6. No está nada mal

1316 Palabras
*Narra Katrina* ── ¿sí? ── María. ── adelante -entró.- ── ya me voy, Jorge se fué hace un rato. ── vale. ── si necesitas algo, me llamas. ── vale. Cuando salió cerró la puerta, encendí la televisión y me senté en la cama. *Narra Mike* ── hijo, ¿puedo pasar? ── sí. Me senté en el borde de la cama. Cuando entró, cerró la puerta y se acercó a mí, se sentó a mi lado y pasó sus manos por sus muslos. ── ¿qué pasa? ── sé que no te agrada, y si no quieres hacerlo porque te lo pide Jorge, hazlo por mí, tienes que cuidarla cuando esté fuera. ── no voy a cuidarla. ── hijo, no conoce nada ni a nadie a parte de nosotros aquí, nunca salió de ese internado, todo esto es nuevo para ella. A Jorge y a mí nos da miedo que pueda pasarle algo estando fuera, hace nada ha cumplido 17 años, aún es cómo una niña. ── haré lo que pueda -resoplé.- pero te aviso que no estaré cuidándole el culo todo el tiempo, no soy su niñero -suspiró.- ── sé que al final se terminarán llevando bien -dijo con una sonrisa mientras se paraba.- ── soñar no cuesta nada. ── ajá hijo. Estaré toda la tarde fuera, así que se quedan los dos solos, trata de no molestarla -rodé los ojos.- Cuando salió puse música alta. Estuve mucho rato metido en el ordenador hasta que cogí el móvil. Tenía varios mensajes, pero entré al que Damián mandó. -Vamos a quedar, ¿te vienes? -Sí. Salgo enseguida -respondí.- Lavé mis dientes y peine un poco mi pelo. Apagué todas las cosas, cogí el móvil, las llaves y bajé. Decidí ir a la cocina a por un vaso de agua, lo peor que pude haber hecho, la tonta chocó conmigo y manchó mi camiseta negra con helado de chocolate, logré coger la taza antes de que cayera al suelo. ── joder, ¿es qué no te fijas por dónde vas? -me miró, estaba roja por la vergüenza.- ── lo siento, no te había visto. ── normal, ibas con la cara metida en el helado. Ahora por tu puta culpa tendré que cambiarme. ── es una puta camiseta, ¿acaso no tienes más? -estaba más roja, pero esta vez era de enojo. La tomé por la mandíbula y apreté un poco haciendo que me mirase.- ── cuidado en la forma en la que me hablas niña, te recuerdo que soy mayor que tú -la solté bruscamente haciendo que retrocediera un poco y fuí hacia las escaleras- la próxima vez ten más cuidado. Después de cambiarme y meter la camiseta en la lavadora, salí de casa. ── ¿por qué has tardado tanto? ── la tonta esa chocó conmigo y me manchó de helado. ── conociéndote imagino como le habrás hablado. ── bastante bien le hablé para lo que me hizo. ── a veces exageras, Mike. ── a veces me sacas de quicio, Damián. ── de acuerdo, me callo. Nos acercamos a los demás. *Narra Katrina* Ya había pasado rato y aún seguía masajeando mi mandíbula, aún me dolía. ── ¿cómo puede ser tan bruto? fué sin querer. Tengo que reconocer que me dió miedo su forma de hablarme y mirarme mientras apretaba mi mandíbula. Pero aún así, no dejaría de responderle cada vez que me hablara mal, me daba igual que fuera mayor de edad. Esa tarde, llamé a Elsa y le conté lo ocurrido, no podía dejar de reír por todos los insultos que soltaba. ── te juro que si hubiese estado ahí, le cortaba las pelotas -me reí más fuerte.- Cuando dejamos de hablar, me puse el pijama y me metí en la cama. Ese día no bajaría a cenar, sabía que Jorge sacaría uno de esos temas que siempre hacían que yo me parara de la mesa, y porque también sentiría la tensión entre Mike y yo, y ese día segura de que si me decía algo más, yo saltaría a responderle. El resto de la semana transcurrió cómo siempre, yo parándome de la mesa por los comentarios de Jorge y Mike insultándome, bueno, nos insultábamos mutuamente, ya que siempre le respondía, cosa que no le gustaba por lo que veía, paracía ser que le gustaba tenerlo todo controlado. Pero a mí no, conmigo no funcionaría. Milagros me llamó un par de veces y seguía con mis llamadas con Elsa. ── ¿emocionada? mañana empiezas la universidad -dijo María mientras cenábamos.- ── más bien, nerviosa. Esa vez, Jorge no dijo nada que me secara de mis casillas, así que terminé de comer con ellos. Subí detrás de Mike. ── mañana cómo no estés lista a las 8:00 me voy, ¿te queda claro? -no me dejó responder porque ya estaba metido en su habitación, rodé los ojos.- Me costó dormir por los nervios. En la mañana, bajé a desayunar temprano. ── ¿me ayudas a elegir la ropa? ── por supuesto. Metí el tazón que utilicé para desayunar en el fregadero. Cuando entramos dejé las bolsas encima de la cama. Después de un rato buscando me decidí. ── iré con esto -señalé la ropa.- ── te dejo sola para que te arregles. Cuando salió arreglé la cama y luego me di una ducha. Me vestí, metí en mi bolso una libreta, unos bolis y mi móvil. Me hice la línea y luego me puse las gafas. Cogí el jersey gris y el bolso en las manos, cuando salí cerré la puerta. Bajé y apoyé las cosas en el pasamanos de la cocina. Después de María verme le dí la vuelta al pasamos y quedé hacia fuera de la cocina. ── estás preciosa -dijo con una sonrisa.- ── gracias, igual me siento un poco incómoda, es la primera vez que me visto así. ── te acostumbrarás. *Narra Mike* Mientras bajaba iba mirando el móvil. Cuando me acerqué a la cocina, me quedé un poco alejado, Katrina estaba apoyada en el pasamanos, de modo que mostraba su trasero, y con ese Leggin n***o, se le veía genial. Llevaba un top gris ajustado, deduje que se le vería el ombligo porque por detrás podía ver un poco de su piel. Vaya con la niña, lo que escondía dejaba de esa ropa fea. No está nada mal -pensé. ── Mike está tardando mucho, iré a buscarlo -dijo mamá. Me acerqué rápido.- ── vámonos. ── hijo, ¿verdad que está preciosa? -Katrina me miró, pero yo no la miré.- ── está fea, se ponga lo que se ponga. ── ¿por qué dices eso? no le hagas caso. ── para gustos colores -dije sonriendo. Esta vez la miré, me miró mal y cogió sus cosas.- ── nos vemos luego María. ── suerte en tu primer día, preciosa -rodé los ojos. Cuando salimos nos montamos en el coche.- ── no quiero que te me acerques estando en la universidad, si veo que tienes algún problema, ya me acercaré yo a ti. Siempre te dejaré a dos cuadras y te recogeré ahí mismo. *Narra Katrina* El resto del camino estuvo con su música puesta. Al llegar a una calle aparcó el coche, bajó la música y me miró. ── bájate. Lo miré mal y abrí la puerta. Una vez fuera, me puse el jersey y luego cogí el bolso. ── solo tienes que seguir recto, y date prisa o llegarás tarde tu primer día -dijo con una sonrisa. Empujé la puerta del coche fuerte y me alejé de este.- ── estúpido -dije mientras veía como se alejaba.-
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