*Narra Mike* Hasta ahora no me había dado cuenta de sus pecas. Con la claridad que entraba por la ventana se le veían muy bien. Era jodidamente hermosa y tenía un cuerpo increíble, lo único malo, su boca insolente y que era una niña inmadura. Ella estaba durmiendo boca a abajo con la cara hacia mí, tenía su cabello suelto y alborotado. De repente abrió los ojos, sus hermosos ojos azules me estaban mirándo. Nos quedamos así un rato hasta que habló. ── gracias por quedarte conmigo. ── de nada, pero no volverá a pasar. ── vale. ¿Qué me miras tanto? ── lo fea que eres. Tus ojos son feos y de tus pecas ya ni hablar. ── estúpido -me pegó en el pecho.- ── Katrina. ── tú eres más feo que yo con todos esos tatuajes, al igual que tu novia -sonreí por dentro, le molestaba mucho el tema

