25 Las calles se comenzaban a poblar de turistas y las temperaturas se disparaban sin previo aviso, obligando a los lugareños a cargar con sus abrigos durante todo el día. Aluel y Matilda habían pasado la tarde en el Lago Gutiérrez, regalándose caricias y besos robados. Escuchando el ínfimo oleaje que se producía cada vez que el agua intentaba desbordar la orilla. Disfrutaban de la soledad previa al inicio de temporada sintiendo que el mundo estaba a sus pies. -¿Qué vamos hacer el año que viene? - le preguntó él disfrutando del paisaje que las laderas verdes ofrecían. Matilda se mostró algo sorprendida, no era que no hubiese pensado en eso, pero no lograba decidir cuál sería la elección correcta. Lo único de lo que estaba segura es que no deseaba separarse de él. -No sé. ¿ten

