Hechizo de amor

4351 Palabras
Dicen que las almas gemelas se llegan a encontrar sin importar que, ni cómo, ni dónde. De ahí el 《No importa en dónde estés, ni con quién estés, siempre te amaré》 Y así era, no importa donde estuviera, él siempre sería mi primer amor. Pero cometí un par de errores, y ahí entraba la tercera cosa que jamás te dije. Pase más tiempo contigo que con nadie, ahí comenzaban las dudas que anteriormente no habría tenido, ¿Cuánto viví? Quizá sí hay momentos y lugares, pasé más tiempo contigo que con nadie, ahora, tengo muchas dudas, entre ellas, si en realidad, los días eran malos, o a veces me arrastrabas al mismo dolor que tú tenías para no salir de casa. Nunca te dije, pero a veces sí me cansaba estar para ti, ¿Era mala amiga? Quizá nunca hubiera servido para centro de rehabilitación. BLAKE —¿Me extrañaste? —, Me habló con coquetería Jack, dejando un beso en mi frente—, Que preciosa… —Nos vinieron a buscar—. Alargué sonriendo con diversión, pero un poco incómoda—. ¡A ti! A que no adivinas quien. —Con que no sea Shawn de nuevo—. Rodó los ojos dejando su chaqueta en la entrada— Por que tú… —¡Justo es lo que le estaba diciendo! —. Expresó Fabi con el rostro lleno de seguridad—. Qué Shawn sería un problema, ¡Punto para mí! Sí, seguramente las palabras de Jack harían creer a la luná… Fabi, ella creía que estaba en lo cierto, claro que Shawn era un poco raro, pero, ¿Un asesino? Claro que no, ¿Él no creía que estaba exagerando? Yo lo creía, demasiado. Yo creía que él por mucho que Fabiola lo intentara pintar cómo una persona así, no lo era. —¿Qué dices Fabi? —, Jack se colocó frente a ella—. ¿Fabi? ¡Pero que sorpresa! ¿Qué haces aquí? Seguro que sí se lo decía, no me creería, ¿Cómo decirle que lo que teníamos en común en la estadía actual era el hecho de la frustración que parecía sentir Fabi por la existencia de Shawn? —Iré a poner café—. Respondí con tranquilidad, caminando hacía la cocina. No podía dejar de pensar en muchas circunstancias a la vez, no podía decirle nada, ni quería que le dijera acerca de lo que me habría dicho, sobre que él… Minutos atrás —Siento que estás exagerando—, Me recargue en la encimera, soltando el aire de mis pulmones—. Dejando de lado el hecho que no podrá ser real. —¿El hecho de que sea el amor de tu vida? —, Le dio un sorbo al café, podía prestarle atención a los cientos de pulseras que usaba, pero preferí mirar hacía el techo—. ¿El hecho de que son almas gemelas? —¿Tú por qué crees que él pueda gustarme? —, Le miré con una ceja arqueada, para ir a la alacena por un poco de azúcar—. Sólo somos buenos amigos, ¿Tú no tienes de esos? —Tengo amigos, tengo personas de las cuales me he enamorado—, No le miré. ¿Por qué no podían pensar en que quizá nos habríamos llevado de maravilla y éramos muy buenos amigos? ¿Eso no se encontraba en su lenguaje? Claro que podría existir la posibilidad. —Mira, se que temes enamorarte y ni siquiera sabes por qué, no le diré a Jackson que estás enamorada de él si no quieres que se lo diga… Sólo, quiero que ambos tengan cuidado. —Sí, de Shawn, ¿No? —, Alargué, para dejarle la azúcar frente a sus ojos—. Es de quien quieres que tengamos cuidado. —Se que no se mira muy bien… —Te escucharemos, sí te tomaste la molestia de venir del pueblo hasta acá, fue por algo—, Dije después de unos segundos, para soltar el aire de mis pulmones—. Pero espero entiendas también que sienta incertidumbre… No podía juzgarme—no lo hacía en mala fe—solo que las preguntas no saldrían pronto de mí cabeza. —Mírame a los ojos y dime que no te gusta—, Se colocó frente a mí—, dime que no sientes nada por él. Tiempo actual —Así que debió de ser algo importante como para venir—, Me senté a un lado de Jackson—, ¿Qué fue lo que te trajo hasta acá? Su mano se colocó sobre mi pierna, mis ojos estaban en la misma nada, sin ser particular, no dejaba de pensar en que quizá tenía razones por las cuales sentía dios sabe que en el pecho. —¿Crees en las cosas que dicen las demás personas sobre las vidas pasadas?—, Exclamó Fabi, dejando un par de cosas sobre la mesa, eran impresiones—, Hay ocasiones en que hemos tenido el destino en las venas desde mucho antes de sí quiera darnos cuenta. —¿Nos harás una lectura? —¿Conocen la historia de los amores de verano? Aquel texto alusivo a una historia antigua de siglos atrás. —Ajá. Una historia de amor antigua. —Se dice que hace siglos atrás, una mujer de pueblo considerada como bruja por sus compañeros de población, vivía enamorada de uno de los guerreros del pueblo, se dice que ambos, vivían un romance que cualquiera envidiaría, eran la historia perfecta de amor, aquella que las niñas iban a escuchar día con día a aquella fuente—, Comenzó a leer—. Ambos se amaban, pero no todos estaban de acuerdo con ese amor, puesto que el joven escolta del rey, hijo de la chamana del pueblo, adoraba a la chica, tanto que siempre estaba con ella, se dice que el hijo de la chamana, buscó entre los libros viejos de su madre, una manera de pertenecer a la vida de aquella chica, encontrando un hechizo de amor. Le practico el hechizo a la chica, aunque no rindió frutos, puesto que... A pesar de que a ella le entró en la mente, en su corazón estaba aquel joven guerrero, su gran amor. —¿Nos viniste a contar una historia de amor antigua?—. Preguntó divertido Jack. Seguramente, ella creía que nosotros nos tratabamos de ellos, mencionando aquello de las vidas pasadas, que nos buscábamos vida tras vida esperando estar juntos. —Aquel hijo de la chamana, envidiado por el amor que sentía por el guerrero, una tarde de octubre, asesino al guerrero frente a los ojos de la chica, ocasionando un dolor impresionante, lo que logró que la chica no saliera de su casa por semanas. Aquel hombre, furioso ante la situación, se robo a la chica, con las esperanzas de que pudiera estar con ella, sin importarle las consecuencias. Sin embargo, para aquel hombre, las cosas no funcionaron, puesto que la chica se negaba a estar con él. En un intento desesperado, le amenazo, con la daga cerca de su garganta. Diciendo que... Si no era de él, no sería de nadie más. La chica valiente, se negó, diciendo que prefería aquel destino desgarrador, antes que estar con un hombre cómo él, furioso y desesperado, le juró, que no descansaría, en esa y en otras vidas hasta que ella se enamorará de él, jurando la muerte de ambos... Asesinando a la chica. —Es una buena historia, pero es sólo eso Fabi, una historia—, Mencioné rodando los ojos, mirando directamente hacía ella. —Ahí no termina la historia. Se dice que encontraron a aquel hombre muerto, junto a un par de hechizos más, cerrando el corazón de aquella mujer, negando a que pudiera enamorarse. Sin embargo, se dice, que hay destinos que no se pueden borrar. —Linda historia—, Murmuré mirando hacía otra parte. Debía de estar demente, cómo para creer que yo podía ser aquella mujer que murió por amor, miré de reojo hacía Jackson, ¿Él sería capaz de creer las cosas tan absurdas que salían de los labios de Fabiola? ¡Debía de estar loco! ¿Cómo podría ser así? Sin embargo, era una buena historia. La habría leído cientos de veces. Aquí estaríamos de nuevo, ¿No? Sí es así, jugando con las historias que alguna vez leímos, lo que creíamos que podría ser real y lo que no. Encantada de conocerle, me quedé callada por un par de segundos, los encantamientos de amor, ¿Cómo podría ser real? Las conversaciones, todo. —Ahí empiezan teorías, de las personas que se encuentran siguiendo las historias, aquellas muertes parecidas—, Sacó un par de hojas Fabiola—. La historia de Selene. Murió asesinada, en un tiroteo, por su mejor amigo, enamorado de ella, al encontrarle cartas de Marcus. —La historia de Rebecca. Asesinada por Frank, cuando ella estaba por casarse, con el amor de su vida, podían sentirse la vibra romántica del amor que se sintió en aquel lago, donde se iban a casar. —La historia de Melanie. Podríamos seguir, cada una de las historias que ella dejaba en la mesa, todos, aquella mujer siendo asesinada por su mejor amigo, al estar enamorada. Me parecía impresionante lo mucho que habría estado investigando. Ahí recaí en las cosas que dije, en las que dijo Jack, aquellos deseos que pedimos, que podrían haber saltado aquel destino que en los labios de Fabiola salían, puesto que Shawn habría hecho hasta lo imposible por separarnos, pero debía de estar loca, si creía que eso era real, debía de estar loca si creía que todo aquello que decía podría tratarse de nosotros, debía de estar tan equivocada, no éramos nosotros, no era que fuera una historia de amor que hubiera sido frenada, por un joven hombre, celoso de los sentimientos que la chica podría tener. —Son coincidencias—. Le dije ahora a Fabiola—. Se que tu afán es ayudar. Pero dudo que sea Selene, Rebecca, Melanie, Gabriela, o inclusive aquella chica que comenzó la historia de amor. —¿Ser tu?—, Preguntó Jack, resoplé al darme cuenta, que él no se habría percatado de las intenciones de contarnos la historia Fabiola—. ¿Por eso viniste Fabi? —Hace unos días, Shawn acudió a mí, diciendo que quería saber si él y Blake eran almas gemelas—. Expresó mirando hacía mí—. Queriendo saber si es que acaso tenía la mínima posibilidad con ella o no. Pero la cosa era que no. No podíamos ser almas gemelas, porque dudaba que existiera eso del todo, porque a pesar de todo, me habría... —Para ser nosotros, ¿No crees que Blake debería de estar enamorada de alguno de los dos?—, Preguntó Jack. Y ahí estaba la cosa, las emociones que sentía, no las habría dicho en voz alta, pero claro que habría sentido alguna vez, por alguien, por uno de los dos. Suspiré agobiada, me levanté, para caminar hacía la ventana, necesitaba aire. Se que no se trataba de una historia vieja de amor. —Se que parece una locura—, Mencionó Fabiola, miré las calles, la lluvia caía a ligera brisa—. Pero es real, se que parece que... Es imposible, pero lo es. —¿Y es acaso que crees que Shawn sería capaz de asesinar a Blake? Nunca han hablado. Pero eso era porque yo habría cambiado el pasado. —¿No es acaso que tienen un vínculo Blake?—, Preguntó—. Por alguna razón, no los miró cercanos... Pero, los siento de ese modo, cómo si en esta vida, él hubiera estado cerca de completar su misión. Doblegando las emociones que tienes, al estar cansada de ir corriendo siempre al mismo lugar, en dónde no puedes ser encontrado el amor. ¡Claro que me negaba al amor! Pero claro que no se trataba porque en vidas pasadas las cosas no me hubieran salido cómo las deseará, ¿No se supone que perdemos la memoria y olvidamos eso? ¿Cómo podría haber quedado con la negación al amor? —No les pido que me crean—, mencionó después de unos segundos, cansada. Me giré a verla, notando cómo es que comenzaba a guardar las cosas en su bolso—. Se que suena una locura y de ser ustedes posiblemente tampoco lo creería, pero no podría parar de pensar que, en realidad las cosas son así. Porque de ese modo se siente, porque de alguna manera, puedo sentir así las cosas, se que ustedes sienten algo. Pero no era cómo ella lo creería, estaba sobre pensando ella las cosas y claro que después de haber dado mil y un vueltas a un mismo tema, las ideas podrían parecer para ella que cobraban sentido, pero no era más que solo eso, historias. Era el pasado de muchas personas, que por alguna razón podría sentir que se cruzaba. —Pero me sentía con la necesidad de advertirles—, Suspiró—, Se que Shawn terminará por venir, que hará todo lo que se encuentre en sus manos para poder estar contigo. —Te agradezco que te preocuparás—, Me acerqué a ella, pasando mi mano por su espalda, sonriendo levemente de lado—. Pero puedes estar tranquila, porque esas cosas no nos van a pasar a nosotros, no terminaremos con ese destino tan cruel del que tanto hablas, podrás ir tranquila. —Sí—, Suspiró, para ver a Jack—. Cuídala, cuídate. ALANA —Debes de estar loca si comienzas a dudar de que Shawn es mala persona—, Expresó Francis, mientras cocinaba, agitando levemente aquella espátula en mi dirección—. Sabemos que no es la mejor persona, estabas ahí, cuando Blake mencionó acerca del incendió y que él tuvo que ver. No lo sabía. Habría escuchado algunas cosas, pero me hacían ruido con otras, entraban las dudas dentro de mi interior y no sabía hacía donde debía de ir. Habría tenido las dudas crecientes dentro de mi pecho. Me sentía así. —¿No crees acaso que el deseo de Blake pudo suceder de otro modo?—, Pregunté pasados unos segundos—. Que quizá, el sentía... ¿Qué debía buscarla? Yo lo sentía de ese modo, le habría dado tantas vueltas a mis pensamientos cómo fuera posible, habría intentado divagar en cada uno de mis recuerdos intentando ver si era posible que las miradas que le daba no eran cómo una especie de molestia, si no de emociones crecientes. Yo podría recordar lo que Blake no habría vivido, intentando buscar si era posible que las cosas habrían sucedido de ese modo, si la historia que habría pasado, de la que tanto habría deseado Blake cuando despertó después de aquella noche de borrachera, podía ser posible, todo me resonaba de maneras que no podía creer. Todo se sentía cómo una especie de neblina. —No lo sé—. Suspiró, para regresar su mirada a la olla—. Creo que estás perdiendo la razón bonita—. Me dijo a lo que rodé los ojos. No lo hacía, sabía que tenía cada una de mis ideas completamente claras, sabía que lo que pensaba podia ser real, pero no podía negarme a la idea, que quizá habría algo que no miré, podía ser que podría ayudar a mi mejor amiga, aunque aún no sabía cómo. —Bien—. Alargó con cansancio Francis, apagando la estufa—, Ven. Le miré con un puchero, a lo que me sonrió, caminé hacía él lentamente, acomodó mi cabello. —Estaré ahí y se que tu también—. Me consoló, aparte la mirada—. Hey, bonita, estará todo bien, ¿Lo entiendes? No. No lo podía entender. Sabía que podían pasar las cosas de manera maravillosa, pero... —Es que, ¿Sí sale algo mal?—, Le pregunté. Él me tomó de la cintura, alzándome, colocándome sobre la encimera, se coló entre mis piernas y me entregó una sonrisa dulce. —No lo hará—, Me llenó de besos el rostro—. haremos que las cosas salgan bien, para todos, ¿Lo entiendes? No le contesté, no creía que nosotros tuviéramos el poder de ser capaces de controlar ese tipo de cosas, para ser sincera, si quiera creía que fuéramos capaces de cambiar si quiera por un solo segundo la historia. —¿Estás estresada? Lo estaba. Sentía que la vida comenzaba a hacerme demasiado ruido, cómo aquellas veces que por mucho que deseas no puedes acallar las voces de tu cabeza que te gritan constantemente una y otra vez que algo podría salir mal, porque sabía que podría suceder, por qué sabía, que tarde o temprano, si algo podía salir mal, lo saldría. —Alana, ¿Estás estresada? —Un poco—. Admití apartando la mirada—. Sólo un poco. —¿Sabes que podría quitarte el estrés? Le miré, cuando sentí cómo sus manos estaban en mis muslos, subiendo un poco más. No podía decir nada, las palabras se quedaron atascadas en mi garganta, le miré, sus ojos estaban llenos de deseos, de palabras que no podría mencionarme, sus manos aprisionaron mis mejillas y una sonrisa saló de sus labios. —¿Qué?—, Dije en un hilo de voz. Sus labios se estrellaron con los míos en un beso hambriento y desenfrenado, parecía que en el son de sus labios estuviera esperando poder ser capaz de conocerme, quizá así fue, no negaré, que sólo podía pensar en ello, que solo podía pensar en el hambre, en el deseo, en los días tan largos que pasamos cerca y lejos. Pero... Sucedía algo. Yo estaba confundida. —Francis—. Jadee apenas su mano llego al borde de mi falda. Yo estaba confundida, no sabía que era lo que sentía por él, incluso se lo habría mencionado en más de una ocasión, yo no sabía que sentía por él, porque hasta hace poco comencé a dudar si sentía por los hombres o por las mujeres, o quizá por ambos, no lo sabía. Había pasado los últimos meses sintiendo las dudas, y cada vez que las palabras estaban por salir de mis labios, Francis me acallaba con besos y caricias, haciendo que las dudas lo unico que fueran capaces de hacer dentro de mí fueran incrementar, sabía que en sus manos no se encontraban malas intenciones, pero no diría que tenía las mejores. —Sólo... Disfruta—. Me dijo abriendo un poco más las piernas. —Pero yo... —Calla... Sus labios callaron mis palabras y su mano libre presiono mi cadera, haciendo que mi cuerpo quedará tan cerca del suyo no podría negar las cosas que sentía dentro de mí, no podía negar las cosas que pasaban por mi cabeza, no podía negar nada. Ni aceptar. —Ah... Sus manos presionaron con fuerza mis muslos mientras que su mano subía un poco más y más hasta el punto de llegar a mí entrepierna, no pude evitar jadear. ¿Qué sucedía? BLAKE —No me digas que crees en las tonterías que dijo Fabiola—, Le dije sin interés—. Es decir, son historias bastante buenas, no te lo niego, pero… ¿Crees que somos nos nosotros? —No de ese modo tan… Literal—. Expreso sentándose en la banqueta, Fabiola acababa de partir en un taxi—. Es sólo, que no paro de pensar… ¿Y si tiene razón? —¿En el qué? —En el que Shawn posiblemente intente asesinarnos, por ejemplo—. Respondió con inquietud—. En el hecho de que a hecho cosas que parecen terribles hacía nosotros desde hace ya bastante tiempo. —No niego que Shawn es raro…—. Suspiré, mirando hacía mis manos, aquella palidez y los nervios a flor de piel—. Pero, ¿Ser un asesino? Conocía a Shawn, lo conocía desde que tenía uso de razón, habríamos pasado la mayor parte de nuestra vida juntos, ¡Por dios! ¡Odiaba la crueldad animal! Pero… —Conoces al Shawn pasado, que posiblemente te oculto las cosas lo bastante bien cómo para que nunca sospecharas—. Me señaló—. Pero, te recuerdo que aquí, esa misma persona que dices conocer a hecho actos tan extraños que te han generado miedo. —Pero… No tenía manera de defenderle, sabía que Shawn no era del todo lo que yo recordaba, pero quería seguirme negando a la idea de que él podía ser un asesino, porque de serlo, ¿Qué sería la persona que yo recordaba? ¿Era acaso que esa persona ya no existía más? —Se que suena difícil, y entiendo que no parezca ser algo posible para ti—. Tomó una bocanada de aire—. Pero eso no quita el hecho de que las cosas son así, que no podemos cambiarlo. Sí. Sabía que existía una posibilidad—aun sí esa fuera mínima—de que lo que nos contaba Fabiola era verdad, habría podido ver su rostro lleno de miedo, su mirada confundida, y el enorme deseo porque le creyéramos ante lo que nos había dicho, claro que me habría dado un golpe de realidad. —¿Te gusto Blake? —, Preguntó a lo que le miré de reojo, con una ligera mueca. ¿Qué sí me gustaba? SHAWN —¿A dónde irás?—, Preguntó papá, rodé los ojos—. Siempre dijiste que adorarías estar en el pueblo por la eternidad, inclusive le dijiste a la madre de Blake y a su padre los cientos de peligros que podría correr su hija al salir del lugar. Alcé mi ceja con un poco de ironía, soñé con estar con Blake desde siempre, buscando un poco su cercanía, llegué a obtener un poco de atención por su parte, pero... —Déjalo, esta actuado así desde que ella salió del pueblo—. Rodó los ojos mi madre—. Parece ser que su partida en realidad, logro generarle algo. Y lo hizo, me generó demasiadas cosas dentro de mí, pero no se trataba de ello, no tenía... —Blake se le metió por los ojos, ¡Desde siempre!—, Expresó papá enojado—. ¡Por tú culpa sus padres la odian! ¿Lo sabías? Mis padres lo sabían el interés tan grande que tenía por Blake, pero no era nada personal, no tenía. —Que sus padres no fueran capaces de apoyarla en los sueños que ella tenía, no significa que yo tenga que ver—. Les recordé—. No significa que yo hiciera que sus padres la odiaran. —Tienes mucho que ver—. Me dijo papá, rodé los ojos con desdén—. Sí tu no te hubieras involucrado, todas estás cosas no hubieran pasado, pero tenías que meterte. —¿Están molestos? ¡Da lo mismo! Ya me voy—, Tomé mi mochila. Había conseguido el dinero necesario gracias a Blake para hacer un par de cosas, ellos se miraron entre sí. —¿A dónde irás? —Tengo un cheque, puedo ir a conocer el mundo si lo quiero así—, Expresé seco. —Creí que Blake te habría dicho... —¿Qué? ¿Qué pagaría el establo con este dinero? No soy tan tonto—, Expresé con desaires—. No pasaré tiempo aquí... —¿Y el establo? BLAKE Sabía que Shawn no era la mejor persona, pero no era una mala persona, el no se atrevería a hacerle daño a las personas que amaba, él era una buena persona, no tenía dudas de ello, ¿Cómo es que ellos habrían sido amigos y pareciera que lo habría olvidado? Las dudas estaban dentro de mí, y por mucho que quisiera guardar estás por dentro de mi pecho, no podía, tenía tantas preguntas, sin si quiera poder tener la oportunidad de una respuesta, solté el aire de mis pulmones, para rodar los ojos. —¿Qué si te quiero?—, Pregunté, a lo que asintió—, ¿Por qué querrías saber eso? Sus ojos se quedaron mirando en mi dirección, parecía dudar en darme una respuesta, supongo que no quería que las cosas sonaran demasiado intensas, pero dudaba que algo que uno de los dos fuera capaz de decir, no sonaría del todo bien, suspiré, el se quedó callado. Así que el amor era de las cosas que por mucho que nos negaramos a sentir, podían llegar de un de repente a cambiar cada uno de los pensamientos que se encontraban dentro de nosotros, ahora lo entendía, porque habría pasado la mayor parte del tiempo fingiendo que no sentía nada, que en mi corazón no se podía sentir ese tipo de cosas, pero por mucho que negará que eso podrá suceder, me volvía a encontrar aquí, con cada duda dentro de mí, con la cabeza llena de pensamientos de una persona en específico, eso me causaba gracia, cómo también dudas. Quizá un día me atrevería a decirle todas las cosas que pasaban por mi cabeza, quizá un día me atrevería a confesar que en los últimos días, semanas, que habría vuelto a estar cerca de él, las dudas habrían llegado a mi cuerpo, quizá me volvería capaz de mencionar, que me sentía demasiado abrumada, pero no lo decía, suspiré con pesadez, quizá un día de estos me atrevería a confesar que todo se sentía cómo un nudo, uno bastante profundo. —Ven—. él me estiró la mano en mi dirección, le miré con una de mis cejas fruncidas—. Terminemos nuestra conversación adentro. —¿De verdad quieres seguir con esta conversación? —Sí. Parecía serio... Quizá sólo un día podría decirle todo lo que pasaba por mi cabeza. Que posiblemente sí sentía por Jack. 
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