Capítulo 8

2537 Palabras

Lo vi en cuanto entró al local, pero ni siquiera me moví de mi lugar, estaba paralizada. Cristina lo atendía, pero él no me quitaba la mirada. Y mi corazón latía con tanta fuerza, no podía evitarlo y yo sólo rogaba al universo que no se atreviera a acercarse, que solo fuese una casualidad, entendería que mejor irse de aquí. Hace diez minutos que me estaba marchando, pero cuando vi el estante de nuestra marca principal en desorden, casi me da algo y tuve que arreglarlo ¿Por qué? Porque así es como la providencia trabajaba. Menos de cuatro años de la última vez, pero en esa ocasión, en el tribunal, yo aún estaba adormecida por todo, ahora no y estaba tan asquerosamente guapo, con su camisa blanca y la corbata al cuello, el pelo n***o corto y esos ojos, aún tan llenos de atrayente tormento.

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR