Tiempos místicos

4017 Palabras
Siete cosas que nunca te dije: 1.Eres un poco tonto, no en inteligencia, esa siempre me asombro, pero siempre creí que ibas hacia los lados incorrectos solo por tener que contar, tienes aquello que es, te gusta la atención. Te lo dije, tienes todo para ser un artista, pero ese será un problema a primera vista entre nosotros. BLAKE Por mucho que hubiera intentado en un pasado no enamorarme, creo que habría sentido demasiadas cosas cerca de mí, las miradas, las mariposas en el estómago y las sonrisas escondidas entre cualquier cosa. Más tenía explicaciones para fingir que todo eso no era real, pero, siempre regresamos al mismo lugar. Siempre me preguntaba, ¿Qué se sentiría el amor? Creo que, es así que conformé el tiempo pasa es cuando comenzamos a aprender un poco de nuestro entorno, quizá es el hecho de que a pesar de que podemos enamorarnos eso no tiene que significar que debamos hacerlo de cualquier persona. Pueden romper tú corazón. —Así llegué aquí—, Jackson abrió la botella de vino—. Al edificio, Alana no lo mencionó. Qué ustedes vivieran aquí. Sí. Seguramente habrían pasado de ese tema completamente de largo, no dudaba que habría olvidado mencionar que llevábamos un par de largos meses ahí. —¿No lo hizo? —, Indagué mirando hacía el techo. Pensé en cada uno de los momentos que he pasado cercanos a una realidad que, para mí, se sentía alterada, pensé en cada cosa, pero sentía la presión dentro de mi vientre. —No. Para nada—. Encogió sus hombros para salir de mi campo de visión, más su voz aún resonaba—. Le pedí consejos a ella, llevábamos tiempo siendo amigos y ustedes viviendo aquí—. Regresó, con una botella de vino en las manos—. Supongo que se enamoró del lugar. O de los actos. Estuve hablando con Alana del pasado, resulta que, para mí, Jackson siempre habría significado alguien vital para mí, de que modo, no lo sabía, pero eran del tipo de personas que te dejaban marca. Quizá podría decir que estaba “enamorada”. —Podría ser. Parece ser un buen lugar—. Le di la razón con una pizca de desinterés—. Seguro Alana lo adora. —Sí. Seguramente—. Añadió con una sonrisa, colocando un par de copas frente a mí y una botella de vino—. Me preocupaba la zona. Alana decía que era una zona tranquila, no de las más caras, pero tenía la seguridad necesaria para que no sucediera ningún desastre. —¿Por qué? ¿Temes de tu seguridad? Se quedó callado por un par de segundos para negar, chasqueando la lengua, sus acciones decían que no lo temía, pero su cuerpo contrario a ello decía que sí. —Es una buena zona—, encogí un poco mis hombros—. Muy buena. Miré el departamento, era ligeramente proporcionado a lo que recordaba del de nosotras, solo que la decoración no era en lo más mínimo parecida, contrario a ello, este era muy ruidosa. —Sí, es lo que dijo Alana, la zona—. Asintió sirviendo un poco de vino en una de las copas—, Siendo así, fue que dijo que me llevaría una gran sorpresa—. Añadió acercándose un poco a mí—. No mintió. —Nunca lo hace—, me animé a confesar. Alana era buena amiga. Cómo si fuera que la hubiera invocado, un mensaje de ella llegó. Alana: ¿Recuerdas a Fabi? Fruncí las cejas. Fabiola, todos decían que era la bruja de la ciudad. Gracioso. ¿Aún creían en la existencia de brujas? Alana: Me pidió tú número, ¿Se lo puedo pasar? Chasquee la lengua, claro que, si la prima de Nicole tenía algo que decirme, debía de ser importante, podría haber arreglado las cosas con ella, pero todo su circulo seguramente me odiaría por el resto de la existencia de sus vidas. Blake: Sí. ¿Sucedió algo? —Es buena amiga. Sabe lo que queremos, cómo una especie de hada madrina—. Comenzó a llenar las copas. —Esa es Alana—. Celebré. Era cierto. Sabía que ella habría hecho a propósito muchas de esas cosas, creo que en el último mes que lo pasé cerca de Shawn, Alana habría hecho hasta lo imposible para que saliera de la vida de él, de Shawn. Supongo que la sorpresa no trataba de la ciudad, sino que ambas vivíamos aquí. Que seríamos vecinos. —Sí, Alana fue seguramente quien encontró el departamento en primer lugar, para nosotras—. Señalé con tranquilidad, tomando la copa de vino que me extendía—, Gracias. Así que… ¿Cuándo fue que viniste aquí por primera vez? —Sabes, ¿Por qué querrías saber eso? —, Mencionó sirviendo su copa, a lol que fruncí mis cejas con la confusión demasiado marcada en mí piel—, No le veo el sentido. Es decir, hablar del pasado, ¿Me explico? Sí. Lo hacía. Supongo que, a decir verdad, era evidente que no podría recordar absolutamente nada de lo que me decía, podía escuchar su historia y hacerme una idea vana de lo que se supone que habría pasado. —¿Por qué no? —, Intenté pasar de largo, la luz del departamento se fue junto con un rayo, bufé—. Quizá no era un increíble departamento. —¿Puedes cerrar las ventanas? Iré por unas velas—, Me pidió. Asentí, para levantarme dejando la copa de vino en el suelo, iluminando el departamento con la luz de mi celular, habría estado pensando por largos minutos, sobre todo, antes de llegar, creo que lo que habría sido antes… —¿Listo? —, Preguntó. Salí de mis pensamientos, para mirarle de reojo. —¡Sí! —, Alcé ligeramente la voz, apenas cerré la ventana—. Listo. Caminé hacía la sala, para encontrarme con Jackson colocando un par de velas en el suelo, la escena en general me gustaba, la calma, la lluvia golpeando las ventanas y lo lejos que estábamos de cualquier desastre que en algún pasado pudiera habernos alcanzado. —Es un buen departamento, sólo que la lluvia esta fuerte—. Encogió sus hombros. —Sí… ¿Responderás a mí pregunta? —, Indagué. —¿Quieres una razón real? —, Mencionó a lo que le miré altamente confundida, me senté de nuevo en el suelo, esperando que siguiera. Se quedó callado, por un par de segundos pensé en esto, ¿Qué caso tenía indagar el pasado? Quizá saber ¿qué era lo que nos habría traído aquí en primer lugar? ¿No es así? Quizá si conocía el pasado, podría parar página más rápido. —Sólo quizá, para conocerte un poco más—, Le di un trago al vino—, Sería un modo perfecto en el cual conocerte, ¿Sabes? Se sentó frente a mí, para verme directo a los ojos, una sonrisa fugaz salió de sus labios, para mirar hacía la ventana. —Nunca perdí el contacto con Alana, tampoco contigo—, Añadió a lo que le miré concentrada—. Es como si a pesar de que el tiempo pasará, a pesar de que nos encontráramos en otro continente, que no pudiéramos estar cerca físicamente, lo estábamos, de un modo… Espiritual. Siempre, a pesar de todo, estaríamos juntos. No le contesté de manera inmediata, pero tampoco le dije que aquellas palabras habrían significado mucho más para mí de lo que podría llegar a mencionar. Entendía de lo que hablaba a la perfección, puesto que ya habría sentido eso en alguna ocasión. Le di una sonrisa, era algo que le habría dicho en más de una ocasión a Shawn, que no podía perder el contacto con Jackson de ese modo, porque era como si hubiera estados hechos y destinados para estar de cierta manera “juntos”, no era fácil de entender, ni difícil. Sólo era la información. —Hablábamos mínimo una vez a la semana, y no parábamos, reíamos, una semana te desvelabas tú, otra yo, pero siempre, estábamos ahí, sin importar que, ni cómo. Sólo importaba estar juntos, sin importar qué, sin importar cómo. —Parece que describieras… —¿Dos almas gemelas? —, preguntó a lo que le miré con toque de curiosidad, sonreí—. Es lo que he pensado en más de una ocasión, que somos almas gemelas, aún si eso no se trata de algo meramente romántico, ¿Lo sabes? Quizá él y yo éramos de aquellas almas que describían en los cuentos de hadas, sabía que habríamos nacido solos, que no necesitaría un príncipe de cuento que viniera y me salvará de la noche a la mañana, pero sabía tan bien, que la vida podría significar mucho más allá que todo eso. —Quizá, éramos almas gemelas—, Le dije. Quizá lo somos. Nunca le dije eso, nunca le dije lo que significaba para mí, hubo muchas cosas que se quedaron a la mitad de mi garganta, cómo una vieja canción, que no puedes cantar porque sientes que estás a punto de llorar. Pero esta bien. Porque aprendes. Lo que es amar, de verdad. —Sí—, Asentí con una pequeña sonrisa—. Lo entiendo. —Así que, quise darte una sorpresa—, Mencionó, a lo que le miré—. Ese día, que pedí el deseo, venía recién de aquí, te había visto, te dije que te quería—, Tomó de su copa—. Que quería que las cosas funcionarán para nosotros, más no sabía cómo es que eso sería, ¿Sabes? —¿Qué me querías? Noté cómo tomaba más rápido del vino, sonreí de lado ante ello, era cómo si los nervios se incrustaran con él, ¿Buscaba valor en medio del alcohol? Sabía que no se lo daría, pero a mí me daría un poco de respuestas, quizá. Un poco de calma. —Sí, que te quería—, Asintió—, Pero no sé nada del amor, creo que tú tampoco. —¿Me quieres? Le miré curiosa, claro que no sabía nada del amor, habría pasado toda mi vida evitando del tipo de cosas que… creía que jamás podría llegar a ser capaz de entender, se sentía bien, se sentía cómo un toque de tranquilidad. Se sentía cómo si estuviera cerca algo. Porque si nadie podía cruzar aquella puerta en la cual, terminaba con el corazón roto, no serían capaces de lastimarme, estaba bien. Todo estaría bien. —Pero, conforme pasa el tiempo, comencé a darme cuenta que no trataba de conocer el amor, saber cómo es que funcionaba o entender cuántas veces tus latidos y los míos terminarían por coordinar, no es así, no funciona así—, Encogió sus hombros—. Por el simple hecho de que estaba hablando del amor. No trata de una ciencia cierta, no tiene que seguir un ritmo… Solo pasa. Y era gracioso. Siempre me negué a la idea de sentir amor, de enamorarme, y nunca lo habría hecho, hasta que… —Y es así, sólo un día… Pasa, despierta y lo sabes—. Pauso por unos segundos, me miró con intriga, pero dio un trago largo a su copa—. Te das cuenta que has pasado toda una vida intentando huir de algo, pero, ¿Con qué sentido? No tenías que huir de él. —Sólo un día lo sabes—, Susurré—, Estás segura. De lo que nunca estuviste antes. —No quiero perder más tiempo, Blake—. Suspiró para verme a los ojos—. Siento que te conozco, a pesar de que no seas la misma Blake con la que pase los últimos años de mi vida, siento que te conozco, sé que lo hago… Y quizá lo hacía, probablemente me conocía mejor que nadie en la vida, me conocía mejor que si quiera yo. Y no pude evitar mirarle con cientos de intrigas de por medio, pensé en el último minuto en todo lo que habría pasado, lo que pensaba, lo que sentía. Pensaba en todo. Pero a la vez, pensaba en la nada. ¿Por qué funcionaba así? Porque a pesar de que pasará día con día diciendo que mi corazón no estaba hecho para ese tipo de cosas, lo sentía, me acerqué un poco a él, para verle a los ojos, sentí que sus ojos podrían haberme dado mil y una respuestas que no sería capaz de pronunciar. —Así que, le dije a Alana, que quería salir del pueblo y… verte, vine a España y no supe si lo que me enamoró fue la ciudad, o en realidad extrañaba tanto tu cercanía—, Miró hacía la copa, mientras jugaba con ella—. Pero, el estar aquí, me regaló las horas más felices de mi vida. Le sonreí, para mirarle a él, ¿Cuándo comenzó todo esto? —Eres un bruto—, Le dije sonriendo, para mirar hacía sus ojos. Claro que era un bruto, me acerqué un poco hacía él, para mirar hacía sus labios, ¿Pero no era acaso que era más bruta yo? Seguro que sí. Porque sabía que era lo que sentía, a las cantidades en las que lo sentía, pero, por alguna razón, todo se convertía en meras dudas, en meras cosas que no podía ser capaz de entender. Pero. ¿Cuándo es que uno siente lo suficiente? Eso creo que es algo que no sé. Creo que pasé más tiempo del que debí, confundida. Creo que… Sus manos tomaron mi rostro, en medio de aquella escena tan irreal cómo fantástica, habría podido encender lo que mi corazón no entendía, sin tener que perder la cordura, sus ojos miraron los míos. Las luces iluminaban nuestros rostros, dejando a la vista aquellos preciosos ojos, ahí lo entendí. SHAWN Seguí con un poco de cólera a Nicole, para ver cómo ella se subía con frustración y enojo al coche, azotando la puerta con brusquedad. —¿De verdad te pondrás de ese modo? —, Pregunté subiendo a su coche, ella me miró de reojo—. Me miras cómo si… —¿Fueras un asesino? —, preguntó con sarcasmo—. ¡Sí! ¡Cierto! ¿No es acaso lo que mencionó Fabi? Aún no podía entender porque habría dicho lo que dijo Nicole, lo pensaba en más de un modo posible y no parecía tener sentido, en lo más mínimo. Lo que menciono Fabi, me parecía completamente irreal el modo en el cual esto se sentía, me parecía irreal el modo en el cuál cada una de las cosas iba avanzando, cómo es que ella se habría atrevido a decir que yo era un asesino. —Por dios, lee las cartas, las hojas de té—, Rodé los ojos—. Tampoco es cómo que pueda conocer cada una de las cosas que han sucedido, ¿Lo sabes? Sólo tiene el título de bruja, y seguro no es por ser adivina. —Entonces, ¿Por qué es que decidiste venir aquí en primer lugar? —, Me retó—. Tenías la más mínima esperanza de que ella te dijera lo que tú querías escuchar. —Sí, y me dijo todo lo que yo quería escuchar—. Rodé los ojos. —No sé qué pensar, ¿Sí? —, Dijo tapando su rostro—. Necesito silencio. Necesitaba ser menos estúpida, para dejar de creer en las muertes que ella dijo, ¿Cómo es que pasaría vida con vida buscando a Blake y Jackson para asesinarlos? —Sí, eres una bruta. —¿Sabes que lo que dijo no es una cosa de nada Shawn? —, Mencionó mirándome con ciertas emociones en sus ojos, y las palabras temblorosas. —¿Qué asesino a Jackson y Blake en cada vida para que no terminen juntos? —, Repetí con demasiadas emociones dentro de mí—. ¿Qué clase de persona crees que soy? —Esa es la cosa, yo no te conozco—, Encendió el coche—. Cada vez que creo hacerlo, voy errando más y más, hasta el punto de que, llegó al punto cero. —Estás loca. Ella aceleró, ¿Por cuánto tiempo se supone que habría pasado todo esto? Quería entenderlo, pero resultaba aterrador, resultaba demasiado para mí, para todos. —Creo que, en realidad, podrías ser capaz de hacer lo que ellos han dicho, eres de ese tipo de personas—, Soltó a lo que fruncí las cejas con un toque de confusión—. No te vas a rendir, hasta obtenerlo, ese es el problema. —Matando a las personas, por supuesto—. Rodé los ojos. —Ahora sabes, quienes son las almas gemelas—, Lo dijo, con un toque de enfado—. Ahora sabes cuantas veces la has buscado, cuantas veces has hecho todo, mucho más de lo que podrían haber merecido. —Ahora lo sé—. Repetí con sarcasmo. —Sí, ahora que lo sabes, ¿Qué se supone que harás? —, preguntó—, ¿Los dejarás ser felices? —¿Crees que sería capaz de ir a buscar a Jackson y Blake hasta España? —, Le pregunté rodando los ojos sin interés—. No es cómo que ellos sean tan importantes, ¿Lo sabes? —Di todo lo que quieras, pero ambos sabemos que es lo que pasa en tu interior—, mencionó estacionándose fuera de una cafetería—. Aquí puedes pedir un taxi. —¿En verdad le creíste las cosas que dijo? —, Pase mi mano por su pierna, pero ella se recorrió un poco—. Dios, eres una… —Con todo lo que has hecho, ¿No te has preguntado por qué no se acerca a ti? —, Preguntó con las cejas completamente fruncidas—. ¿No te has preguntado porque vendría pareciendo un odio extremo hacía ti? —No me odia. —Sí es lo que quieres creer. —Por dios Nicole, ¿Y ahora qué? ¿Me odias tú también? Pregunté, ella miró hacía mí, sus ojos se encontraban inyectados en lágrimas, mientras que podía ver cómo es que sus manos se encontraban ligeramente temblorosas, no lo decía en voz alta, pero podía ver que era que algo sucedía, pero, ¿Qué era? —Vamos, dilo. —Es que, ¿Por qué estás tan aferrado a ella? —, Preguntó con el tono de voz completamente tembloroso—. ¿Por qué? Nosotros teníamos algo, antes de que ella llegará. —Nicole, se que suena mal… —No solo suena mal, lo está—, Insistió, limpiando sus ojos ante las lágrimas que salían de sus ojos—. Porque estábamos juntos, porque llevábamos meses estándolos, y estábamos por casarnos. —Sabes tanto cómo yo, que fue lo mejor, antes de que nos casáramos, y perdiésemos el tiempo—, Le explique. Ella me miró, para suspirar. —No, ¿Quieres saber que es lo que se? —, Me interrumpió—. Qué para ti siempre fue Blake, que siempre la quisiste a ella, pero estabas tan desesperado para no estar solo, pero, ¿Pensaste alguna vez en mí? —Por favor Nicole… —¿Pensaste acaso en que era lo que sentí cuando encontré la puta carta? —Vamos… —Me rompiste el corazón en mil millones de pedazos, pero eso no te importo—, Chilló, podía ver cómo es que sus ojos estaban llenos de lágrimas—. No te importó hacerme añicos el corazón, ¿Alguna vez pensaste en eso? —Nicole para... —¿Por qué? ¿Te duele lo que te digo?—, preguntó furiosa—. ¿Es eso? Por qué a mí me dolieron tus acciones, pero eso a ti no te importó. Sabía lo que sentía, podía verlo en sus ojos de la manera más cruda posible y no podía evitar pensar en cada uno de los fragmentos que pude haber roto de ella, no podía negar que tenía la culpa dentro de mí por las acciones que hice, del cómo le terminé de romper el corazón. —Es sólo, que soy humano cometo errores. —Se que lo haces, pero pase más tiempo del que podría en intentar entender el por qué, el cómo... No podía seguir escuchando cómo es que ella decía que le habría roto el corazón, porque en realidad, sabía que le había causado tantas fragmentaciones en el interior. Abrí la puerta del coche, para mirarle a los ojos. —Lamento el haber roto tu corazón—, Dije, bajando, miré cómo ella me veía herida—. No fue mi intención, sólo intentaba proteger mí corazón. —Sí, pero terminaste rompiendo el mío—, Suspiró, abriendo la guantera, sacando un anillo de compromiso—. Espero, que Blake no cometa el error de ir contigo si decides aparecer, espero Blake, sea lo suficientemente lista, para no estar cerca de ti. —Preciosa... Ella bajó del coche, para cerrar la puerta de manera brusca, para caminar en mi dirección. —Espero, que no encuentres a nadie más, porque estoy segura, que lo único que harás es romper su corazón en millones de pedacitos, y no creo que nadie lo merezca. —Vamos, Nicole, no seas inmadura—, Rodé los ojos, estirando mi mano en su dirección. —Espero que te quedes solo, porque la basura cómo tú es cómo debería de estar, sola—, Ella tiró el anillo por la alcantarilla, para sonreírme—. Y espero que te rompan el corazón, del mismo modo en el que tu me lo rompiste a mí, hijo de puta. —¡Qué mierda te pasa Nicole!—, Le grite, ella me levantó el dedo medio. —Púdrete. BLAKE Solo podía mirar sus ojos, solo podía pensar en cada una de las cosas que pasaban por mi cabeza, y a pesar de que quería concentrarme, no podía hacerlo, sólo miraba sus ojos y mi corazón latía de manera impresionante, desenfrenada, era cómo si me encontrará en un lugar diferente, nuevo. No dijo nada más, ni lo hice yo, sus labios chocaron con los míos, mientras que en aquel beso solo podía sentir mi corazón cómo si estuviera a punto de explotarme de tanto amor, de tantas emociones continuas dentro de mí. Podía sentir sus manos en mis mejillas, podía sentir mi corazón a punto de salir de mi pecho, podía sentir tanto. Se separó después de unos segundos de mí, no abrí los ojos, quizá sentía los nervios a flor de piel, podía sentir cómo habrían sido los segundos más interesantes de mí vida. No era mi primer beso, ni mi primer nada... Pero de algún modo, si se sentía de ese modo, cómo si fuera mi primer amor. ¿Eso era demasiado cursi? Así se sentía. —¿Por qué no dices nada?—, preguntó con un toque de duda, le miré por un par de segundos, para sonreír levemente—. ¿Qué pasa Blake? —Es que, se siente cómo algo místico, algo mágico—, Susurré—, Cómo si... Cualquier palabra pudiera romper el hechizo. Sabía que no existía ningún especie de hechizo y me sonaba a la cosa más cursi del mundo, pero, estaba bien, ¿No es así? Supongo que tenía que pasar en algún momento, que la vida me colocará cada una de las cosas en el lugar correcto. A la hora correcta. —Ven—, Me dijo levantándose. —¿A dónde? —Ven—, Repito—, Haremos historia. Estaba loco. Pero el modo en el cuál, podía parecer que miraba el mundo cómo si fuera perfecto, me traía paz, quizá, después de tanto, sería lo que necesitaba. Justo lo que tenía que pasar, ¿No es así?
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR