Otra cosa que siempre quise decirte…
4. Nunca me gustó que mi voz para ti, era ir cómo por bulevares de silencio para ti, mis palabras nunca fueron importantes al parecer para ti. Siempre, cualquier cosa que saliera de mis labios no parecía importante, ¿Por qué? ¿Yo no te importaba lo suficiente?
¿Acaso para ti era más importante tener la razón que no perderme?
¿Por qué fue que pareció que nunca sentiste nada por mí?
BLAKE
Esta mañana vine con más energía de la que tenía anteriormente, pasé mis manos por mi rostro por un par de segundos, para sonreír levemente. Caminé por en medio del lugar, mis ojos miraban atenta cada pequeño rincón y sonrisas emocionadas salían con lentitud de mí, podía sentir al aire chocar con mi rostro, podía sentir tantas cosas, de un modo particular. Mis dedos pasaban lentamente por las paredes, sin terminar por tocarlas por completo, y las dudas… Esas podían crecer más y más, mucho más que nunca.
Habría venido, parecía una de las mejores ideas, el ver aquellas obras que terminaría por hacerme tomar una decisión sobre cuál de las obras podría dar por hecho que sería la última, la mayor de la galería.
Ahí llegaba a la misma duda, ¿Qué sería de mí si las cosas no hubieran cambiado? ¿Qué habría pasado? Miraba todo esto y no paraba de sentirme orgullosa de cada una de las cosas que habría logrado. Y eso, me hacía feliz de más de un modo posible.
Eran obras bastante buenas, si recordaba que yo tenía talento, la manera en la cuál habría desarrollado un poco más este, me hacía feliz, me dejaba tranquila.
Sin embargo, no podría parar de pensar en las cosas que me habría dicho Fabiola, en cada una de ellas, para ser honesta—sobre Shawn—y todas esas cosas que nos habríamos dicho y tenido, todo paso por mi mente.
¿Él podría ser un traidor?
¿Cómo la persona que habría estado ahí para mí me habría afectado también mi pasado?
¿Era acaso que podríamos estar juntos y no conocernos?
¿Era acaso que nunca lo conocí?
Me quedé callada por unos segundos, no había palabras que pudieran salir de mis labios que pareciera que podrían significar algo, me sentía más abrumada que nunca, de lo que me habría sentido en un pasado.
Quizá habrían cambiado más las cosas de lo que un día me imaginé.
—Tus obras son buenas. Pero, aun falta la pieza principal—. Mencionó una mujer de la nada, me sobresalté asustada—. Rayos… ¿Por qué pones esa cara?
Le miré de reojo, al arme cuenta que mi reacción no habría sido la mejor, ante el miedo, posiblemente coloqué la peor de mis caras.
—Nada. Me asuste, lo siento—, Dije con vergüenza—. No te habría escuchado.
Alana me habría contado sobre ella, todo, absolutamente todo. Tarde en darme cuenta quien era, me quede callada hasta que lo tuve en una completa certeza, no quería meter las cuatro y me habría hecho bastante buena en todo ello—para ser sincera—suspiré, con un poco de cansancio, mirando hacía el frente, de nuevo.
Tomé una ligera bocanada de aire.
Necesitaba tener un poco más de calma.
—Sobre la pieza final de la que hemos hablado…—, Alargó Magda—. ¿Qué tal va?
—Esa pieza… Creí que ir a mi lugar de origen me daría lo que necesitaba para terminar las obras, pero… Sólo me trajo problemas—. Lo último fue dicho para mí—. Estará en unos días… Estoy por terminarla.
Le di una sonrisa.
No podía dejar de pensar en todo y la vida me hacía sentir de tantas cosas en la mente.
—Bien…—, la mano de ella se colocó sobre mis hombros, le miré de reojo por un par de segundos—. Escuché que llegaste con un chico. Encantador—, Lo último lo remarcó—. ¿De quién se trata?
—¿Un chico? —, Alargué con ambas cejas alzadas y un hilo de voz—. Ah… Nada, digo… Nadie—, me quedé callada de nuevo—. Digo… Es un amigo.
—Un amigo—, Repitió, asintiendo, pero sus palabras se llenaban de sarcasmo—. ¿Me presentarás a ese amigo?
—Creo… No tarda en entrar, dijo que llegaría en cualquier momento—, expresé encogiendo mis hombros—. Su nombre es Jackson.
—Pues, para ser un amigo te has tomado demasiadas molestias en cualquier aspecto—, se mofó, colocándose unas gafas de sol—. Pareciera ser cómo si estuvieras…—, se quedó callada de nuevo, sólo por unos segundos—. Pierdes el tiempo, es todo.
No sabía a que se refería con claridad, con un poco de confusión miré hacía ella, para esperar que siguiera—pero no lo hizo—sin duda alguna, parecía que quería que prosiguiera con mis preguntas.
Pero no sabía cómo hacerlo, no en realidad.
¿Qué quería decir con que me encontraba perdiendo el tiempo?
JACK
—Pierdes el tiempo, es todo.
No pude evitar fruncir las cejas con un poco de frustración, ¿De que hablaba? Apenas me adentré a la galería mis ojos miraron hacía cada uno e los cuadros que se encontraban aquí, parecía que temía de todo, Blake. Por muchas cosas que sintiera, temía de lo que podría pasar después, supongo que era normal, ¿No es así? De ahí entraba la primera conspiración de Fabiola—que nosotros fuéramos de aquella historia descabellada que hablaba—, siendo de ese modo, ¿Cómo podríamos conocernos de vidas pasadas? ¿Podría ser?
Si quiera por un segundo, en la cabeza de Blake, eso podría ser real.
¿Qué pensaba yo? Ahí las cosas iban un poco más intensas.
Lo pensé toda la noche, dando vuelta y vuelta, terminé por pensar, que quizá, podría ser posible, quizá… En otra vida, era así.
Aunque, nosotros no habríamos hablado mucho al respecto referente a ese tema, ayer subimos a mi departamento y ella sólo me miró y suplicó que no tocáramos el tema aún. Dijo que quería aclarar los pensamientos que tenía mucho antes que dijera cosas que pudieran no tener retorno. Sabía por qué lo decía.
Porque la conocía.
Mejor que a nadie, a ser sincero.
—No sé de qué me hablas, Margo—. Expresó con desdén, mirando hacia la nada—. ¿Por qué sería así? —, Preguntó, parecía nerviosa—. ¿Por el tema…?
No hice ningún ruido, por mucho que no lo pareciera, tenía muchas dudas, en realidad quería de una manera única a Blake, pero no la presionaría, supongo, que, si no estábamos destinados a estar juntos, el tiempo sería él que lo dijera.
—Porque… Se que estás fingiendo—. Enfatizó, miré con discreción—. ¿Crees que eras muy buena en ello? —. Pauso—. ¿Qué eres buena mentirosa?
Pequeña mentirosa.
Sabía ella, que tenía un par de dotes bastante buenos en los cuales las mentiras le salían con suma naturalidad de los labios, pero otras ocasiones, en que, en realidad, no lo hacía bastante bien.
Miré de reojo, sin embargo, de verdad, de verdad, quería darle su espacio.
Después pensé, ¿Ella recordaría que me habría traído aquí? Parecía ser que no. O era demasiado boba. Lunática.
—Eres graciosa—. Alargó ella en tono nervioso, con una risa fingida—. ¿Buena mentirosa? ¿En qué te habría mentido?
—Sobre el chico.
—¿Quién? ¿Jackson? No he mencionado nada de él—. Confesó con burla—. Apenas llegó y…
—El te gusta—. Me frené, miré hacía allá directamente, mis cejas se fruncieron con velocidad, y mis dedos presionaron con más fuerza mi celular—. Te gusto antes de que te fueras, siempre hablabas de él—. Se quedó callada por unos segundos—. Fue la razón por la que pintaste aquella obra, ¿Cómo la llamaste?
¿Ella pinto una de estas obras por mí? Me quedé helado, seguramente habría sido antes de que ella pidiera aquel deseo. Pero…
—Margo… Sí se que…
—¡Ah, sí! Kismet—, mencionó, fruncí las cejas. Conocía la palabra, ella decía siempre, que él destino llegaba, tarde, o temprano—. ¿No dijiste que eran almas gemelas?
—Margo… Podía ver las mejillas rojas de Blake, parecía avergonzada, por primera vez, la miraba así, ¿Qué era lo que le pasaba? ¿En que momento todas estas emociones comenzaron a recorrerle el cuerpo del modo en el que sucedió?
—Siempre dijiste que te negarías al amor, pero por alguna razón, cuando llegó él, algo cambio, ¿Lo recuerdas?
Con cada una de las palabras que decía, las dudas crecían dentro de mí, entre ello, cada una de las cosas que podría pensar…
—Sí, lo recuerdo. Yo lo dije…—, Alargó con una mueca—. Claro que lo recuerdo, pero…
—Creo que, incluso hablabas de una boda—, Siguió, no podía evitar fruncir las cejas cada vez más y más—, Fuiste a una boda, al pueblo.
La boda.
Blake acudió, porque una compañera de la preparatoria se iba a casar, ella emocionada le suplicó que fuera una de sus madrinas, y que quería que estuviera ahí, después de unas tantas suplicas, Blake acepto. Terminó por quedarse un par de días allá, sus ojos miraban hacía todas partes intentando negarse a aquello del ramo de novia.
Pero cuando estuvo en aquella hilera, sus ojos miraban constantemente hacía mí, parecía nerviosa, pero lucho por aquel ramo, cómo si su vida dependiera de ello, emocionada saltó con él y me abrazo.
Después, al darse cuenta que lo estaba haciendo, se bajo y se disculpó.
Sonreí con ternura.
Todo lo que no había hablado conmigo, ni con Alana, lo habría hecho con ella, con Margo, su jefa. Era una señora un poco de avanzada edad, parecía de edad avanzada, y en su mirada se mostraba la seriedad, pero…
Parecía ser una buena persona. Seguro lo era.
—¿Sabes por que es así? Por qué el te gusta—. Me repitió—. Puedes fingir todo lo que tú quieras, pero no puedes engañar al corazón, no puedes mentirte a ti misma, es lo que sientes, lo quieras o no… Es así.
Sabía a lo que se refería aquella mujer, porque habría veces, que a pesar de que lo intentarás, no podías sacarte a las personas del corazón, no podías olvidar a las personas, ni los sentimientos.
Sentías y ya.
Así funcionaba la vida.
—¡Vamos! ¡Margo! —, Expresó mirándole con una ligera mueca—. Es sólo que…
—Aquella vez, mencionaste que pensaste en él cuando tomaste el ramo—, Le recordó.
FLASHBACK
—Lo siento—. Dijo bajando de mí con una pequeña mueca—. No ha sido mi intención.
Seguramente no. Pero el verle de ese modo me genero demasiadas cuestiones, noté sus mejillas sonrojadas y la manera en la que sus comisuras temblaban.
—Para ser una cosa tonta, te has emocionado demasiado por tomarlo—. Me reí—. Así que serás la primera en casarte.
—Tal parece—. Dijo con las mejillas sonrosadas—. No me hagas caso, es una tontada.
—Sí no te casas, podríamos escapar a las vegas—. Sugirió, le miré divertido—. Podríamos ir por ahí, bebiendo, con esos anillos de oro falso, y podría casarnos un personaje celebre.
—¡Sí! ¡Sería increíble!
Y podríamos planear una boda, seguramente sería increíble, pero no podría imaginarlo con otra persona.
FIN DEL FLASHBACK
Podría ser la primera vez—y única—que habría mirado a Blake hablar sobre matrimonios.
—¿Cómo es él?
—Es… Una gran persona. Se que muchas veces las personas dicen eso siempre, pero él lo es—, Miré a Blake, notando cómo sus ojos brillaban ligeramente—. Tiene un modo de ser tan único, no lo sé… Es del tipo de persona que desearías estar por el resto de tu vida, sin importar que, sin importar cómo.
—¿Jackson? —, Fingí que no escuché, para seguir mirando con atención aquel cuadro, era bastante bonito, me causaba demasiada intriga, era cómo si ella hubiera tenido tantas emociones cuando lo pinto—. Hablas de él como si fuera lo mejor que te ha pasado. Lo único que sé es que hay ocasiones en las cuales a veces no podemos ir detrás de cada pequeño cachito de amor pero… ¿Y sí el es el amor de tu vida?
—Es lo mejor que me ha pasado…—, Dijo bajamente. Noté cómo comenzaba a ser más lejana su voz, lo habría recordado—. Es sólo que, ¿Por qué te hable de él?
—Es la primera vez que te…
—¡Jack! Sí, es una gran persona, ¿Cierto que lo eres? —, Noté la mirada de su jefa, Magda, si no me equivocaba—. Vendrá a la exposición, ¿Verdad?
—Lo haré.
Creo que hay cosas que no decimos en voz alta.
Cosas que podrían cambiarlo todo.
Dicen que las palabras son la fuente más grande de energía, de magia, de amor. Con las palabras somos capaces de transportar cientos de cosas en una cuestión impresionante de segundos. Ahí me di cuenta, que no importaría que podría venir después.
—Deberías de presentarle la galería—, Mencionó Margo—. Seguro le encanta el lugar. Por cierto... Jackson, ¿Tienes novia?
—No, no la tengo.
—Es curioso, ambos están solos—, mencionó después de unos segundos—. Deberían de saber, que a veces es demasiado tarde para cualquier cosa. Eso del tiempo, que todo lo cura, que todo lo enseña, no es cierto. El tiempo se termina, y no queda más.
—Ah...
—¿Ustedes están enamorados?
Creo que hay más que blanco, n***o, cualquier color.
Creo...
Que hay todo un mundo.
Esa era la realidad.