verdad es que si es muy particular la forma en la que Luka pronuncia el nombre de Bruno, tiene un asentó muy raro y acentúa mucho la R, al decirlo se escucha un bonito pero raro Brruno, como si ronroneara al decirlo. —Es gracioso— Dije en voz baja. —¿Qué has dicho Konstantin?— Preguntó Alisa quien estaba por empezar a desvestirse y quedar en traje de baño. —No, nada— Respondí sonriendo. Me empecé a desvestir también, quedándome en shorts. «Que frío hace». —¿Estás lista?— Pregunté a Alisa quien había vuelto a tomar asiento. —¿Para qué?— Preguntó ella extrañada. —Pues, para entrar al agua— Contesté. —No tengo pensado entrar, mañana tengo juego y no se que también me caiga el agua helada— Contestó para luego meter su mano en su equipaje y sacar de allí un libro— No hay casi sol pero con lo que hay me serviría para broncearme, al menos un poco— Dijo sin más. Me quedé un poco confundido, supongo que sonare un poco grosero si también la obligó entrar al lago. —Vale, si necesitas algo las bebidas están en el auto— Dije— Ah y gracias por haber venido Alisa— Agregué. Dirigiéndome para adentrarme al agua. Alisa levantó la mirada de su libro, el cual tiene un nombre muy particular “La elegancia del erizo”. Me sonrió y luego volvió a sumergirse en las hojas de ese bonito libro. Entré al agua, dónde me estaba esperando Bruno junto a Luka para empezar a atacarme con chapoteos en el agua, yo intenté defenderme, pasamos un rato jugando así, después Bruno decidido ponerse de mi lado, casi logrando ahogar al pobre de Luka, no podía parar de reír. «Sin duda, un maravilloso día para siempre recordar». Actualidad. —Cariño, ya está… Mi madre entró al baño de mi habitación, encontrándome llorando al espejo, ella de una vez me arropó en sus brazos, intentando calmarme cantándome. —¿Qué ha pasado?— Me preguntó ella un poco asustada. —Quiero volver al lago— Respondí con tristeza en mis palabras.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR