Cristal

5000 Palabras
Sí pudiera ser capaz de decirte, que la vida pasa más rápido cuando eres feliz, te confesaría que podría ser… Que habría soltado tú mano desde hace tiempo atrás. Siempre, quedaba ahí, mirando a través del cristal de la ventana, pensando, ¿Sería posible que a la siguiente chica la trate mejor? ¿Será posible que a ella si le de todo lo que a mí no? ¿Qué si quiera darle rosas? ¿Qué si quiera ver su película favorita a pesar de que a él no le guste? Una cosa que nunca te dije… 5. Siempre me dolió ver cómo con muchas personas sí y… Conmigo no, ¿Por qué? Si hablamos de lo que sentimos, creo que comienzo a tener las dudas que antes no, comienzo a dejar de pensar. Solo es irreal. BLAKE No sabía que pensar, no sabía quien era, no sabía nada. Algunos días—con más frecuencia que otros—las dudas recorren la piel de manera impresionante, la cordura la pierdes, la vida se te escapa de las manos en cuestión de segundos, te sientes sola. O sientes la vida corriendo por tus venas, a un punto, que nada más podría perder el ritmo, sólo eres tú. Tú y todas las ganas por salir adelante. —Así que, son todas—. Le miré—, O en su mayoría. Asintió, habría mirado con sumo cuidado y atención cada una de las obras, quizá queriendo averiguar un poco más de todas ellas, o simplemente, prestando atención de lo que se supone que se trataban las mismas. —¿Crees que venga tú madre? —. Preguntó Jackson repentinamente, chasquee la lengua—. Tomaré eso cómo un no. Era un no. Mamá posiblemente haría todo lo que estuviera en sus manos por evitar cualquier circunstancia que involucrará a las cosas que yo amaba. Esta, era una de ellas. —Creo que posiblemente, ella estaría rodando los ojos con cada cuadro que vea—. Me mofé, mirando hacía el frente—. Sólo son pincelazos de lado a lado, sin un rumbo en específico—. Dije con sarcasmo—. ¿Cómo es que personas serían capaces de pagar esto? —. Le imité. No negaría que me dolía el modo en el que se podía llegar a referir a mi arte, a las cosas que amaba, no negaría que podía decir… Que él corazón podría latirme tan fuerte y entre ellos, piezas de mi corazón, tal cómo cristales, iban rompiéndose, poco a poco, hasta ir terminando en la nada. Quizá me volvía yo una nada. —¿En que piensas cuando pintas? —. Sus ojos terminaron en una de las últimas que yo habría mirado, ahí recaí en las palabras de Margo—. ¿Son sentimientos los que te cargas cuando pintas? “Kismet”. Me quedé mirando, sin poder decir mucho al respecto, tenía demasiadas dudas al respecto, entre ellas, con cada segundo que pasaba, no hacía más que preguntar sobre ellas, sobre todo. Eran momentos. Sentimientos. Tardes de un día nublado, donde pasas mirando el cielo, esperando tener un poco de fe, aunque… En realidad, ya no sabes si quiera que es lo que quieres creer. Supongo que es cierto lo que dicen, cuando la vida comienza a avanzar de manera veloz, no sabes si detenerte. O tomarte con más fuerza para no caer… O estrellarte. —¿Blake? —. Me llamó de nuevo, tomándome de los hombros—. ¿Te encuentras bien? —¿Qué dices? —Pareces distraída—. Mencionó con una mueca pequeña, negué. No podría negar que sus ojos castaños mirando atentamente a mí, ni la forma en la que sus labios hablaban generaban abismos. Eran tardes largas. Y pensaba, en muchas cosas, en nada. —No. Estoy bien, ¿Qué me decías? —, Resoplé—. ¿La pintura? Miré hacía aquella obra y las palabras que me dijo Fabiola resonaron con más frecuencia de la cuál quisiera admitir, tenía dudas, demasiadas dudas, creciendo dentro de mi pecho de un modo que… No sabía controlar, ¿Qué era lo que pensaba? ¿Qué era lo que pasaba? No sabía que pensar con claridad. “Cada persona tiene escrito el amor, la vida y el destino, almas que han nacido para estar juntas, no importa cuantas vidas tarden, siempre se encontraran, y encontraran un modo de estar juntos”. Internamente, ante aquellas palabras que escribí, podría reír, ante lo que sentí, ante todo, habría pensado en que, ¿Por qué iba diciendo que no creía en el amor? Cuando los escritos aquí, parecían decir todo lo contrario. Releí las palabras, lo habría dejado el día que me fui al pueblo, me dijo Francis que necesitaba dejar eso listo y podría irme, pase mis manos por los bolsillos de mi chaqueta. No creí que estuviera pensando en alguien en particular cuando esas palabras salieron de mí, creo que, en realidad, no pensaba en nada. No sentía nada por Shawn—nada fuera de amistad—no recordaba el vínculo tan bonito que tenía con Jackson. Era cómo si de un día para otro, cada una de las cosas se hubieran acomodado para bien. Así se sentía. Se sentía, cómo si hubiera pasado años intentando escapar de algo que sentía, quizá lo habría hecho, porque cuando pensaba en el pasado y lo más cercano al amor, era él. Las tardes, los atardeceres, las nubes, la forma en la que prometimos planes, donde dijimos siempre ser felices por el otro. Cuando todo iba hacía abajo, y uno de los dos se aferraba… Es decir, podríamos pausar, pero, ¿Detenernos? Sería mucho más de lo que alguno de los dos podría dar. —Es linda—, Menciono, sus ojos pasearon por aquella pintura, noté las dudas dentro de sus ojos—. Escuché a Margo—. Confesó después de unos segundos—. Respecto a esta pintura en específico. Le miré, sus manos se introdujeron a esa chaqueta negra de cuero y sus ojos miraron con confusión en mi dirección, quería respuestas y sinceramente no sabía si yo podía darle alguna. Sabía que las palabras podrían quedar atoradas en mi garganta. Pero, ¿Qué habría escuchado? Quizá cada una de las palabras, o quizá no habría escuchado nada… No lo sabía. Y podía tener las dudas dentro de mí, y aún así no sentir la capacidad para preguntar con claridad. Chasquee mi lengua. —Quizá mi antigua yo que no recuerda nada, paso la vida entera sintiendo por alguien—, Confesé, para seguir caminando—. Y quizá no lo noto. No lo sé. Quizá en este universo, no habría sido tan tonta cómo para negar que tenía corazón y que posiblemente el sentir, sentir de verdad no sería la caída libre a mí ruina. ¿No? En aquella obra se podría apreciar cómo es que ambos, se estaban buscando, a pesar del caos que se miraba por fuera de todo, parecía que dichas personas, siempre habrían sabido que se trataba de almas gemelas, pero… Ninguno se habría atrevido por completo a aceptarlo, podría ser posible, pero… A pesar y ser así, no podía parar de pensar en que… Quizá, si no hubiera pensado tanto las cosas, todo podría ser diferente, pero no lo hice. —¿Crees que la historia de Fabiola tenga que ver con dicha pintura que acabamos de mirar? —. Preguntó a lo que encogí mis hombros, para caminar hacía los interruptores, Margo ya habría salido de aquí, no quedaba nadie y era lo mejor que cerrara—. ¿Crees que no se asemeja ni un poco a lo que ella nos contó? Creía, que sí. Creía, que en dicha pintura podría parecer que habría visto en carne propia todo lo que habría pasado, con cada uno de los detalles, parecía que habría sentido cada una de las cosas… No lo sabía. —Creo, que, en realidad, habría escuchado la historia que nos leyó antes ella—, Apagué la luz—. Más en lo más mínimo la he relacionado con nosotros. —Lo sé. Siempre te has negado al amor—, Dijo, podía ver su silueta, en medio de la oscuridad—. Así eres tú. No lo hacía. No me negaba al amor, no podría. Supongo que había visto a personas amarse y se miraba… Lindo. Yo sabía lo que sentía por Jackson y sabía perfectamente en que cantidades cada una de las emociones iban recorriendo mi cuerpo de manera violenta, no necesitaba que nadie me lo contará, porque ya lo iba sintiendo yo. La cosa era, que jamás lo habría sentido de este modo y… Sentirlo ahora—del modo en el que ya lo hacía—se sentía raro, ¿No parecía irreal? ¿Cómo era que sí pase la vida negándome al amor lo sentía? Recordaba perfectamente las acciones que tenía en un pasado, jamás creí que podría sentir amor, pero… lo hacía. ¿Por qué lo hacía? ¿Cuándo fue que mi corazón habría decidido que yo podía sentir? —Te equivocas—, Le dije, para caminar hacía él, pasando mis manos por mi falda, limpiando el sudor ante los nervios que sentía—. Me negaba a su existencia, porque me parecía de las cosas más irreales posibles, porque jamás imagine que esas cosas que solían pedir todas mis amigas de niña en realidad existiesen, y si pudiera ser franca justo ahora, podría decirte, que también me niego a la idea, que aquella persona, que pensaba todo eso, en realidad, sea la misma que se encuentra aquí—. Pausé, noté cómo me miraba desentendido—. Qué esa persona sea yo. Que no lo entiendo. Qué quizá nunca podría entender al amor, no lo sé. No lo entendía ayer, no lo entendí hace rato, ni lo podría entender en una eternidad, parecía increíblemente extraño, cómo desastroso el creer, que a pesar de lo mucho que intente creer que todo eso existía, lo hacía. Podía sentirlo de un modo… Impresionante, violento, en medio de mi pecho. —¿Qué es lo que dices Blake? —, preguntó frunciendo las cejas, rodé los ojos—. Qué no sé… Que, si soy idiota, o que te falta ser mucho, mucho más específica. —Quizá ambas—, Susurré para mí. —¿Qué? —Que creo que, no me negaba a sentir… Sólo no creía que pudiera hacerlo, pero ahora lo hago. De verdad lo siento y es de un modo que no entiendo. Me quedé en silencio por un par de segundos, para mirar hacía sus ojos, le sonreí de lado para caminar un poco hacía él, sus ojos parecían confundidos, al igual que los míos, pero las cosas de mis labios no salieron de manera inmediata puesto que… Las dudas seguían creciendo dentro de mí. —Quizá si eres un idiota—. Le dije, asintiendo, mientras que mi corazón sentía que podría salirse de mi pecho de manera irreal—. Pero… Creo que me equivoque, ¿Es lo que quieres escuchar? —¿Te equivocaste? Pareció ser que mis palabras no fueron de mucha ayuda para él, me seguía mirando con cierta confusión. —Es sólo que creo que, cuando miró tus ojos me doy cuenta de las cosas que antes no me di cuenta—, Mordí el interior de mi mejilla, viendo que... —. Que… Qué me equivoqué. Porque, creí que no podría enamorarme, sí. Estaba enamorada de Jackson, y era la primera vez que me habría enamorado alguna vez, pase mi mano por su mejilla, para ver a sus ojos, sabía que Jackson sentía por mí, más de lo que alguna vez alguien me habría dicho que sintió, pero… Pero no quería arruinarlo, pero… ¿No es acaso que dicen que tenemos que arriesgarnos? —Qué me gustas, que no se desde cuándo—, Relamí mi labio inferior, para ver hacía sus ojos—. Qué no se cuándo es que comenzó lo que sentí dentro de mi pecho, pero lo hago, de verdad lo hago. Su sonrisa se ensancho un poco, dando un paso hacía mí, colocando su mano en mi mejilla, para verme a los ojos. —¿Hablas enserio? —No creo mucho en eso de las vidas pasadas, ni en las cosas parecidas… Pero creía en la actual, de verdad creía en la vida actual que tenía en estos momentos. —Pero se lo que siento y se que no quiero esperar a que pase el tiempo, para averiguar que será del futuro. JACK Alguna vez pensé en las personas con las que solemos pasar el tiempo, las manos de Blake se detuvieron en mi rostro, y su mirada estaba llena de tranquilidad, podía notar cómo es que sus ojos me miraban de un modo… En el que no me habría mirado antes. —Me gustas Jack. Y yo llevaba tanto tiempo sintiendo por ella, más del que pudiera admitir, tiempo en el cual las preguntas no salían de mi cabeza, tiempo en el cuál, en lo único que podía pensar era en el futuro que pude haber perdido sin el deseo. —Sabes que tú me gustas a mí—, Le dije en un susurró, acomodando su cabello, para verle divertido—. Sabes que llevo demasiado tiempo enamorado de ti. Al inicio… Debo de aceptar que tampoco estaba del todo segura de que era lo que sentía con claridad por Blake, creía que sólo era de aquel tipo de cariño fraternal del que suele hablar todo el mundo, pero, conforme pasaba el tiempo, las dudas iban creciendo. Iban creciendo las emociones, todo crecía, cómo una bola de nieve en medio de una avalancha violenta que terminaría por arrasar una ciudad y ciudades vecinas, sin importarle en lo más mínimo nada. —Sí, pero… —, Recargué mi frente con la suya, cerrando los ojos—. Jack… Pero no sabía si eran las dudas lo que hablaba por Blake, no sabía si ella hablaba desde el dolor que le habría dejado descubrir toda la información que tenía por parte de Shawn, después de todo lo que me contó, el cómo vino hacía acá después de un deseo, el como lo quería, parecía que Shawn era su todo, pero en realidad… Su todo. No me negaría a la idea de que la decepción que se llevó por saber toda la historia que tuvo de ella, le trajera dolor, que le causara las cosas más repugnantes y dolorosas posibles. Y ese era el problema, que no entendía que era lo que ella decía, no entendía si ella lo decía por amor, o por despecho. Supongo que esa una de las cosas que me causaban demasiadas dudas. Qué no quería que todo esto se tratará por dudas, que no quería que todo esto fuera porque ella no quería quedarse sola. Sabía—o sentía—que Blake no era así. Pero, recién la conocía, a la Blake que tenía en frente. —Esta por llover afuera, vamos—, Le dije dejando un beso en su frente—, Anda, ¿Sí? Ella se quedó quieta por unos segundos, noté cómo se tensaba, caminé unos pasos alejándome de ella. Era extraño, ella mirándome confusa termino por asentir, sin decir nada más, sólo termino por limitarse a asentir, con un poco de tranquilidad. Camino por sus cosas, no era que no la quisiera, pero creo que estaba confundida, le quería, pero no quería que lo que dijera, fuera influenciada por el vacío que le habría dejado la ausencia de Shawn. Quería a Blake más que a nadie en el mundo. Conduje en silencio a casa, no dejaba de pensar en lo que ella habría dicho, en la historia que Fabiola me habría contado, en todo. Habría llamado a Alana hace unas horas, preguntando sobre lo que ella creía que habría sucedido con Shawn. Ella simplemente dijo que no entendía mucho el tema, ni a él. Me contó respecto a lo que habría escuchado, la conversación que tuvo él con la madre de Blake, y cómo creía que al final de todo, él habría influido en las decisiones de sus padres para que la dejaran de escuchar y de apoyar, después de ello pensé demasiado en todo. Sabía que Shawn tenía el don de las palabras con los adultos, él sabía cómo manejar las palabras, él sabía por donde llegar hacía los padres de Blake, ellos podrían no haber hablado jamás, pero sus padres, los de Shawn y los de Blake eran amigos, desde hacía bastante tiempo atrás, por lo que no habría necesitado mucho, los habría observado durante tanto tiempo cómo fuera posible. “—¿Crees que él podría ser así? —, Preguntó después de unos segundos, podría escuchar que se movía de un lado a otro, mientras pensaba, y pensaba…—. No lo sé, parecía querer hacer que sus padres fueran a la exposición de la galería de Blake, pero… —No se de que sea capaz. Jamás si quiera lo imaginé haciendo la mitad de las cosas que habría hecho, ni el incendio, ni nada. —Se que parece irreal. —¿Cuándo volverás a España? —, Pregunté. —En unos días. —¿Puedes investigar un poco más de él? De la persona que es—. Seguí a lo que escuché cómo afirmaba con un sonido nasal—, Te lo agradezco Ali. —Sí, está bien… “ Y entre más lo pensaba, más comenzaba a tener más dudas de lo que creía, parecía ser cómo si tuviera un par de dolor irreal en la cabeza… —¿Por qué estás tan callado? —, Preguntó, jugando con el botón de la ventana del auto—, ¿Paso algo? No habrá sucedido nada, podía sentir sus nervios y eso… De cierto modo, me generaba un poco de dudas. Tomé un poco de aire. —No, preciosa. No sucede nada—. Chasquee mi lengua—. Sólo estaba pensando, es todo. No pensaba en algo malo. Quizá ella pensaba que yo pensaba en algo malo, pero no era así, quería encontrar un modo de poder solucionar las cosas, poder encontrar un modo de que, lo malo no se sintiera tan amargo. Habría pasado la última cantidad de tiempo notando que era lo que sentía mi mejor amigo y buscando cientos de modos posibles en los cuales no podría ocasionarle daño. Pero lo hacía a mí, no habría podido estar el suficiente tiempo con ella, cómo habría querido tener. Apenas llegamos al edificio, noté cómo sus ojos estaban un poco perdidos ante lo que sucedía, me sentí un poco mal, no quería que ella sintiera que le habría dado bola por nada, tomé un poco de aire para bajar del coche, noté sus ojos… —¿Está pasando algo? —No. Te quiero, ¿Lo sabías? —. Le sonreí, agitando su cabello ligeramente—, Lo hago. De verdad, te quiero. —Creí que estabas así porque te habría dicho te quiero—, Confesó con una sonrisa sin gracia—. Yo… Me enternecía, quizá no le había dado la suficiente atención al momento en el que ella me habría dicho que sentía algo por mí, pero no lo habría hecho por las razones en las cuales ella creía, sino que quería hacer que ella supiera que… Qué podría estar todo bien, que estaría a salvo, que ambos lo estaríamos. —¿Podemos ir a mi departamento? Prefiero hablar ahí a en mitad de la calle—, Me reí. Ella asintió. BLAKE Creo que cuando te enamoras muchas cosas pueden cambiar, la perspectiva, los colores, las realidades, todo, había todo. Creo que pasamos una cantidad indefinida de tiempo, ¿Cómo es que cambian las cosas de manera tan veloz? Creo que es algo que aún no podía entender, y por mucho que me quisiera esforzar, las mismas cosas recorrían mi cabeza una y otra vez. Las puertas del elevador se cerraron lentamente, quizá la vida y las cosas que sucedían en mi entorno me comenzaban a hacer más ruido todavía con más frecuencia. Después pensaba en el pasado, y en aquellas personas en las cuáles me involucre, sentía un poco el vacío en la tripa. Nos adentramos a su casa, en mi pensar sólo pasaban las dudas, los temores todo. —Blake. Me gustas—, expresó Jack apenas nos adentramos a su departamento, asentí, acercándome a la ventana—. Se lo que siento por ti, pero, no quiero presionarte. —Pero… —No hablo de que te estoy bateando, no lo pienses de ese modo—. Me tomó de los hombros—. Porque no es así. —¿Entonces? —Quiero estar contigo—, Sus manos me giraron y sus ojos miraron directamente los míos—. Pero quiero hacer las cosas bien, ¿Sabes? Hacer las cosas bien… ¿Pero qué demonios? ¿Qué quería? No le dije nada, no quería decir algo que pareciera cómo una especie de pelea, o que pareciera que me habría herido. —Mira, preciosa—. Me tomó de la mano y camino conmigo hacía el sofá, terminando por sentarse, le miraba, no hacía más—. La cosa es… Que te quiero, eso lo sé, y sabes que siento por ti, ¿Sabes? Asentí, no creería que hubiera una palabra que pudiera decir, que me hiciera sentir mejor, simplemente, estaba ahí. Sintiendo mi corazón pequeño. Pero no decía nada. Es decir, no me habría rechazado, no aún… —La cosa es, que somos buenos amigos, somos más unidos que nadie—. Intentó animarme—. Y no quiero arruinarlo. —Ya—, asentí, para mirar hacía él frente. No negaré, que no entendí sus palabras, es decir, sí, pero no del modo en el que seguro quería que las sintiera, entendiera o algo parecido, me quedé estática, sin saber cómo reaccionar ya… Era raro. ¿Qué debía de hacer? —¿Estás molesta? —, Negué con la cabeza. No lo entendía, ¿Por qué habría insistido tanto en saber que sentía? Si al final iba a colocarme en el primer tren de vuelta a casa, esperando que anda cambiara. —Te quiero—, Su mano tomó mis mejillas, presionó un poco estás, logrando que le diera una sonrisa, sin gracia. ¿Por qué mi pecho se sentía de este modo? Era cómo… No sabía, es decir, él era por la primera persona que podría decir que habría sentido alguna vez, y no podría decir con claridad de que modo, si era un poco más honesta, ¿Tan rápido se podían sentir ese tipo de cosas? —Blake, vamos—, Repitió—. Es que creo que no me he dado a entender—, Me frenó. —No interesa—, Le sonreí, mi celular vibro, agradecí mentalmente. —Tengo que contestar—, Agité un poco mi celular, para levantarme—. Ahora vengo. ¿Por qué mi corazón se sentía de este modo? Jack Sabía que tenía la capacidad de arruinarlo, sabía las capacidades que tenía para meter las cuatro en momentos importantes, habría pasado demasiado tiempo esperando que Blake pudiera admitir que sentía cualquier cosa por mí, cualquier especie de cariño en el cual pudiera demostrarme que era algo para ella, de verdad habría esperado por tanto tiempo, que creí que cuando comenzó a decirme todo esto en realidad, me emocionaría de manera impresionante, pero, sentí miedo. —Joder, ¿No sabes cerrar la puta boca? —, me talle el rostro, estaba frustrado—. ¡Maldición! La chica me gustaba desde hace años, ¡Años! Y a la primera oportunidad he tomado por hecho que deseo arruinarlo por completo, ¡En hora buena! Era un tarado de pies a cabeza. —Tengo que irme… Francis quiere que le ayude con unas cosas, nos vemos—. Tomó su chaqueta, le tomé del brazo. —Te acompaño. Sus ojos me miraron lentamente, sus manos parecían dudosas, pero al final, su mano se colocó sobre la mía, para terminar por apartarme de ella, suspiré… —No. Iré sola, esta bien—. Me sonrió con tranquilidad—. Todo estará bien, es algo sencillo—, encogió sus hombros—. Además, no me haría mal conocer un poco más España. —Nos podemos ir juntos y así conocemos ambos—. Le dije a lo que ella negó—. ¿Te has molestado? Se quedó callada por segundos, parecía querer meditar las palabras mucho antes de decírmelas, sabía que no habría tomado la mejor decisión cuando le dije lo que le dije, pero no habría sabido reaccionar, supongo que sentí una presión impresionante en el pecho y las dudas creciendo dentro de mí de un modo que no podría controlar, no sabía que habría pasado, de verdad quería saberlo, pero no podía. ¿Por qué habría dicho lo que dije? ¿Por qué no habría podido mantener mi puta boca cerrada? —No—. Se quedó callada, y sonrió, para seguir—. Claro que no me he enojado, ¿Por qué lo haría? Todo esta bien, de verdad—, Prometió. Creo que eso era una de las cosas que más dudas me causaba, porque ella podía decirme que todo estaba bien, pero en su rostro comenzaba a notar cómo sus cejas se fruncían levemente, ante todo. Podía ver en su mirada cómo es que apenas y podía tomar uso de razón, tomé un poco de aire. —Blake… —No, te lo digo enserio, estoy bien—, Repitió—. Las cosas siempre están bien. —Lo que dije… —No, de verdad, yo entiendo—. Me sonrió con tranquilidad, aunque en sus ojos se miraban ligeramente lagrimas que luchaban por salir—. No te preocupes, yo entiendo. —No quería lastimarte. —De verdad, yo entiendo. Yo siempre entiendo—. Finalizó—. Tengo que irme. No me dejo decir más, puesto que con esas mismas palabras fue que terminó por salir casi corriendo de mi departamento, cómo si temiera quedarse un minuto aquí, cómo si el quedarse pudiera cambiar algo más, supongo que el verla así fue que a mí si me cambió demasiadas cosas dentro de la mente. Supongo que ver cómo es que en su mirada estaban todas esas dudas fue que yo recaí en todo lo que dije. Claro que quería estar con ella, pero… ¿Y sí todo eso lo dijo por Shawn? Porque temía que él le hiciera más daño al estar juntos, quizá creyente de que, sí un día volvía y nosotros estábamos juntos, él podría resignarse, o así ella tendría que forzarse a cambiar de página, ambas razones para mí parecían tener lógica, pero también, parecía que podría generarme mucho más ruido del que podría creer. Mi celular sonó, noté en la pantalla que era Alana, suspiré, seguramente ella ya le habría dicho que le habría cagado en grande y que desearía ser monja, rodé los ojos levemente. Apenas contesté, noté su tono picarón. —Así que Blake estaba en tu departamento—, Canturreo—, ¿Qué han hecho? ¿Bebés? —¿Qué te has hecho? ¿Un retraso? —, le dije rodando los ojos. —¿Tuviste problemas? ¿Con tú…? —¡No seas guarra Alana! —, Le frené con molestia—. ¿Qué necesitas? —Nada. Quería escuchar detalles, es todo—, dijo con tranquilidad—. Es decir, escuché que ahí estaba Blake hace un rato y ahora que ella salió de tu casa, quiero que me lo cuentes todo. Ahí me percaté que Blake no les habría contado absolutamente nada, pero eso no mejoraba mucho las cosas, siempre habría sido del tipo de personas que le contaban cada cosa, cada pequeño detalle a Alana, por más insignificante que este pudiera ser, si una paloma pasaba por su rostro, Alana sabría de que color tendría los ojos. Ellas eran cómo una especie de uña y mugre, o cualquier tipo de complementos, no lo sé. —Sí, no hay mucho que contar—, Rodé los ojos un poco cansados—, ¿Otra cosa que necesites Alana? Se quedó callada, noté que mi respuesta no era la que ella habría esperado, ahí recaí en que quizá puede que haya sido un poco grosero, por no decir demasiado. —Sí, parece que no les fue bien, Blake también me dio el cortón—. Admitió, chasquee la lengua—. ¿qué fue lo que paso? —Nada. —¿Algo que se deba de arreglar? Su pregunta en realidad, logró sacarme un poco de quicio—por no decir mucho—ella en realidad parecía demasiado interesada y podía entender el por que, ella era su mejor amiga, y ella siempre habría querido que Blake abriera un poco, aunque sea un poco su corazón a la vida, diciendo que tarde o temprano ella terminaría seca, vacía. —No. Alana, de verdad tengo más cosas que hacer, que contarte mis problemas por teléfono—, pellizque mi puente de la nariz—. Además, no me has dado las noticias que quería de Shawn. Ella se quedó callada, para después escuchar cómo murmuraba con Francis, rodé los ojos ante ello, ahí recaía a que seguro el le estaba diciendo que podría decirme para que soltará la información. —Hoy, me has tomado de buen humor—, mencionó Alana con soberbia—, Te ayudaré a arreglar las cosas con Blake, además de que, te diré las cosas de Shawn, lo investigué. —Ajá, ¿Qué quieres a cambio? —Saber lo que paso. Era una metida, eso era.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR