Babi

3312 Palabras
Existe una vida, después de la muerte. Después de sentir el vaivén con la muerte y los días grises, existía más, y no entendía con claridad en el momento, si me encontraría bailando con la muerte muy lento por toda mi vida, o si, la muerte se cansaría de bailar. Mis ojos repasaban la habitación, para terminar por quedar en medio de la habitación, sintiendo aquel pitido en mi oído, un sonido ensordecedor que parecía encender cada una de mis alertas. Estaba drogada. Habría llamado a Jackson, preguntándole si tenía espacio de una compañera de cuarto esta noche, Alana y Francis habrían salido y tenía miedo, de mí misma, de mis pensamientos, y colocada, me sentía peor. Sentía que la vida me estaba retando, e iba ganando. Siempre parecía que ella iba ganando. Me senté en el suelo, mirando hacía el cuadro de la habitación de Jackson, cómo es que estábamos tan felices, podía ver la sonrisa genuina de ambos, nos mirábamos como si la vida no se nos hubiera detenido, el lazo entre nosotros no hizo más que mantenerse y me sentía tan tranquila por ello, tan feliz. Tenía el alma llenita de corales, que impedían los latidos de este. Su madre era dulce conmigo, ¿Sabría que su hijo habría roto cada pedacito de mí? Qué habría manchado mi nombre, hecho todo lo que se encontraba en mis manos para defenderle, cuando habría sido justo, lo que todos creían la realidad, ellos lo conocían todo. Todos lo notaban, menos yo. —¿Qué observas? —, preguntó Jackson, mientras se colocaba a un lado de mí—. ¿El cuadro? ¿Es eso? —Sí, nos vemos felices—, Dije, para mirar hacía él—, Lo que dijiste hacía un rato, sobre que Shawn te animo a hablarme, ¿Es cierto? —Preciosa—, Se sentó a un lado de mí, a lo que le miré de reojo—. ¿Por qué quieres saber eso? Sus ojos me miraron atentos, habría ido a casa por un momento, diciendo que quería estar sola, pero me arrepentí casi instantáneamente, por lo que habría estado aquí ahora. Me causaba intriga, el conocer si el en realidad habría sentido algo por mí alguna vez, miré hacía él por unos segundos, para levantarme junto con él, para caminar hacía el cuadro, pasando las yemas de mis dedos por encima de este. —Intriga, supongo—, encogí mis hombros con tranquilidad—, ¿Por qué no me lo dices? —Ven, hay que salir al balcón, quiero un cigarro—, mencionó con tranquilidad a lo que asentí. Me mato, fallé hacía mi misma. Ahora, si pudiera ver al Shawn que conocía, podría decirle que habría ganado, si habría roto mi corazón, podría decirle, que podría llevarme flores cada quince, él gano. La casa de Jackson me gustaba, era preciosa, tenía tantas cosas bellas, cosas que hacían parecer que todo esto era arte, relamí mi labio inferior, para caminar un poco, sin embargo, antes de poder decir algo, Jackson me tomó del brazo, deteniendo mi andar. —¿Quieres una sudadera? Para que puedas dormir más cómoda—, Me dijo, deslizando un poco su mano para terminar en mi muñeca—. ¿Preciosa? —Ah, sí, por favor—, Le dije dándole una sonrisa de lado, para mirar por todo el lugar—. Te lo agradecería. Podía pensar en todas las veces que habría velado por él, aun si comenzaba a perderme a mí misma, era mi angelito, pero, no habría notado, que inclusive los ángeles, pueden desear la estadía en el infierno. Y en ocasiones, te llevan con ellos. Si pensará en las personas que estaban aquí, conmigo, sentiría el desastre en mi piel, se sentía cómo el día uno, con el corazón roto, por la misma persona, ¿Él me quería? O quizá, sólo no podía imaginar mi vida, en la vida de alguien más. Quizá habría estado buscando a él en muchas vidas, hasta tomar el camino correcto, y tarde, tarde mucho. Sentía cómo si dentro de mi mente hubieran pasado muchas cosas, tenía la intriga de las ideas que tenía de una vida anterior, ya no quería centrarme en ello, pero siempre regresaba al mismo lugar, volvía a pensar en lo mismo una y otra vez, eso me terminaba por frustrar, no quería pasar el tiempo pensando en lo que ellos pensaban, ni lo que yo creía. Noté cómo Jackson caminaba hacía su closet, para sacar una sudadera blanca, que nadaría en ella, le agradecí, para caminar hacía el baño, quizá habría sido que, durante mucho tiempo, me habría negado a conocer a más personas, sólo éramos Shawn y yo, y era para mí lo que estaba bien, pero conformé pasaba el tiempo, conformé iba conociendo de nuevo las personas que se encontraban en mi entorno… Me daba cuenta que, había más cosas, y si la vida podría ser cruel, y todas aquellas personas por las cuales me negué a creer en el amor, no existían más en mi mundo, habrían desaparecido, porque ellas mismas habrían decidido irse. No podía seguirme negando a la idea de vivir, no quería seguir negándome a la idea de pasar por alto cada una de las cosas buenas que existían, también podrían existir las cosas negativas, siempre habría muchas más cosas al final. Supongo que me habría tardado demasiado en darme cuenta de ello. —¿Blake? Miré hacía mi entorno, sintiendo cómo los colores comenzaban a ser un poco más vivos, parecía, cómo si todo hubiera cambiado de ambiente, ¿Podría ser de ese modo? El cómo comenzó la historia, era diferente todo al día de hoy. Cuando comenzó la pelea con Shawn, todo parecía tener una perspectiva de colores fríos, la vida parecía tener colores helados, haciendo que mi piel se colocará chinita, sintiendo los escalofríos por mi espina dorsal, las cosas habrían cambiado repentinamente. —Sí, estoy bien—, Le dije con una sonrisa, a pesar de que el no podía verme—. Todo esta bien. Me saque la ropa, para quedarme en ropa interior, para colocarme la sudadera de Jackson, quizá si la vida habría cambiado de tantas perspectivas, que ahora, parecía que me encontraba en otra realidad. Apenas salí de la habitación, noté cómo había una sonrisa en sus labios, era genuina, al igual que la mía, habrían sido demasiadas las cosas que vivimos, que quizá no nos habríamos podido dar el tiempo de conocernos con la forma que debimos de haber hecho. —Te queda bien—, expresó con diversión, me miré en el espejo de su habitación—. ¿Cómo vas? Cómo si hubieran pasado ciento y un desastres en mi entorno, y ahora lo único que necesitaba, era vivir. Sentía en el cuerpo la necesidad de vivir a toda costa, sentía que habría ido con los demonios sobre mis hombros por demasiado tiempo, sólo deseaba vivir, la vida me habría tenido abandonada por mucho tiempo, quizá por eso me dio esta oportunidad, porque la vida ya se me sentía demasiado desastrosa. ¿Cómo podría decir que comenzó el inicio de esta historia? Desvarié, sentía que sólo cuando estaba el lo tenía todo, ¿Pero fue así? Sentía que moría día con día, pero cuando estaba con él, perdía la cabeza, me sentía completa, habría sido yo mi propio castigo ante todo ello. Sentía, que todo comenzó mucho antes, de lo que podría creer, de lo que quería creer en realidad, las cosas fueron a un nivel que yo en realidad, no entendía. Todo fue… Raro, cómo si me encontrará en lo alto de un risco, sola, miraba hacía mi alrededor, pero estaba sola, demasiado sola. Miraba hacía abajo, estaba el mar era bastante profundo, aquel océano, oscuro y profundo a mitad de la noche, sintiendo cómo era que el viento golpeaba con fuerza mi rostro y antes de poderme dar cuenta, este habría logrado erizar mi piel de manera casi inmediata, pero lo hice, salté, el miedo quizá fue lo que me habría obligado a saltar, así lo hice. Salté. Sin más. Y cuando estaba en el fondo del agua, con esta cubriendo mi piel, comenzaba a llenar mis pulmones, haciendo que poco a poco perdiera la respiración. —¿Estás drogada? —, preguntó, arquee una de mis cejas. —Ah… No—, Le sonreí—, Estoy bien—, pasé por su lado, para llegar al balcón, imitó mi acción, y mientras hablaba, me senté en el suelo—. ¿De qué quieres hablar? —De lo que te trajo aquí—, Se sentó a un lado de mí—, Estaba pensando en el pasado. El pasado… Cuando estas abajo, crees que, en medio del océano, podrías aprender a nadar en lo profundo, crees que puedes ser capaz de comerte al mundo, sin confiar, en nadie. La luz se habría apagado, entre más iba bajando, pero… Existía algo, podría ser que afuera, estaba por amanecer. —¿Extrañas a Shawn? —, Preguntó a lo que le miré—. ¿Quisieras volver? Volver, ¿Qué si quise a Shawn? Claro que lo quise, pero a veces era demasiado tarde cómo para poder volver, a veces, no podíamos dar si quiera la media vuelta, puesto que todo parecía ir a punto de terminar. ¿Cómo no extrañar a alguien cómo Shawn? Si podría hablar cientos de cosas buenas de él, hablando de su voz, de lo dedicado que podría ser, cómo lo habría visto vestirse, y habría sido yo quien en ocasiones habría usado su ropa, era él quien secaba mis lágrimas, cuando todo iba mal. No podría hablar completamente cosas negativas de él, conectamos de manera inmediata, pero… A veces, el cariño no es lo único que puede mantener a las cosas vivas, se necesitan muchas más cosas para poder mantener la vida de una flor, sino, esta puede llegar a marchitarse. —Claro que lo hago, extrañarlo. Pero, no quiero cambiar nada—, mencioné, para mirar hacía el cielo oscuro, iluminado por aquellas estrellas—. Entre más tiempo pasé lejos de él, más pude conocerle, las cosas nunca fueron sanas, y creo que lo mejor fue soltarlo. —¿Lo crees así? —Creo que comencé a darme cuenta, que quizá esta bien, estoy bien con ello… No podía mantenerme a su lado por más tiempo, por mucho que lo quisiera, no podía mantenerme más tiempo ahí, porque no se podía. Y había noches en las que se sentían cómo un día más, quería pensar que con aquellos estupefacientes podría olvidarme de mis problemas, pero no era así de fácil, las cosas eran diferentes, los recuerdos estaban ahí, y podría llorar en mi cama, en otra noche más. Pero era eso, una noche más. Y habría tomado la decisión, de irme de la ciudad. —¿Por qué pareces tan tranquila? Creí que habría roto tu corazón—, Mencionó con duda—. Creí que habrías dicho y hecho todo esto, por la razón de que es, que estabas enamorada de él. —No. No estoy enamorada de él. Ni lo estuve—, Sonreí, recargando mi cabeza en las rodillas—. Me rompió el corazón en más de un modo posible, pero no de manera romántica. Creo que era diferente, siempre fue diferente. ¿Por qué habría sido de este modo? Tomé un poco de aire, repasando las cosas en mi mente. Nosotros nos conocimos, en la escuela, éramos demasiado jóvenes, éramos unos niños cuando nos conocimos, recuerdo que habría mirado en su dirección con una pequeña sonrisa, preguntándole por su signo zodiacal, era Escorpio, recuerdo que me contaba que habría comenzado a estudiar clases de box, por el hecho de que sus padres le obligaron, que habría aprendido a tocar la guitarra, que iba a natación, habría conocido cada detalle de él, y en cada una de las cosas que me contaba, yo no hacía más que prestarle atención, intentando poder conocer un poco más sobre él. Las cosas siguieron avanzando a tal punto, que comencé a sentir que él era todo mi mundo, así lo fue. Teníamos largas llamadas en las madrugadas, teníamos todo, pero era tan bueno. En dos meses nos quisimos tanto, el juro que nunca me haría daño, pero todo habría sido un intento vano, de lo que habría sucedido. Éramos mejores amigos, porque lo dijimos a las semanas, jamás habría sentido un lazo cómo lo habría sentido cómo el que tenía con él, era diferente, todo se sentía diferente y creía que, de verdad, sólo podríamos ser él y yo. Creo que haber amado a Shawn habría sido una de las cosas más bonitas que habría tenido, él era mi mundo entero, haberlo conocido, creía que era lo mejor que me habría pasado, pero, ¿Si era tan perfecto por qué se acabó? Un día simplemente las cosas cambiaron por completo, un día dejé de sentirme realmente yo, a su lado, y todo lo que creí, aquello de lograr una vida juntos, terminó. Un día, fue demasiado difícil aceptar, que todo terminó. Ahora, que estaba aquí, no lo entendía, habría prometido que siempre estaría, pero me dejo con todo a la mitad. Y sabía que habría sido yo quien deseo no haberlo conocido, en un arranqué de ira, pero creo que habríamos dejado de estar juntos desde hacía tiempo atrás, y creer que habría sido lo mejor que me habría pasado, se terminó. Así que, un día desperté, en un lugar completamente diferente, dándome cuenta que habría sido yo quien saltó en medio del océano, creyendo que no podría salir a flote, mirando cómo todo se colocaba nublado, creyendo que la vida terminaba, pero no fue así. Fuimos casi, casi todo. Pero no fue así. —Sabes, éramos todo, teníamos todo—, mencioné con una sonrisa—, Pero, su manera de amar no la entendía, un día, era la persona más dulce, otros días, sentía que me asfixiaba. Por eso decidí irme del pueblo, porque creía que el seguir aquí no haría más que romper cada pequeño centímetro de mí corazón, un día, simplemente todo terminó, y dejé de morir de ganas porque esto funcionará. —No era mala persona, pero en realidad, creo que jamás lo conocí—, Sonreí de lado—. Mi amistad contigo se fracturó por él, porque sentía celos, era cómo si en realidad se hubiera propuesto alejarme de las personas, pero la única persona que no lo habría notado, habría sido yo. —Pero, ¿Era mejor la relación? —Lo quería, pero de una forma diferente que, al resto, no había conocido a una persona cómo él—, Dije pasando mi cabello hacía atrás—, El habría prometido que no dejaría que nadie me hiciera daño, parecíamos novios, éramos solo los dos. Y creía que siempre habríamos tenido que ser unidos, creía que la vida nos habría tenido que mantener juntos, siempre habría estado con él, nos habrían roto el corazón y habríamos prometido que nadie heriría al otro. Conocía el nombre de sus gatos, de sus caballos, era como si fuéramos una fiesta los días enteros, pero después paso todo. Recaímos al tema. “K”, ella fue la chica que fue la punta del iceberg, para hacerme preguntarme si todo habría sido real. Ella y yo llegamos a trabajar en el mismo lugar, y todas las cosas que me contó de ella, en realidad habrían sido horribles, siempre habría hablado mal de ella conmigo, diciendo que habría parecido que tenía una obsesión con él, lo creía, porque comencé a recibir acoso por parte de lo que creía que era ella. Pero después… Supe que era mutuo. Todo lo que habría pasado, ¿Habría sido él? Sentía la presión dentro de mi pecho, era cómo si todo lo que creía en realidad no existiera, y todas las canciones que le dedique, y él a mí, ahora se sentían en un vacío en el pecho, sabía que no podría escuchar de nuevo colegas de babi, sin sentir el dolor en el pecho. Era gracioso, porque, pensaba en él, cuando escuchaba colegas, tu nana, somos… ahora, cada que pensaba en su nombre, en lo que habría sucedido, sentía corales, flores… me dejo sin nada. —¿Así que nunca te enamoraste de él? —, parecía no poder creerlo—, Pero… —No creo en el amor, siempre se lo dije, supongo que eso era una de las cosas que más ruido me causaban, porque se lo dije—, Le sonreí—. Sólo que supo, de donde tomarse, cuando me alejaba. Hubo dos ocasiones en las cuales yo habría pensado en renunciar en todo esto, porque todo esto parecía mucho más de lo que podría ser que yo pudiera soportar, no podía seguir con ideas de sentirlo por encima de mí. Pero, aquellas dos veces, me tomó por sorpresa, en medio de una llamada, después de decirle que lo más sano, era que no estuviéramos juntos, no quería hacerle daño, el lloró, cómo nunca, nunca habría escuchado a alguien llorar de ese modo, comenzó a decirme que podría morir, ¿Qué sentido tenía? Logró implantar el miedo en mi piel, no quería que eso sucediera, no quería nada romántico, y en ese momento comenzaba a dudar si quiera si quería seguir siendo su amiga, pero verlo, escucharlo mejor dicho… Tan mal, tan roto, no podría dejarlo con todo a la mitad. Así que, me quedé, le dije que nunca me iría. Aun si el quedarme, era romper mi corazón, porque de verdad lo quería, porque de verdad las cosas que pasaran en su entorno me interesaban. Pero, quizá, hay momentos que debe de entenderse, ahora lo entendía, que estaba bien dejarlo, que a veces, terminábamos el ciclo de la historia en la vida de los demás, a veces, lo mejor era irse, y no era un acto de cobardía, sino, contrarío a ello, de valentía, porque, no es fácil dejar ir a la persona que amas. Pero no puedes romper tu corazón siempre, para evitar que se rompa el de alguien más. A veces, teníamos que entender, que no podíamos ser el salvavidas de todas las personas, que a veces, no podías ayudar a las personas, sin ayudarte a ti mismo. Recuerdo que eso le dije, después de que el fuera mi Rayo, y yo fuera su... Cómo sea. Le habría dicho que era un curita para las demás personas, el dijo que exageraba, pero creo, que a veces, cuando vas por la vida intentando salvar a los demás, olvidas quien eres. —Pero esta bien—, Limpié mis ojos, intentando evitar que las lagrimas salieran de mis ojos—. Porque rompió mi corazón de una manera diferente. —A veces, las rupturas de amistad, duelen más que las de noviazgo. Y lo hacían, la ruptura que dejo en mi corazón, no podría compararla con nada más. Era, cómo si fuera aquella niña, sentada en aquel piso blanco, con las paredes tapizadas de un color horrible, escuchando los gritos, con las lágrimas llenando mis ojos con brutalidad. Sintiendo que mi mundo terminaba. Me causaba ruido, porque habría prometido, que quien me lastimará, lo mataría. ¿Pero y él? ¿Qué sucedía si el daño lo habría hecho él? ¿Qué sucedía si aquel Rayito, me habría jodido el corazón? Se que no puedo saber a donde voy, no se si sea real, ni se a donde vayas tú, pero entendí, aún si tarde demasiado en hacerlo, que a veces, sólo somos temporales en la vida de los demás y esta bien, las cosas terminan, y la vida tiene que seguir. Siempre serás mi Rayito. —Trueno.
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