tiempos perfectos

5000 Palabras
2.Siempre pensé que tenías un modo lindo de ser, pero la cosa era, que tenías el don de las palabras, sabías por donde llegar, que palabras decir y en que momento hacerlo, siempre fuiste así. Siempre supiste cómo actuar. Eras un buen actor. Un buen mentiroso. Y debí pedirte una sola cosa, no me hagas llorar... No si mi maquillaje a quedado tan bien. BLAKE —Sí, así—, Dije con la voz entrecortada, mirando hacía el techo—, Uff… —Blake, para—. Se quejó—. Está ya muy adentro… Era un sinfín de cosas las que pasaron por mi cabeza al ver su rostro así, sus cejas fruncidas y aquellas cejas pequeñas gotas de sudor que hacían relucir en su piel, tomé una bocanada de aire antes de pensar en que decirle. Pero no sabía que podía decir, no había nada que pudiera salir de mis labios que no hubiera escuchado ya. —Anda—, Supliqué—. Un poco más. Sus ojos me miraron hacía los míos, pero no habría palabras que pudieran salir, de verdad, sentía que todo se habría quedado a la mitad de mi garganta. —¡Solo la punta! No seas llorón—, Hice un puchero—. ¿Sí? Sus manos sujetaron mis caderas y sus ojos chocaron con los míos, ahí fue cuando me quedé callada, no hubo palabras que pudieran salir de mis labios que pudieran describir lo que sentía, o lo que pensaba. Había olvidado lo que hacía aquí en primer lugar, sinceramente. —Preciosa, ya bájate de ahí, mejor—. Me dijo burlón—. Me gusta mi decoración—. Me señaló, para dejarme en el suelo. Fruncí las cejas ligeramente, para marcar un puchero pequeño, le miré a los ojos por un par de segundos para notar cómo su sonrisa iluminaba ligeramente su rostro, encogió sus hombros y me miró con tranquilidad. —Quería que te gustará el lugar—. Admití, limpiando mis manos en la falda—. Sobre... —¡Me gusta el lugar!—, Acarició mi mejilla—. Es lindo y tiene una decoración perfecta. No pude evitar colocar los ojos en blanco, sabía que seguramente lo decía por el hecho de que había intentado aportar cosas. —Sí, la tiene—, refunfuñé. No sabía por qué otra cosa podría pasar más tiempo con Jackson, nunca había vivido sola, por lo cuál los días sin Alana y sin Francis se sentían larguísimos; contando también la ausencia de mis padres. Creo que era todo lo que daba suma a que se sintiera de este modo. Había visto unas dos llamadas perdidas de la prima de Nicole, Fabiola. Primero que nada me daba una enorme sorpresa el hecho de saber que aun conservaba su primer número. Lo otro sorprendente habría sido el mensaje de Nicole. 《Iré a España en unos días. Terminé con Shawn y creo que existe un abismo impresionante para todo lo que un día creí y todo aquello que sí existe en realidad. Espero no tener que cargar con el en la maleta》 De verdad pensé que se trataria del único mensaje que recibiría por parte de Nicole, al final del día no éramos amigas, pero... Éramos mujeres y, claro que si podía ayudarle, lo haría sin pensarlo. Sin dudar. Después pensé en el siguiente mensaje. 《Creo que sin tu llegada jamás habría podido soltarlo, nos íbamos a casar, ¿Puedes creerlo? Yo no. Creo que me lleno de los nervios. Lo único que sé, es que posiblemente todo esto no habría podido concederse sin ti. Te debo una》 Jackson me habló de la relación que tenían Shawn y Nicole, con cada una de las palabras—momentos y demás—no podía evitar imaginarme a mí. Quizá sonaba egocéntrico, pero no iba al caso. Era solo que... Se sentía como si me contará una historia que yo ya habría vivido. —¿En qué estás pensando?—, Se animo a preguntar Jacskon—, pareces ida. —En nada—, Miré la pared—, Sí hubiera podido entrar más, y verse mejor. —Lo dudo—, rodó los ojos—, ¿Qué harás hoy? No contesté, sinceramente tenía pensado estar todo el día con Jackson, posiblemente así hasta que terminará el tiempo de espera de la llegada de mis amigos. —¿Me acompañas a comprar las cosas de la semana?—, Dijo con tranquilidad a lo que asentí con una sonrisa de oreja a oreja. Posiblemente se escuchaban a las cosas más tontas del mundo, pero en realidad el hecho de quedarme aquí con el si me generaba paz. Paso a tomar sus cosas para mirarme, le di una sonrisa pequeña y salí del edificio tras de él. —Comienzo a creer que temes de estar sola en tu departamento—, Me dijo apenas entramos al elevador, le miré de reojo. Seguro habría pasado ya demasiado tiempo con él, ¿Se habría cansado ya?—, No me lo tomes a mal—, Interrumpió mis pensamientos—. Es sólo que... Siento que es lo que pasa, ¿Sucede algo? ¿Podría decirle que sentía el pánico de quedarme sola en casa? Seguro si le decía eso me terminaría por ver confuso y pensaría que era una niña inmadura que no podía quedarse sola en casa. —Nada que ver—, Encogí mis hombros—, Iré a casa después de acompañarte, se que puedo estar sola en ella. —Blake...—, Dijo pero se quedó callado—, Eh... ¿Estás segura? Por supuesto que no. NICOLE —¿Así que España?—, Francis me miró divertido—, De a poco en poco tendré a toda la escuela en donde estudio Alana en España. Sonreí sin gracia. Habían cosas que pasaban por mi cabeza, entre ellas como una persona como Francis habría terminado siendo amigo de Alans y Blake. Las últimas dos, a pesar de que eran muy guapas y listas, tenían ciertas cosas que en más de una ocasión me habrían hecho dudar, eran raras. Demasiado felices, si fuese sincera. Pero eran del especie de personas que salían del radar. Francis era una "diva", por llegar a un término. —¿Sucedé algo?—, Preguntó tomando mi mano, negué. —¿Sigues pensando en Shawn?—, Preguntó acomodando mi cabello detrás de mi oreja, negué—, parece ser que si. —No—, Negué mirando hacía otra parte—, No lo hago. Lo hacía, no entendía como es que Shawn habría dejado de amarme de la noche a la mañana, como si yo no significará absolutamente nada para él. —¿Y por qué parece ser que sí? Tenía la misma pregunta que él, ¿Por qué parecía ser que sí? ¿Por qué parecía que me habría fracturado el corazón de manera inmediata? ¿Lo habría hecho? —Te estás equivocado—, Reitere con tono cansado—. Solo déjalo pasar, ¿Quieres? Parecía que haría todo, menos dejarlo pasar. Sabía que no me miraba en las mejores condiciones—no lo estaba—solo tenía muchas ideas que se repetían constantemente dentro de mi cabeza, llegando al punto de hacerme sentir que perdería la cordura en cualquier segundo. —No lo sé, es sólo que... Cuando te miré en dichas ocasiones, después cuando te miraba cerca de él, es cómo si el valor se saliera de tu cuerpo, ¿Eso sucedía?—, Indago, para mirar aquella bolsa de papel—. ¿Qué es esto? —Pequeñas galletas—, Lo abrí para sacar una—. ¿Ves? Respecto a lo de estar cerca de él, si. El valor se iba de mi cuerpo de manera completamente irracional cada que estaba cerca de Shawn, pero no sabía por qué, era cómo si cada uno de los pensamientos lógicos que pudiera tener, se fueran. Apagaba mi espíritu. —¿Respecto a Shawn?—, Preguntó Francis. —Nada. El dudo que vuelva a formar parte de mi vida, rompimos nuestro compromiso—. Chasquee mi lengua—. Pero esta bien. —Lo esta—. Apenas escuché a Shawn cerré los ojos con un toque de cansancio, ¿Él se encontraba en todas partes?—. Aunque es triste, darse cuenta tarde, lo mucho que amas a alguien. Comenzaba a creer que todos íbamos al mismo lugar, teniendo problemas con el amor, porque este se habría quedado enmarañado, cómo aquellos cables viejos que ibas acumulando en el fondo de un cajón, después de todo, cuando necesitabas uno, venían todos, enredados. —Sólo venía a darte esto—. Me sonrió Shawn—. Y tú... Sí sales con ella, en realidad, serás afortunado. Claro que sería afortunado, yo era una persona increíble de pies a cabeza, y él único que parecía que no se habría dado cuenta hasta el momento de ahora, era él. Claro que cualquier persona sería afortunada de tenerme. Tomé la carta que me extendía, para ver cómo salía de mi campo de visión, cualquier persona creería que se trataba de un cierre, pero yo no. Conocía a la perfección a Shawn cómo para saber que algo sucedería, estaba planeando algo. Sólo habría tenido que bastar el mirar hacía sus ojos y notar aquellas miradas que dio, sólo tenía que bastar el mirar cómo es que por dentro de su cabeza, algo sucedía. —¿Está todo en orden?—, Preguntó Francis, introduciendo un poco más de comida en su boca, asentí. —Todo en orden. No, pero lo estaría, sabía que los planes que tuviera él, posiblemente no tendrían que estar ligados con las cosas que me dijo mi prima, no negaré, que al haber escuchado lo que ella dijo muchas cosas pasaron por mi cabeza, pero lo medite, y parecía ser imposible que lo que pasará por su cabeza y las acciones que él quisiera cometer fueran así, no creía que Shawn fuera un asesino, podía ser una mala persona, un idiota, un inmaduro, un tarado, un infiel, pero no un asesino. ¿No es así? —¿Te negarías a la opción de amar de nuevo?—, Escuché a Francis, negué—, Eso es bueno. —No tendría porque negarme. El hecho de que un idiota rompiera mi corazón, no significa, que no merezca amor. —¿Lo ves? Si rompió tu corazón. Claro que lo hizo, era cómo si todas las historias que alguna vez escuchamos, o escribimos, en un día para otro se habrían convertido en la nada, no podía entender, cómo es que si parecía que compartíamos la vida entera, al final, no podíamos compartir nada, no podía entender cómo es que sí creí que pasaríamos el resto de nuestras vidas juntos, al final, nos hubiéramos convertido en nada. Claro que rompió mi corazón. En cien mil y un pedazos. Y seguramente, pasará los días diciendo que no fue así, que el no tendría el corazón—o la sangre—para romperlo. Pero parecía ser que mi corazón no era el único que habría roto, parecía que coleccionaba corazones rotos, parecía que... En realidad lo disfrutaba. No se lo dije a Francis, no quería darle puntos de razón además de que aún no sabía si él era mi amigo o solo era que sentía lastima por mí desde que me miro hace unas semanas, pero en realidad, comenzaba a creer que aún tratandose de Blake, eso no era amor, parecía más una especie de obsesión, que tarde—o temprano—terminaría por romper todo lo que estuviera cerca. No se los dije. Pero comenzaba a creer, que a pesar de que Shawn no fuera un asesino, deberían de tener mucho cuidado con él. Parecía tener el disfrute completo de lo que sería ver cada uno de los corazones rotos. —Así que, ¿Qué harás?—, La pregunta de Francis me sacó de mis pensamientos—. Es decir, tienes los planes de ir hacía allá, ¿Tienes algo más en mente? —Ah, sí—, sacudí la cabeza, para sonreír—. Quiero ser modelo, aquí no me toman muy enserio, salgo en algunos comerciales, pero... —¿No deja de ser un pueblo? Estaba orgullosa de ser de este pueblo, de esta ciudad, pero sí. No dejaba de ser un pueblo en el cuál parecía que si seguía con este rumbo las probabilidades de despegar una carrera serían mínimas—por no decir nulas—le miré. —Sí. Es eso—, Asentí—. ¿Tú a que te dedicas? El no dijo nada, me sonrió sin una pizca de gracia para terminar por encoger sus hombros, ahí fue de nuevo que aquella pequeña corazonada resonó dentro de mi interior, no sabía si estaba exagerando pero... ¿Él siempre actuaba así? ¿Era acaso que habría estado aquí para sacarme información? Entre más lo pensaba, las cosas menos sentido tenían, me sentía demasiado abrumada, quizá habría pasado demasiado tiempo pensando en todas esas cosas, y no habría detenido a pensar, que no los conocía. —Medio artístico también, por decirlo de un modo—. Me sonrió de lado. Punto a mi favor, para tener ciertas dudas de él. BLAKE Miré el techo, podía pensar en que de haber dicho a Jackson que sí temía quedarme sola, ahora estaría viendo una película en su departamento en lugar de estar recostada en el suelo, mirando hacía el techo. También pensé en cada una de las cosas que pasaban por mi cabeza, Shawn. Recordar cómo inició todo. Creo que de ser completamente sincera, jamás podría acostumbrar al hecho de cómo es que sucedieron las cosas, cómo parecía ser que un deseo lo habría cambiado todo, ¿Aún lo dudaba? Seguía pareciendo algo completamente imposible, algo que... Sólo podría suceder en los sueños, pero sabía... Qué podía pasar, porque me habría pasado a mí. Sabía que podría suceder. —Que tontería—. Suspiré, para tallar mi rostro—. ¿En qué momento las cosas se hicieron así?—, Chillé. No me arrepentía demasiado, pero es sólo... Que cuando me quedaba en completo silencio, cuando podía escuchar cada una de las cosas que pasaban por mi cabeza es que comenzaba a darme cuenta de lo loco—e irreal—que todo esto se escuchaba, a mí parecer aún parecía imposible, pero llegaba aquí de nuevo, con las dudas en un máximo potencial. Escuché mi celular, estiré la mano con flojera, palpando en mi entorno hasta que encontré dicho dispositivo, apenas lo tomé, miré la pantalla. Fabiola: Vino Shawn a verme. Parece que quería indagar si eran almas gemelas, ¿Puedes creerlo? Lo que no podía creer es que Shawn siguiera aún con aquel tema de querer estar cerca de mí, pensé que con irme de nuevo la posibilidad de que las puertas se cerrarán de nuevo si existirían. Blake: No lo somos. Claro que no sabía si lo éramos, en un pasado, creía que nosotros estábamos conectados por todas y cada una de las cosas posibles habidas y por haber para estar juntos, ahora comenzaba a dudar de ello, comenzaba a dudar de todo, ¿Existía la posibilidad de que todo hubiera sido sobre actuado? ¿Qué jamás deberíamos de haber cruzado si quiera palabras? Fabiola: No. No lo son, en eso tienes razón, pero eso no es lo que me preocupa. Blake: ¿Entonces? Fabiola: Vine a España. Me parece algo importante de decirte, ¿Podemos vernos? Blake: ¿Ahora? Fabiola: Espero que sí, no tarda en llover y temó que la lluvia descomponga este medio de comunicación tan raro. Solté una risa, Fabiola siempre habría sido un poco... "Rara". Pero nada fuera de lo común. Es decir, ella siempre creyó en esas cosas de los astros, las cosas sobrenaturales y todo ello, pensé en más de una ocasión que estaba un poco demente pero jamás se lo mencioné. Su padre falleció cuando ella era una niña, tenía doce años cuando tuvo que mudarse con Nicole, su prima. No tenía a nadie más. Supongo que a veces tienes que encontrar a que aferrarte, encontrar que te haga sentir que estás de nuevo en la vida. Supongo que de tener algo, es mucho mejor que quedarse esperando a la nada. Y parece ser que en ambos universos a Fabi le fue igual, nada cambió. Ahí recaí en lo vanal que podían llegar a ser unas cosas con otras. Mi condena era una mañana donde nos llevó un par de gritos de una noche anterior, donde todo cambió. Que quizá nunca escucho la canción que le dedique. Y ese era mi problema, que podría seguir viendo su cara en la luna, o apagar la música porque todas las canciones me recordaban a él. Pero ella, ella tenía que soportar el dolor de perder a una persona, la muerte. Aquel problema, todo tenía solución a excepción de la muerte. Y ella podía decir que hablaría con su padre por la ouija o cosas parecidas. Blake: Ubicación en tiempo real. Blake: Eres bienvenida. Pensé en lo que sucedió, el beso con Jackson, ¿Cómo sucedió? Si siempre habría sido una persona que decía que el amor no existía, ¿Cómo llegué a esto? ¿Cómo llegué a esto? No me arrepentía del beso, ni de lo que sentí. En realidad podría pasar cualquier tipo de emoción por mi cuerpo pero... No era arrepentimiento en lo mínimo. Quizá era aquello de las dudas, de esas si tenía—y bastantes—¿Qué era lo que sentía? ¿Sentía algo en particular? Quizá solo era mi cabeza que nunca de habría sentido de este modo y ahora que lo sentía no paraba de tener preguntas dentro de mi cabeza. —Necesito espabilar—, susurré tallando mi rostro de manera brusca. Me levanté. Sí Fabi venía mejor me cambiaba y dejaba de una buena vez de pensar en los demás. La razón por la cual no había sentido nada por nadie era porque quería evitarme todos estos problemas del amor, de sentir cualquier cosa. porque no me sentía capaz de... Curarme de un corazón roto. Escuché el timbre de la puerta, no negaré que me sobresalté a pesar de que sabía que se trataba de Fabiola. Jackson Blake. Siempre amé a Blake, pero ella era una tonta de pies a cabeza que no se podía percatar de las cosas, ni de nada. La quería invitar a salir pero la niña creyó que estaba corriendole supongo que de la manera más cruel e indiscreta posible. Me niego a la idea de que entonces me rechazara así que simplemente solté al aire que ella le temía a estar en su departamento. Pero eso no era algo que no pensará, podía ver en sus ojos cómo nacían las dudas y podía escuchar salir de sus labios las excusas más tontas por las cuales quedarse en mi casa en lugar de regresar a la suya. Parecía ser que con cada uno de los segundos que pasará ella buscaría maneras de seguro no mencionar. —¿Eres nuevo en el edificio?—, Preguntó una chica, Morena, con los ojos grandes—. Sí, tío que no te había visto nunca. —Sí. Unos días—, Chasquee la lengua para introducirme al elevador—. Solo unos días. —¡En hora buena!—, festejo—. Que en su mayoria aquí viven señores adultos mayores ajá—, presionó el botón 5—, Y son bastante aburridos. —Podría imaginar—. Solté con desdén. Quería buscar un modo de pasar más tiempo con Blake, quizá una especie de cita, de aquellas que en realidad gustan y marcan una enorme diferencia. Quizá con ella no le quedarían dudas y sabría que lo que siento es real. Me parecía irreal que ella no lo notará cuando habría incluso pasado loa últimos días recordandoselo. —Mía—, sonrió estirando su mano en mi dirección. Le di una sonrisa sin gracia para regresar la mirada al frente, ¿Cuando comenzó a gustarme Blake? Ella habría correspondido mi beso de la manera más tierna posible, ¿Y ahora de encerraba en su departamento? —Jackson—, Expresé sin interés. Podía pensar también en la amistad que tenía con Shawn y el modo en el cual está se miró fracturada, no quería fingir que no me habría dolido o que no sabía que Shawn sentía algo por Blake, porque si lo sabía. Le habría intentado animar a que él le hablara en más de una ocasión a pesar de que a mi me gustaba ella, por alguna razón nunca se concretaba nada. Después comencé a salir con Nicole, porque quería en realidad a ella y Blake sería mi amiga siempre. Pero Shawn conquistó a Nicole, por lo cuál ella decidió terminar conmigo. —¿Viniste por algo en concreto? Se mira que no eres de aquí. —Sí. Por una chica. ALANA —Mi hija se fue la primera vez contigo. Creí que ambas se habrían ido ya del pueblo—, expreso la madre de Blake—. ¿Por qué no te has ido? —Sabe, Señora Ziegler—, alargué tomando una lata de sopa—. Jamás entendí porque usted dejó a la deriva a su hija. Es brillante con ese talento. —No me parece... —¿Un verdadero trabajo? No seria la primera vez que escucho eso—, chasquee la lengua—. Pero al final del día creo que las cosas funcionan si en realidad te gustan. —Es pensamiento mediocre. —No—, Detuve mi coche de compras y le miré—, es un pensamiento mediocre que lo que tenían en mente era casarla con Shawn. La madre de él se lo contó a la mía. —Alana... —El hecho de que vivamos en un pueblo... O provengamos de él no significa que sigamos viviendo en la época donde arreglaban matrimonios. —Tú no sabes nada—, Rodó los ojos la madre de Blake. Seguramente no sabía mucho, era demasiado joven, no había pasado ni la mitad de las cosas que nuestros padres. Pero parecía ser que ella no era capaz de darse cuenta que... —Usted lastima a Blake—, Le dije con molestía—, ¿Qué clase de padres te cierran la puerta en la cara cuando quieres seguir tus sueños?—, Le rete—, ¿Qué clase de padres no te apoyan a salir adelante? ¿A vivir? —Alana... —Afortunadamente, Blake tiene a sus amigos—, pause por unos segundos para suspirar—. me tiene a mí, y yo SÍ me alegro por lo que ella desea. Por sus logros. Shawn Nunca me agrado del todo Alana, siempre pareció una chica muy rara, extraña, extrovertida. Pero conforme pasaba el tiempo me daba cuenta que Alana era lo que estaba bien en la vida. Amigos reales los que defenderían tu nombre, a pesar de que tu no te encuentres ahí. —A Blake le va bien—, Consolé a su madre, Alana me miró con las cejas fruncidas—, Consiguió cada una de las cosas que deseaba. No vive una vida de excesos, solo es feliz. Claro que la forma en la que me miraba Alana no podía juzgarla, parecía que quería sacarme los ojos con un tenedor o condenar eternamente mi alma al más, más allá. —Nos dejó. —Yo ya no estoy para esta conversación—, Refunfuño Alana—, Son egoístas, los dos. Invaden mi barrera de paz, me frustran, me saldrán arrugas y será su culpa. Fue lo último que ella dijo antes de salir de mi campo de visión. Nunca creí que sería capaz de sentir tanto por alguien, pero después llegó Blake, llegó el desastre, llegó todo. ¿Habría actuado bien? Sabía que podia llegar a decir las palabras adecuadas para hacer que Alana entrará en dudas y le dijera a Blake 《Quizá el no es tan malo, ¿No crees que Existiría la posibilidad de que lo juzgaramos mal?》 —Señora Ziegler, debería de ver una de las pinturas que me dejo aquí Blake. Es increíble, tiene un gran talento—, Expresé. Supongo que habría llegado en el momento adecuado cuando Alana se encontró con la madre de Blake. Su madre si estaba furiosa pero no por las razones que ellas creían. —¿Por qué me intentas mostrar algo que ya conozco?—, rodó los ojos—. Hubieran sido tan buenos juntos. —Sí... No negaré que tiene una hija impresionante, con la cuál me hubiera gustado pasar el resto de mi vida—, Encogí mis hombros con desdén—. Pero se que a veces las cosas no suceden del modo en el que nos gustaría. —¿Por qué no la buscas? —Porque no era nuestro destino. Y sabía que Alana estaba cerca, que estaba escuchando como una completa chismosa, pero no dije nada, me mantuve en completo silencio. 《Al final tenía el don de las palabras》 BLAKE Se que hay cosas que nos unen a todos, que hay cosas que nos colocan en caminos interesantes. —Fabiola—, Le di una sonrisa con un poco de diversión—. ¿Volaste hacía España por algo que leíste en una taza de té? —No fue en una taza de té—, Murmuró dejando su mochila en el suelo, para soltar un pequeño suspiro—, Pero tengo demasiadas dudas. Y no podía parar de preguntarme, ¿Qué pasaría si no le cuento? Parecía que aquello que habría leído era algo que temía que si no me terminaba por advertir le llenaría de culpa por toda la eternidad. —La cosa es, que creo que deberías de tener cuidado con Shawn—, mencionó mirando hacía mi, sacándose la chaqueta—, Bueno, no solo con Shawn... —¿Entonces? —Pues... —¿Quieres un café?—, pregunté jugando con las llaves—. No es muy rico, pero sirve—. Reí. Aun no entendía a usar las cosas de aquí, me parecía interesante como cosas tan pequeñas o tontas parecían ser un problema más grande de lo que era. —Sí, un café—, se sentó para colocarse frente a mí—. ¿Por qué España? —Es lindo—, Caminé hacía la cocina—, además de que podría hacer las cosas... Mejor. —Sí, seguramente—, Mencionó con tranquilidad—, Descubrí un par de cosas. Necesito hablar con Jackson y contigo. —¿De que?—, alargue a lo que ella me miró de reojo—. Es decir, ¿Por qué con ambos? —Porque es algo que les incumbe a ambos—, miró su celular y frunció la nariz—. Pero quería hablarlo contigo primero. —¿De qué es lo que quieres hablar con nosotros? Ella no dijo nada de inmediato, no negaré lo mucho que me habría llenado de dudas. —La cosa es... Que no eres alma gemela de Shawn—, Asintió a lo que fruncí las cejas levemente—, pero eso ya lo sabes. —¿Por que lo dices de ese modo? —Está vez es un poco diferente a las vidas anteriores Blake—, mencionó a lo que fruncí las cejas confundida—. No podemos cambiar el destino, ya está escrito. Pero lo de Shawn... No fue destino, nunca fue destino. —Me has perdido Fabi—, admiti con una ligera mueca—, ¿De que es lo que hablas? Y me parecía irreal, me parecía extraño.de mencionar, de decir todo. Quizá habrían sido días largos... Meses, años. No lo sé. —La cosa es que Shawn hizo... Un juramento, siempre estuvo enamorado de ti, siempre quiso todo contigo—, Paso su mano por mi rostro, fruncí las cejas levemente—, Siempre fuiste tú para el. No negaré que las palabras que ella decía no me hacían sentido, no negaré que las dudas crecían dentro de mi interior de manera melodramática. —Quise decirte a ti primero las cosas porque te conozco—, siguió—. Se que siempre te has negado a la idea de un amor y... Para ser sincera, no se si me creas, pero desde la primera vez que Shawn se cruzó en tu vida, no has vivido el amor. Estaba jugando conmigo seguramente, estaba jugando con mi inteligencia o con cualquier cosa cercana a ello, me parecía tanto como imposible como irreal que las cosas fueran así, ¿Era posible? Claro que no me había enamorado pero no porque Shawn... —Y te lo he dicho ya, Shawn no es tu alma gemela, pero durante los últimas vidas... Has vivido un triángulo amoroso en el cuál sí está vez logras romperlo, serás libre. —¿Libre de que? —¿Puedes llamar a Jackson? No quiero explicar este tipo de cosas dos veces—, encogió sus hombros. —Por favor... No me parecía real, podría ser irreal para mí, tomé un poco de aire, pero supongo que podríamos escucharle, ella habría volado de nuestro pequeño pueblo hasta acá con tal de decirnos estas cosas. Supongo que estábamos bien así. —Le llamaré—, encogí mis hombros—. No sé si este en el edificio pero... —A todo esto... Blake—, Deje el teléfono entre mi hombro y mejilla para verle—. ¿Te gusta Jackson? —¿Perdona? —¿Tu estas enamorada de Jackson? No contesté... No pude.
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