Konstantin.
He aceptado salir con mi nuevo amigo, hablo de aquel que conocí en la biblioteca del cuál aún no logró saber su nombre.
Me ha invitado al teatro, tiene gustos muy similares a los míos, así que pase por encima de las advertencias del espectro de Bruno y acepté de inmediatamente.
Voy un poco tarde pero por alguna razón me da igual llegar retardado, seguro sigue allí esperándome.
«Que raras náuseas».
Mi estómago ha estado muy problemático estos días, espero y no me haga pasar vergüenza delante de nuestro nuevo amigo.
Al llegar al lugar de nuestro encuentro, logré verle de lejos, ansioso por algún motivo.
—Hola— Dijo levantándose de su asiento saludándome con entusiasmo.
—Hola— Respondí con desigualdad.
—Pensé que no vendrías— Comentó viéndome con un brillo en los ojos.
—A disculpa, tenía asuntos pendientes que me retrasaron— Respondí mirando a otro lado para evita su mirada.
—No te preocupes, hubiera esperado por ti el tiempo que hubiese Sido necesario– Agregó mostrando una gran sonrisa.
«Que tipo más raro».
—Que bueno— Reí incómodo— ¿Entramos?— Pregunté queriendo escapar de este momento.
—Por supuesto— Contestó mostrándome el caminó— Esperó que te guste la obra.
«Si, esperó lo mismo».
—Que frustrante es estar con este tipo— Dijo Bruno aburrido.
Aunque no suelo apoyar el mal carácter de Bruno debo darle toda la razón, a penas está empezando el día y ya me frustra también la rara actitud de este extraño.
Intenté hacer caso omiso a lo que estuvo diciéndome todo el camino.
«Yo solo he venido Lara disfrutar de la obra».
Al entrar, él me tomó de la mano para llevarme a los asientos que apartó especialmente para nosotros.
«No estaba enterado de que era posible apartar asientos en el teatro».
—Espero te gusten los puestos que seleccioné— Dijo con mucho devoción.
Preferí no responder solo le mostré otra incómoda sonrisa.
«Seguro con eso se conforma».
Al tomar asiento él se ofreció a buscarme algo de comer para poder disfrutar de una mejor manera la obra y antes de que pudiera negarme, él ya se había esfumado.
—Konstantin— Murmuró Bruno.
—Np es necesario que murmures Bruno, nadie te escucha— Respondí viéndole parado aun lado mío.
—Primero, eso dolió— Contestó poniendo cara de lamento.
—Discúlpame, no se que me pasa— Respondí pasando mi mano por mi cabellera.
Bruno se agachó para darme un suave besó en la mejilla.
«Como desearía que fueras tú el que estuviese viendo esta obra conmigo».
—No te preocupes, ese tipo también me pone los pelos de punta, a lo que me lleva a lo segundo que te quería decir— Dijo para tomar una pausa y respirar mucho aire— Creo que le gustas.
Me empecé a reír se inmediato.
Reí tan fuerte que de seguro todos murmuran en mi contra.
—Perdón— Murmuré con El dolor de barriga que me ha dejado reír tanto— ¿Tú crees eso posible?— Pregunté.
—Solo piénsalo por un momento, es imbécil (más de lo normal) e intenta cumplir todos tus caprichos ¿Tú crees que Alisa siendo tu mejor amiga haría algo así?— Preguntó seriamente.
Bruno tiene un buen punto y el ejemplo no le pudo quedar mejor.
Me empecé a cuestionar sus palabras, si lo que dice es cierto, entonces estoy en graves aprietos ¿Como rechazas a alguien? en mi vida jamás lo he hecho ¿Y si llora que hago?.
«Que complicado se ha vuelto mi vida».
—¿Qué piensas?— Preguntó Bruno.
—Pues…
—Ya volví— Dijo él extraño saltando de la anda con alegría— Disculpa que tardará es que había mucha gente comprando muchas golosinas— Dijo desenvolviendo la bolsa que carga.
«Yo no te pedí nada».
—Oh por cierto ¿Con quién hablabas?— Preguntó mirándome extrañado.
«Demonios me escucho, ahora debe pensar que estoy tan loco como él».
—Recreaba un monólogo que tengo pegado en la cabeza— Contesté mintiendo.
—ah ya veo ¿Si quieres puedo practicarlo contigo?— Preguntó entusiasmado.
—No te preocupes, ya lo he ensayado mucho por hoy— Respondí agotado por toda esa buena vibra que suelta.
«Es como si se chupara mi energía».
—Toma— Dijo entregándome todo lo que ha comprado.
—Gracias— Respondí incómodo.
Finalmente la función comenzando, salvándome de tener que seguir escuchándolo hablar.
Coloqué la bolsa en el asiento de alado, justo donde se encuentra Bruno casi muerto por lo desesperante que es este tipo.
«¿Dije casi muerto?».
—¡Ya va empezar que emoción!— Exclamó con mucha energía en sus palabras.
—Ya cállalo por favor— Suplicó Bruno a mi lado.
—Jejeje si, que bueno— Contesté sudando de desesperación.
Cuándo la obra empezó y los actores empezaron a… actuar, sentí una paz indescriptible.
«Ya finalmente ha hecho silencio»
Pero un par de minutos después empezó a hablar de más, durante toda la obra, sin siquiera necesitar que yo respondiera algo más, él estaba allí muy cómodo contándome toda su vida.
«Mátenme».
Al finalizar ese acto del demonio, quise salir corriendo de ahí pero él seguía encima de mí.
—¿Qué te pareció la obra?— Preguntó aún entusiasmado.
—Fue muy buena— Contesté sonriendo ocultando mis ganas de querer desaparecerlo.
—Deberíamos quedar para ver otra juntos— Sugirió.
«No por favor».
—Por supuesto, tú avísame cuando y yo te responderé si puedo salir ese día— Contesté.
—Por favor para, no sigas metiéndote en la boca del león— Murmuró Bruno en mi hombro.
«Perdón».
—Creo que es hora de despedirnos— Dije con ansias de estar lejos de él.
—Si, creo que sí— Contestó mostrándose desanimado.
Él no es una mala persona, tal vez un poco intenso y es algo que debo solucionar en el futuro pero a lo que respecta el ahora, es un buen amigo.
«Si es que puedo considerarlo como uno».
Pensé en invitarlo a venir al paseo que tengo planeado con los chicos, sería justo.
—Oye.
—Dime— Contestó volviendo a verse emocionado.
—Espero nos veamos pronto— Dije avergonzado por haberme echando para atrás en el último momento.
«Este ser merece que yo sea una mala persona».
«perdóname dios pero estoy seguro que ni tú lo soportarías».
—Claro, yo también espero con ansias ese día— Respondió sonriéndome tenuemente.
—Bueno, entonces como ya nos despedimos, me voy— Dije dándome la vuelta para evitar hacer más incómodo nuestra despedida.
—Hasta luego— Gritó el ya un poco lejos de mí.
«Mejor no respondo».
—Has decidido hacer lo mejor— Dijo Bruno quien finalmente se mostraba un poco alegré por ya no tener que estar cerca de él.
—Si— Respondí con una inusual sonrisa.
«Que extraño».