Las personas dicen

4007 Palabras
Hay cosas que con el tiempo, no cambian, supongo que es aquello de lo cuál podemos sentir tranquilidad, felicidad, la vida puede ser mejor después de un par de tiempo, miré por encima de mi hombro, cerré el capítulo, tal cómo debía de ser, quizá, de igual modo, aún si no hubieran pasado las cosas de este modo, habría sido así, me habría ido de este pequeño pueblo pintoresco sin la amistad de Shawn, no estábamos destinados a vivir cerca, a estar juntos. —Antes de que nos vayamos, cosa que será en dos días, quisiera que me dieras un día—, Mencionó a lo que le miré de reojo, Jackson sonreía—, No creo que volvamos pronto, misma razón por la cual creo que sería lindo, despedir al pueblo como se merece. —¿Quieres que le hagamos una fiesta de despedida? —, me burle. —Si, le pondremos un gorro de fiesta y todo—, Rodó los ojos con burla, a lo que no pude evitar reír—. Sabes perfectamente a que es lo que me refiero, ¿Te estás burlando de mí? —Posiblemente—, Asentí con una sonrisa—, ¿No te pareció lo suficiente evidente? —Algo—, Rodó los ojos, divertido—, Pero, ¿Qué opinas? —Suena bien—, Le sonreí. Después de la noche que estaba drogada en la casa de Jackson, con la mirada ligeramente perdida y los pensamientos siendo un nudo, comencé a sentir paz, quizá podría ser que la vida nos causo un toque de felicidad. —Bien, vamos—, Dijo, caminando, empujando mi hombro ligeramente—. Tenemos que irnos. —Ah, ¿Era ya? —, pregunté con ambas cejas alzadas, el asintió—. Que rápido, ¿Ya lo tenías planeado? —Sí—, Sonrió con burla, a lo que le miré con un toque de diversión—. Así que, andando, tenemos que irnos ya. Rodé los ojos, pero no negaré, que el acto me pareció bastante tierno, no podría negar que el hecho de que habría usado parte de su tiempo para pensar en hacer algo, me habría causado ternura, más si el acto venía de Jackson, siempre habría creído que a él no le interesaban ese tipo de cosas, no más que las cosas que hacía con la motocicleta, los video juegos, que se yo, cosas parecidas. Creo, que habría un par de cosas de las cuales no habría sido yo capaz de percatarme antes, y conforme iban avanzando, más dudas tenía, pase mis manos por mi cabello. Dudaba, si en realidad, habría fingido tanto que, por algún tiempo, creí que en realidad no tenía corazón, porque lo tenía. Subí a la motocicleta detrás de él, para abrazarle, recargué mi cabeza en su espalda, mientras miraba cómo el pueblo avanzaba ante mis ojos, todo iba tan rápido, cómo lo habría hecho yo. Noté que los amigos que habría tenido antes, habrían crecido, había personas que ya tenían hijos, noté que muchas personas tenían los sueños, tan cerca de sus dedos, cómo otras, que darían todo por ser capaces de vivirlos. Cómo lo era Nicole, quien me contó que habría enviado muchas fotografías, esperando que en algún lugar quisieran recibirla cómo modelo, de verdad lo añoraba. Había personas cómo Alana y yo, quienes, desde niña, miraban en los programas de televisión las ciudades, de las cuales se habrían enamorado, haciendo una promesa, de que un día podrían salir de aquí. SHAWN Podría sentir la frustración dentro de mi cuerpo, podía sentir la furia de saber, que al final él habría ganado, sentía cómo es que dentro de mí, las cosas se sentían cómo una caldera, colocada en fuego, logrando que esta sacara vapor. —¿Sucede algo hijo? —, preguntó mamá, miré en su dirección, con pesadez—, Hace tiempo que no viene Nicole. —Nosotros ya no estamos juntos—, rodé los ojos para caminar hacía la ventana, sintiendo la furia dentro de mí—. Necesito que salgas de mi habitación. —¿Qué sucede? —¡Qué quiero que salgas! ¡Eso pasa! —, Le dije alterado—, Quiero pensar, necesito recuperarla. Sus ojos me miraron confundida y un poco herida, rodé los ojos para apenas salió cerrar la puerta con brusquedad, me disculparía con mi madre después, necesitaba pensar, existía la posibilidad de que las cosas las hubiera hecho mal, eso lo sabía, pero, no podía creer en cada una de las palabras que le habría dicho Jackson, ese maldito traidor, sabía que me gustaba Nicole, cómo también supo de Blake, adoraba ser el centro de atención, adoraba ser aquel que dijera que me dejaba las migajas, que siempre ganaba. —Hijo de puta—, expresé, tirando mis cosas del escritorio. Blake era preciosa, siempre llamó mi atención en diferentes modos, y todos y cada unos, de diferente manera que el anterior, podía pensar mucho en Blake, y a la vez, sólo pensar en cada una de las oportunidades que tuve de hablar con ella, pero ninguna de ellas me atreví. —¿Todo esta bien, hijo? —, preguntó mamá a través de la puerta. Tallé mi rostro con completo desesperó, para suspirar con pesadez. —¡Qué si! ¡Mamá, que sí! —, Grité para tomar mi casco, y mis llaves—, Qué todo esta bien, ¿Qué no lo notas? No esperé una respuesta por parte de mi madre, terminé por bajar las escaleras, para salir de la casa con demasiadas emociones dentro de mí, no era que quisiera ser grosero con ella, pero en realidad, en la may0oría del tiempo ella quería estar dentro de mis cosas, de mis planes, ¡Maldita sea! —¡Hijo! ¡¿Qué demonios pasa!? No le dije nada, en realidad, comenzaban a causarme bastante enojo las personas que se encontraban en mi entorno, parecían querer esforzarse en todo ello, en hacerme enfurecer, me subí a la motocicleta, para arrancar, con rapidez, sintiendo el aire chocar con mi rostro, necesitaba saber, que dentro de Blake existía el mismo sentimiento que tenía yo, necesitaba saber que ella, por alguna razón sentía la misma corazonada que yo cada que le miraba. No sabía porque, no sabía desde cuándo, pero de un momento a otro, se sentía cómo si me hubieran roto el corazón de una manera tan irremediable, aunque no entendía porque, no podía entender porque sentía el vacío dentro de mi pecho, era cómo si la vida me hubiera generado esa espinita dentro de mi corazón. Arranqué un poco más, podía escuchar el sonido de mi motocicleta por todo el lugar, para detenerme cerca de la casa donde se estaba quedando Blake, miré hacía la cochera, notando que no había ningún coche estacionado, no habría nadie posiblemente. Podía estar Blake, pero podía lidiar con ella. Baje de mi motocicleta, para caminar en dirección de la casa, mirando con atención, esta casa era anteriormente de los padres de Alana, o quizá aun lo era, estaba ahí, sus padres solían rentarla en ocasiones, en su mayoría a las personas que venían a visitar este pueblo, las cuales no eran muchas. Abrí la ventana, para adentrarme a la casa, con un poco de lentitud, esperando que de verdad no hubiera nadie dentro, pero la casa se escuchaba vacía, no habría nadie, agradecía por ello, apenas estuve dentro, miré con atención, podía ser en donde se quedaba Francis, podía ver ropa de hombre en el suelo, y el aroma a fragancia de hombre, solo lograba introducirse en mis fosas nasales. Salí de dicha habitación, para caminar en dirección de los pasillos, podía entender cual era la habitación de Blake, al ver ambas habitaciones abiertas, podía reconocer los gustos de cada una, llegué a hablar un poco más con Alana en la preparatoria, así que… Apenas me adentré a donde se quedaba Blake, lo primero que noté, eran un par de fotografías en el buro de a lado de su cama, era ella con sus amigos, se miraba feliz. Blake me generaba muchas preguntas, ¿Por qué sentía que la conocía? No lo sabía, no sabía porque sentía las cosas dentro de mi cuerpo, o si en realidad, sólo era que habría mirado en su dirección desde hacía bastante tiempo atrás. Noté la caja que habría dicho, se encontraba debajo de su cama, podía ver aquello sobresaliendo un poco, la tomé, para ver el contenido de esta, estaba un poco revuelta. Era curioso, en realidad, habría mirado en dirección de Blake casi inconscientemente, era cómo si ella tuviera algo que me llamará la atención, sin si quiera hacer nada, me parecía una chica preciosa, en realidad, desde que éramos niños, habría visto algo dentro de ella que me habría llamado la atención de manera irremediable. Supongo que había ocasiones en las cuales no éramos capaces de entender de que se trataba todo, no entendía la forma en la cuál ella parecía ser tan perfecta para mí, no podía entender porque ella parecía ser todo lo que necesitaba. Me senté en el borde de la cama, mirando la habitación, esperando ver algo que me diera las respuestas que necesitaba, hasta que miré, junto a un par de libros, una libreta, la habría visto con ella, en una de las ocasiones en la cuales le habría estado enseñando de música, después de eso, aquella libreta parecía llamar mi atención con cada segundo, cada que miraba a Blake, se encontraba con aquella libreta. Me levanté para tomarla, sintiendo cómo mi corazón latía de un modo que no podía comprender, fruncí las cejas ligeramente, para abrirla, sentándome en el borde de la cama, para suspirar. “creo que uno de los errores más grandes que he cometido es el hecho de haber pedido el deseo de no haber conocido a Shawn, nosotros éramos perfectos juntos, creo que siempre fue así, era cómo si el me conociera de la manera más perfecta del mundo, siempre habría pensado en que nosotros habríamos sido los mejores amigos, pero… ¿Por qué pedí el deseo? Eso no lo entendía. Quizá fue el enojo, pero se que quiero a Shawn, sobre cualquier fuerza sobre natural, aunque fue la misma fuerza sobre natural, la cuál me arrebato la vida que llevado. Así que… ¿Qué fue? ¿Una equivocación? Esto podría ser un sueño. Pero, no se cómo recuperarte, no se cómo recuperar a mi Rayo. —Trueno”. Mis cejas se fruncieron ligeramente, tomé la libreta, para guardarla en mi mochila, quizá era algo que no solo habría sentido yo, un día desperté y la vida se sentía diferente, cómo si algo me faltará dentro de mí, pero jamás entendí con claridad de que se trataba. ¿Un deseo? Eso me parecía de las cosas más raras del mundo, inclusive, sonaba a algo que no podía pasar, quizá… —Te dije que la película estaba buena—, Escuché a Alana, fruncí las cejas ligeramente—. Es increíble que por fin vieras una película en algún lugar que no fuera un gran cine. —Pues no habría tenido la oportunidad—, Francis dijo. Miré en mi entorno, para mirar hacía debajo de la cama, sin más, me terminé por esconder debajo de ella—, Podríamos quedarnos un par de días, tenemos vacaciones unos días más, podría ser que mientras Blake conozca un poco más España, y no necesite que le expliquemos casi casi con peras y manzanas en donde esta pisando. —Sabes, creía de verdad, que aquello de lo que hablaba era broma, pero el haberla visto tan rota por una persona que nunca habría visto, me dejo sorprendida—, mencionó Alana, escuché las pisadas más cerca—. Lo siento por ella, pero no por nosotros. Fruncí las cejas, ¿No le interesaba a ellos lo que sucedía con Blake? ¿Por qué lo decía de una manera tan despectiva? Eso me generó dudas, pero claramente, no podría salir a preguntarle de que era lo que estaba hablando. Tomé un poco de aire, pensé mucho en Blake, la vez del lago, en la cuál la estaba besando, y toda el hambre que sentí, pero también, el corazón latiéndome de una manera irracional, me causo un poco más de intriga. Era como si lo habría deseado por más tiempo del que habría podido pensar. —Sí, creo que conocer a Blake a sido una de las cosas más bonitas que me ha pasado, así que, daría todo, porque ella no pida un deseo más—, se mofó Alana. Lo mismo que habría mencionado ella en su libreta, ¿Podría ser que la vida fuera diferente por un deseo? Me sentía demasiado confundido, no creía en los deseos, me parecía una tontería que en cada uno de los cumpleaños las personas pidieran deseos con las velas de cumpleaños, las estrellas. Todo parecía irreal. —Creo que si deberíamos de quedarnos unos días más aquí, me ha gustado de verdad el pueblo—, Escuché a Francis. Fruncí las cejas levemente, no podía parar de pensar en cada cosa que sucedía, pensé en tantas cosas, en realidad estaba enamorado de Blake, pero no sentía que tuviera un motivo suficiente para hacerlo, no la conocía. Además, de que algo si sabía de ella, y era que nunca habría querido enamorarse, nunca le habría conocido una relación, sólo eran cosas pasajeras, en las cuales se miraba feliz, pero nunca en una relación sentimental, parecía importarle más sólo la tranquilidad y el poder sentir el placer de la vida, que algo formal. Ella nunca habría querido ser novia de nadie. Quizá, podría cambiar yo eso. BLAKE —¡Basta! ¡Eres un tarado! —, me mofé, haciéndome un poco hacía atrás, limpiando el helado que me habría embarrado en el rostro—, ¿Qué te pasa? —Que te miras ridícula—, se rio, para acomodar mi cabello—, ¿Qué es lo que te preocupa? Si nadie te esta mirando. —Qué no es eso, no se trata de eso—, mencioné, para mirarle—, Es que no parece justo. —¿Qué es lo que no te parece justo? —, preguntó confundido, le comí un poco de mi helado, para embarrarle los labios de helado—, Ahora sí, es justo, ambos nos vemos igual de ridículos. Me miró con burla, para pasar sus manos por mis mejillas, encerrando mi rostro entre ellas, para acercarse un poco más hacía mí, me miró a los ojos, sonreí ligeramente, para verle divertida. Así que la vida podría ser un poco más feliz si podíamos mirar hacía otro lugar, porque después de la lluvia, después de la tormenta, podría venir la paz, podíamos ver el sol, el arco iris, siempre podía llegar algo mejor, una vida mejor. —¿Qué te parece? ¿Qué ambos nos vemos ridículos? —, preguntó con tono de burla a lo que asentí—, ¿No te parece que tienes que ayudarme? —No—, Reí, para tomarle del pecho ligeramente—. No tengo que ayudarte, ¿Para qué? —¿Te parece justo que yo me vea ridículo? Me quedé callada, pensando un poco en la respuesta, sin querer reírme en su cara, pero parecía difícil no hacerlo, cuando en verdad estaba ahí, luciendo tan bobo. Solté una risa, para asentir. —Pero es que tu siempre te miras ridículo Jackson—, me mofé a lo que me miró con cierto toque de ofensa—. Siempre te miras así. Sin pensarlo, sus labios se estrellaron con los míos, me quedé quieta por un par de segundos, para regresarle el beso, sentí mi corazón latiendo con una velocidad impresionante, cerré los ojos y mis manos se aferraron ligeramente en su camisa, el beso que estaba recibiendo de su parte, me generaba tantas emociones, el cómo es que sus labios y los míos eran un completo vaivén. —Si yo me miró ridículo, Blake, ¿Por qué me estás besando? —, preguntó, cerca de mis labios, no me atreví a mirarle—. ¿Por qué me besas? Y no podía darle una respuesta concreta de ello, cerré los ojos ligeramente, para pensar, ¿Qué podría decirle? Si ni siquiera sabía el por qué le estaba besando, podía decir que tenía el corazón cómo si hubiera tomado una bebida energizante. —¿Por qué me estás besando Blake? SHAWN Podía mirar cómo es que ellos se encontraban juntos, el cómo es que Blake le miraba con una sonrisa tonta, mientras que sus manos estaban juntas, ella intentaba alejarlo, sin embargo, en un tema de juego, era más que evidente, podía ver cómo es que ella reía. —¿Te ha pegado duro el amor? —, preguntó Nicole, a lo que le miré de reojo—. Sabes, siempre pensé, que serías menos tonto, pero me sorprendes Shawn, inclusive parece que te esfuerzas. —Eres tan graciosa—, mencioné rodando los ojos—. ¿Qué es lo que quieres? Que a mi parecer, ya has ocasionado bastante. Sabía que no era del todo la culpa de Nicole, habría sido yo quien le habría tratado mejor, sabría que no habría sido la mejor persona con ella, pero no habría sido tampoco un monstruo. —Yo no ocasione nada. Eso deberías de entenderlo, fueron tus acciones—, mencionó con tranquilidad Nicole, sentándose a un lado de mí—. Yo no fui quien acoso a Blake por años, fuiste tú. —¿Qué ganabas con decirle todo lo que le dijiste? ¿Logró hacerte sentir mejor? —, pregunté pasados unos segundos—. Porque a mi parecer, has sido demasiado egoísta tú, al decidir hacer las cosas del modo en el que lo hiciste. Ella soltó una risa, para negar, saco su celular, para pasármelo. —La realidad es, que pase más tiempo contigo, que con nadie—, mencionó miré la pantalla, encontrando una fotografía de mí, adentrándome a la casa de Blake—. Año con año, creí que sólo buscabas un pretexto para jugarle una broma, pero en realidad parecía ser otra cosa. Parecía ser que estabas buscando conocerla un poco más para poder hacer parecer que la conocías. No… —Nicole—, Le advertí. —No. Me equivoqué, querías hacer parecer cómo si tuvieran cosas en común, ¿No es así? —, preguntó mirando en dirección de Blake—. Año con año la seguiste, año con año, buscaste la manera de hacer que las personas conectaran contigo. Año con año, lo único que has buscado, es poder hacer parecer que ustedes podrían ser algo. —Lo seremos. —¿Quieres apostarlo? —, preguntó con un tonó de burla Nicole, levantándose—. La diferencia de Blake, y mía, es que ella habría sido inteligente, y no se habría quedado a tener migajas. —Dios, ¿Tu no sabes cuando callarte? —, le pregunté enojado—, No vengas a fingir que conoces cómo es que funcionan las cosas, cuando tu ni siquiera sabes nada. —¿Qué no lo sé? Es más que evidente que ella no podría estar contigo, porque no dejaría que le arrebates los sueños, porque es lista—, Dijo con cólera—¸Porque ella no va a ser igual de tonta que yo, para decidir quedarse en un lugar, en donde lo único que recibe es dolor, demasiado dolor. —Jamás te lastime. —Físicamente no, pero emocionalmente, me has causado tantas cosas—, Me retó—, Que lo único que agradecería, es no volver a saber de ti, jamás. —No te irás, sabes que no lo harás. —No. Lo haré, y no necesito desearlo, o esperar que un milagro suceda—, Expresó con las cejas alzadas—, Lo haré. Ya esperé demasiado tiempo, en que pudieras hacer que fuera feliz, pero no lo conseguiste, ahora, el tiempo terminó. —¿Me dejarás? Ella asintió, para sonreírme, limpiando sus lagrimas de las mejillas. —Sí, porque deseo ser feliz—, Me sonrió, mientras que el tono de su voz se entrecortaba—. Y deberías de hacer lo mismo, deja de acosar a cada una de las personas con las cuales te cruzas, no eres feliz, y dudo que le dejes ser feliz a ellos. Le miré con cierto toque de frustración, pero no dije nada, simplemente ella se aferró a su bolso, mientras me miraba con cierto toque de tranquilidad, para simplemente, ir desapareciendo lentamente de mi campo de visión, hasta desaparecer, me incliné hacía adelante, para poder mirar de nuevo hacía donde se encontraba Blake, habría tantas dudas dentro de mí, ¿Qué era lo que sucedía con Blake? BLAKE —¿Quieres hacer algo diferente?—, preguntó, mientras miraba hacía el lugar—. Creo que son pocas veces las cuales he venido yo aquí, así que... —Si, cualquier cosa se escucha bien—, mencioné, para girarme un poco, mirando por encima de mi hombro, mientras que sentía un escalofrío recorriendo mi piel—. ¿Qué es lo que quieres hacer? Sus cejas se fruncieron ligeramente, para tomarme de la mano. —¿Te encuentras bien? ¿Qué fue lo que paso?—, mencionó, para mirar por encima de mi hombro—, Pareces asustada. —No. Sólo sentí un ligero cosquilleo en el vientre, cómo si... No tiene caso—, Le sonreí, para mirar por el lugar—. ¿Qué te parece eso? Al final, pasas por ahí y te mojas, te llenas de agua, que divertido. Él me sonrió, para terminar por acceder a lo que quería hacer, ambos caminamos en dirección de aquel juego mecanico, sin embargo no podía parar de mirar en dirección contraria, hacía todas partes, sentía cómo si alguien me estuviera observando, siguiendo cada uno de mis pasos. Ese alguien podría ser Shawn, no debía irme demasiado lejos, sabía lo que habría estado haciendo los últimos años, fruncí las cejas, quería comprender un poco más las cosas, pero no podía. —¿Segura que estás bien?—, preguntó a lo que asentí—, Pareces confundida. Lo estaba, me sentía demasiado confundida por cada una de las cosas que estaban sucediendo, me sentía cómo si todo hubiera comenzad a hacer demasiado ruido dentro de mí, tomé un poco de aire, para mirar hacía Jackson. —¿De verdad quieres hacerlo?—, pregunté—, Si quiero creo que sean las cosas que gustan. —Me gusta pasar el tiempo contigo, creo que todo lo demás, para mí en realidad viene sobrando. Sonreí de lado, para mirar hacía el cielo. ¿Existía la posibilidad de que habría pasado demasiado tiempo con personas que en realidad no me habrían valorado que ahora que recibía cierto toque de afecto me sentía extraña? En realidad, se sentía de ese modo, cómo si en realidad, nunca hubiera sentido un poco de dignidad ante las demás cosas, tomé un poco de aire, para tomar su mano. —¡Anda! No hay que perder tiempo—, Le dije—. Que dice Alana, que en ocasiones, si sueles extrañar la vida de pueblo, cuando pasas mucho tiempo en la ciudad. Tomé un poco de aire, para mirar aquel juego, me lucía gigante, pero, no me asustaba pasar tiempo con él, contrario a ello, me causaba felicidad, por alguna razón, el estar tiempo con él, me hacía sentir con tantas emociones juntas a la vez, pero en su mayoría, de las cuales no habría podido conocer en realidad, pero me sentía feliz. ¿Por qué? Quizá, era cierto, un día despiertas y estás seguro, de lo que nunca habrías estado segura en tiempo atrás, la vida... En realidad cambia a las personas. Las personas cambian a las personas.
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