Me hubiera gustado decirte, que la vida no es más que un lienzo del cual comenzamos a dudar en muchas ocasiones, que la vida tiene demasiados matices y son los mismos por los cuales comienzas a dudar si las elecciones que tomaste, no podrían dar marcha atrás.
6. Me dolió en el alma, cuando no me creíste a mí en aquellas ocasiones, porque fue en las mismas en las cuáles me di cuenta, que no importaba lo mucho que me esforzara, no importaba lo mucho que diera por ti, para ti, no sería yo del tipo de personas que decidirías colocar en el primer plano, sino… En el último.
Es ahí cuando comencé a dudar que era yo para ti.
Si del tipo de personas por las cuales das todo, o por las cuales, no dudarías ni un solo segundo en girarte, y fingir que nada a sucedido.
BLAKE
Se que la vida en muchas ocasiones podría haberse burlado de mí —no la culparía —era del tipo de persona a la cuál las cosas podrían salirle mal sin si quiera darse cuenta del porque en un inicio, era del tipo de persona a la cual quisieras saber si las cosas que le suceden, son reales, o no.
Supongo que es cierto que la vida puede pasar rápido, muy rápido, y cuando menos te lo esperes, todo habrá cambiado. LA vida cambia tan rápido, la vida es un parpadeo.
Supongo que es también de todas aquellas veces que te repiten que no deberías de fiarte de las cosas que suceden en tu entorno, porque no sabes si en realidad podrás con lo que sucede —o no —y… La vida es así, un cambió, del cual te puedes esperar, o te tomará por sorpresa.
Y será de las sorpresas más asquerosas que podrías tomarte en algún momento.
—No abre —, Le dije a Alana por la bocina —. Quizá si quiera esta…
—Podrías abrir tú —, me sugirió Alana, fruncí las cejas tomando con un poco más de fuerza el celular —, Quizá…
La puerta se abrió, ahí noté a Jackson, tenía una mirada de confusión, me miró lentamente de arriba hacía abajo, mirando cada uno de los detalles que se encontraban en mí, habría pasado el día entero haciendo cosa tras cosa, así que muchas de las cosas de las cuales podría decir del cómo me miraba, seguramente para él eran del tipo de sorpresas. Mordí el interior de mi labio con un poco de brusquedad, pero me mantuve en un silencio, sin saber mucho que decir.
—Te vez… Preciosa —, Alargó a lo que le miré a los ojos con duda —. Muy, muy bonita.
Noté el cómo estaba vestido, mis cejas se fruncieron un poco más, es decir, me alegraba de verdad —de todo corazón —que no le sucediera nada, pero también me percaté de que Alana me habría utilizado y no para favores de ella, Francis, Gia y demás, sino para ella hacerle un favor a Jackson, de hacer que yo terminará por llegar aquí, y no podía negar que sentía un poco la molestia dentro de mi cuerpo, pero no dije nada. Quería saber que era lo que ellos estaban tramando antes de irme de ahí, con toda la furia dentro de mí, quería fingir que lo que sentía no me llenaría de enojo, que lo que sentía no eran del tipo de cosas que hacían que perdieras el control. Tomé un poco de aire.
—Pasa —. Se rascó la nuca —, Por favor.
SHAWN
Creo que amar es una de las cosas más dolorosas que alguien puede hacer, porque puedes sentir los latidos del corazón, uno tras otro, de manera veloz, puedes sentir cómo tu mente te pide respuestas, y tu cuerpo se burla, a sabiendas de que muchas de las cosas que quisieras hacer, no podrías hacerlas. Relamí mi labio inferior.
¿Fue acaso que perdí el control de todo?
—¿Qué puedo hacer por ti? —, Preguntó el chico, negué —. Bien. Cualquier cosa, llama.
Asentí, para mirar hacía la ventana, notando aquel baile lento, notando cómo mi corazón podría pedir a gritos cualquier cosa que detuviera las emociones crecientes dentro de mi cuerpo, pero no había nada, ni nadie, sólo se sentía así… Cómo algo que no debía de pasar.
Sólo estaba aquí.
—¡Yo te conozco! —, Exclamó una chica, fruncí las cejas —. ¿Derek?
—No —, Negué con desdén, para darle un trago a la cerveza, ella me miró con confusión, podía notar que estaba ebria —. Vete.
—¿No eres Derek? —, Preguntó a lo que le miré con despreció.
Comenzaba a cansarme de ella, de que no se fuera. Pero… Le miré con un poco de atención, era un poco parecida a Blake, el cabello, los ojos, sólo que Blake… Era perfecta. Ella podría ser un simple clon.
Un pez más en aquel océano, mismo que le habría perdido cualquier toque de respeto a ella, parecía ser de esas chicas desesperadas por cualquier toque de atención, ¿Cómo era posible que pudiera ser así? Me parecía tan irreal, de ser posible, creería que eran del tipo de cosas que no sucedían en la vida real.
—Puedes sentarte, si quieres —, Le dije con desdén dándole otro trago a mi cerveza.
Ella me sonrió dulce, parecía tierna, podía oler su perfume, era de vainilla, fruncí las cejas ante lo empalagoso, era curioso, porque, fuera del como lucía ella —en manera física —, no había mucho más que pudiera llamar mi atención de ella, era cómo si se encontrará completamente vacía.
—¿Cómo te llamas? —, preguntó con coquetería, se tambaleó un poco en el trayecto, mientras que se sentaba junto a mí —, Yo me llamó Fanny.
—Ajá.
Creo que el modo en el que a algunas personas las podías tratar, con cierto toque de desdén, era lo mismo que les hacía mantenerse en un mínimo lugar, el desear lo más mínimo de atención, creyentes a que han ganado cuando se las das, cuando has sido tu quien les ha jugado toda la noche, una trampa, que parecieran ser demasiado idiotas de notar, chasquee la lengua.
Podría ser que fueran demasiado tontas algunas personas.
—¿Y tienes novia?
BLAKE
—Qué Alana me dijo que estabas en problemas —, Le dije mirándole mal —, ¿Por qué quieres que cierre los ojos?
Él me dio una sonrisa enternecida, quizá por el modo en el que le miraba, o porque de verdad me habría causado un cierto enojo el darme cuenta que me habrían jugado la cabeza de un modo que no quería entender del todo.
—Porque… Quiero que lo hagas, por favor preciosa —, Me pidió con una mueca, presionando ligeramente mis mejillas —. Sólo será por un par de segundos, te lo prometo.
Un par de segundos o un día entero, de igual modo me encontraba demasiado enojada con Jackson cómo para hacer cualquiera de las dos, si era sincera. Pero supongo que también tenía que hacer un esfuerzo, aún si este fuera un poco pequeño, necesitaba dejar de mirarle mal y con cara de querer patearlo.
—Bien —, rodé los ojos.
Él se colocó detrás de mí y con un suspiro pesado, cerré los ojos, sus manos se colocaron sobre mi rostro —más específicamente sobre mis ojos —y comenzó a guiarme hacía donde se supone que debía de ir, ¿Era acaso que en realidad el siempre tenía las cosas completamente planeadas? No lo sabía. Era del tipo de personas que podían ocasionarme un mar entero de dudas y seguramente, no sentir el más mínimo toque de arrepentimiento. Chasquee la lengua con un poco de molestia, quería decirle que era un idiota. Si lo hacía, ¿Eso me hacía ser grosera? Posiblemente.
Pero no sabía si lo que me detenía era el hecho de ser grosera, o que, de verdad, me preocupaba lo que podría suceder después.
Supongo que pasas muchos lapsos de vida queriendo averiguar quien eres, o quien se supone que debes de ser y cuando comienzas a ir un poco más hacía adelante, es que comienzas a intentar detenerte, pero no puedes.
A veces, si es demasiado tarde.
Supongo que esta bien.
—¿Sabías que tienes una amiga que daría todo por ti? —, Preguntó, mientras se detenía, sus manos seguían sobre mis ojos, puse las mías sobre las suyas intentando apartarlas —. Tienes una amiga, que de verdad hace un par de esfuerzos sobre humanos con tal de hacerte feliz.
No necesitaba decírmelo, sabía que tipo de persona era la que se encontraba en mi vida, porque habría muchas cosas en las cuales yo podría aceptar que me equivoqué, pero…
¿En mi mejor amiga? Ella era una de las personas en las cuales jamás dudaría —si quiera por un segundo —en haber tomado una decisión errónea.
Se que quizá, había más personas, pero… ¿Ella?
De niñas le decía “pingüinita”, Ella solía caminar un poco chueco, así cómo los pingüinos.
Ella era mi todo. Mi mejor amiga.
Dicen que existen personas que nacen para estar juntas, y otras que están juntas por mera suerte. Y creo… Que nosotras fuimos la primera opción, porque podía imaginar mi vida de cientos modos, pero, ¿Sin ella? No podría.
Y no quería que ella sintiera que era difícil de querer, porque yo la amaba día con día, de una manera sobrenatural.
Solté un suspiro pesado.
—Ella es increíble —. Le di la razón.
Porque podría vivir sin cientos de cosas, pero, no podría vivir sin mi mejor amiga.
Él me quitó las manos de los ojos, ante mí estaba la cosa más cursi del mundo que habría visto jamás, sonreí divertida, para verle a los ojos, esperando que dijera que era una broma, pero no lo hizo, y no negaré… Que en realidad me enterneció el corazón.
—¿Tú hiciste eso? —, Le pregunté, giré sobre mis talones enfocando su rostro, parecía nervioso —. ¿Tú estás nervioso?
—Blake…
Y podía notar cómo en su mirada parecía haber miles de cosas que posiblemente me quería decir, pero ninguna salía de sus labios.
Quizá pensaba en todo lo que podría decirme, pero no me decía nada. Sólo era un silencio, uno bastante largo.
—¿Tú estás nervioso? —, Repetí. Noté cómo en su mirada recaían cientos de cosas, sus manos sujetaron mi rostro —. Jack…
—Que sí, que estoy nervioso, ¿Es lo que querías escuchar? —, Me dijo en un susurro, a lo que mi sonrisa se ensancho un poco más —. Qué me siento demasiado nervioso cómo para saber que decirte, en realidad.
Y eso me genero una sensación bastante linda dentro del pecho, no podía negar, que todo lo que sentí fue extraño, fue… Irreal.
No podía negar, que, por primera vez, después de tanto tiempo las dudas crecían un poco más, pero no del modo que lo habrían hecho anteriormente, sino… En el modo, en el que, dudaba, ¿Por qué me habría negado a sentir todo este tipo de cosas? ¿Por qué me habría negado a la idea de sentir por alguien?
—Es que, de verdad, no sabía que podía sentir tanto —, Su mano se colocó sobre la mía, colocando esta sobre su pecho, logrando que sintiera la manera tan acelerada en la cuál iba su corazón —. Porqué esto me parece una ridiculez y mi corazón se siente cómo si hubiera hecho una cosa peligrosa.
Sonreí un poco más, mientras que seguía sintiendo el modo en el que su corazón seguía latiendo de un modo completamente veloz.
—He corrido en carreras de motos, ¡Por años! ¡Y resulta que lo que me pone nervioso eres tú! —, Se mofó, intentando parecer molesto, pero sólo podía seguir viendo cómo intentaba mantener la cordura —. Que es una locura.
—Tú estás perdiendo la cordura —, Le dije con una sonrisa burlona —. No puedo creer que hicieras esto…
—Yo tampoco.
Podía ver cómo las luces eran un par de velas, mientras que podía ver la noche colarse por la ventana abierta, dejando a la vista la hermosa luna, podía notar cómo es que todo parecía perfecto, relamí mis labios por un par de segundos, para suspirar.
Era cómo si todo lo que habría creído alguna vez fuera diferente, cómo si todas las veces en las cuales yo me negué al amor, en realidad, podía ser que me negará a algo que si quiera conocía.
¿Cómo habría llegado a eso? Aquello de negarse al amor, cuando podía sentir el modo en el que mi corazón latía, y era tan similar al modo en el que latía el corazón de Jack.
Y no que odiara el pueblo, ni aquella ciudad, ni nada parecido, odiaba los sentimientos relacionados con ello, odiaba la manera en la cuál podría llegarme a hacerme sentir.
Supongo que las cosas siempre habrían sido así, tratando de aquello que no conoces con claridad.
—Preciosa, que, de verdad, te quiero —, Me dijo, miré hacía sus ojos —. Es sólo, que me puse nervioso, ¿Sabes?
—¿Nervioso?
—Dicen que el amor no es una ciencia cierta, no hay pasos ni recetas que puedas seguir para que las cosas salgan bien —. Mencionó, no pude evitar ver hacía su rostro con confusión —. Dicen que por mucho que a veces quieras fingir que las cosas que sientes no duelan, no puedes, porque lo hacen. Pero, tampoco puedes negar que sientes, porque también lo haces.
—Jack…
—Blake, quiero una oportunidad.
SHAWN
Hay veces en las cuales no puedes evitar sentir que tu corazón se ha roto de un modo en el que ya no sabes cómo llevar a cabo todo lo demás, dicen que la vida se va en un aleteo, y las personas también, pero, ¿Por qué no funcionaba así cuando se trataba del amor? No me molestaría la idea de que el amor se desvaneciera de mi cuerpo de manera inmediata al saber que no era correspondido por la persona que amaba, no me molestaría que un día me borrarán la memoria y simplemente un día ya no supiera absolutamente nada por ella, ni por nadie. Quizá ahí sería cuando la paz llegaría a mi cuerpo y todo lo demás se sentiría bien. La vida en general.
Puesto que no habría dolor.
Sólo habría vida, sólo… podría seguir adelante.
Tarde o temprano.
—Te miras guapísimo —, dijo en un hipeo la chica, arrastrando la voz —. ¿Por qué parece que tienes una cara tan larga?
La imprudencia que manejaba me parecía impresionante, del mismo modo en el cuál me parecía impresionante ciertos parecidos que podría tener con Blake, y el modo en el cuál habría deseado que ella estuviera aquí en todas las veces que quise que fuéramos almas gemelas.
—Nada en específico Fernanda.
—Fanny —¸ mencionó con una mueca.
—Sí, creo que iré a casa —. Expresé rodando los ojos.
Por algún motivo, bajo ciertos ángulos podría parecerse a Blake, pero bajo lo emocional, bajo la personalidad, era cómo si estuviera conviviendo con Nicole, era cómo si la vida me hubiera colocado a ambas chicas cómo para poder dar el cierre que habría estado esperando los últimos días, tomé un poco de aire, levantándome.
—Yo… ¿Puedes llevarme a casa? —, Preguntó en tono bajo, seguro…
La cosa era que quizá podría haberse sentido intimidada, ¿No es así? Es decir, si podía contar en que no le habría prestado la suficiente atención y que parecía que me sentía superior a ella, seguro se sentía de ese modo, ¿No es así?
No se lo mencioné, fue con otra cosa que me quedé en mente, con todos aquellos pensamientos que se van quedando en tu mente.
—Claro —, Mencioné soltando un suspiro pesado —. Apúrate, por favor.
Es curioso, pero habría notado, que podría tener a la chica que yo quisiera, sin importar que, podría tener a cada una de las chicas que yo deseará, pero… ¿Por qué en mi mente sólo podía estar ella? ¿Por qué en mi mente sólo parecía que existía una sola chica?
Ella camino, tomada de mi brazo, aferrada, cómo una garrapata.
FLASHBACK
—¿Qué es lo que quiere? —, Preguntó Blake, mirando hacía el techo —. No quiero hablar con nadie, ¿No ha quedado claro?
—Se que fue una semana difícil, pero no puedes quedarte encerrada en tu habitación, bonita —. Dijo Jackson con la voz apagada —. Parece de verdad que quiere hablar contigo.
—Le agradezco que intentará sacarme del incendio, pero en realidad, ahora lo único que quiero es estar aquí, quizá contigo, pero no puedo borrar las imágenes de mi cabeza.
—Se que no, pero… ¿Por qué no le das una oportunidad? Es buena persona.
—No dudo que sea buena persona Jack —, Escuché que dijo —. Pero… Por alguna razón, me siento tranquila estando aquí, sólo contigo, por única vez… ¿Podemos olvidar el hecho de lo que es moralmente correcto?
—¿A qué quieres llegar con eso?
Ahí lo entendí, ella quería decir que no estaba en casa, que no había nadie, quizá así podría retirarme y ella podría seguir pasando tiempo solo con Jack, sin que nadie les interrumpiera, relamí mi labio inferior, pensando un poco más.
Necesitaba algo que me trajera un poco de paz, ¿Qué podía ser? ¿Era que habría perdido todo rastro de humanidad? ¡La iba a salvar! Ella podría tener un poco más de agradecimiento, que sólo quedarse ahí, recostada en su habitación, cómo si no existiera nadie fuera de las paredes de dicha habitación que le rodeaba desde hacía una semana, desde que sucedió el incendio y que ella habría decidido firmemente que no quería salir por absolutamente nada de casa, entendía sus argumentos, entendía cada una de las palabras que ella quería decirme, pero no entendía… Porque no me las decía a mí, ¿Era tan difícil hablar conmigo? ¿era tan difícil decirme a mí que no quería si quiera conocerme?
FIN DEL FLASHBACK
Había ocasionado todo esto, yo, sabía que habría orquestado cada uno de los desastres que le habrían sucedido a Blake, pero aún así no podía entender cómo era que el verme —para ella —podría parecer un error.
El amor era una mierda. Quizá al final Blake tenía razón.
El amor no existía, sólo era una mierda más… Cómo todo lo demás.
BLAKE
Podía pensar en cada una de las veces que mencioné que él amor era sólo una tontería, pero podía verlo ahí, podía sentirme ahí y darme cuenta, que todo lo que negaba a creer, si existía, y ahora lo podía decir con certeza, ahora podía estar segura, que todo lo que sentía era real, porque lo sentía en el pecho, porque sentía el modo en el cual todas las cosas habrían cambiado de un día para otro, y no sentía ninguno arrepentimiento por ello.
Se sentía bien.
—¿Entonces? —, Preguntó, a lo que le miré —. ¿Qué te ha gustado?
Supongo que es aquello de lo que te hablan, del amor y de la realidad, de cada una de las cosas que las personas mencionan cómo lo más bonito que podría sucederle a alguien, si podía ser real, él amor…
—Jackson, ¿Por qué? —, Le dije mirándole un poco enternecida —. Hacía menos de unos minutos que habrías casi jurado que no querías romper la amistad que nos cargamos, ¿Cambio tan repentinamente? Dudaba que fuera del amor lo que se habría acabado de manera tan repentina, sino contrario a ello, que quizá…
—Es que, pensé… —, Se quedó callado por un par de segundos —. ¿No te quieres sentar?
Solté una risa pequeña, pero terminé por acceder, el caminó hacía la mesa y le seguí, me terminé por sentar en una de las sillas, esperando que continuará con la historia, y lo hizo… Pasados unos segundos.
—Pensé que el amor era del tipo de cosas que a pesar de que sabes que existen, no te parecen necesarias —, Encogió sus hombros, mientras sus manos jugaban levemente con las cosas que se encontraban en su entorno —. Sabes que existe el amor, porque lo has escuchado en unas historias, lo has mirado en las películas, pero nadie te confirma que ese tipo de cosas en realidad existan en la vida.
Y supongo que la vida cambia, porque puedes a pesar meses, años, o todo lo que quieras fingiendo que lo que sientes en realidad no importa, pero lo hace, puedes fingir por el resto de la vida que no importa si alguien te rompe el corazón, pero si sucede, se que serías del tipo de personas que termina por juntar cada una de las piezas, para intentar que no tengas un corazón roto.
—Pero, después sucede algo que no te imaginabas, la vida en verdad te cambia—, Se quedó callado por unos segundos, mientras sus manos jugaban con el mantel de manera nerviosa—. Te enamoras.
—Jack…
—No tuve la reacción que hubiera querido cuando me lo dijiste, no porque no tuviera las mismas emociones que tú, aunque sí, no las tengo, siento más—. Se mofó para mirar hacía él techo—. Siento más por ti de lo que tu sientes por mí.
Sonreí, me levanté para caminar en su dirección con una sonrisa en los labios, lo que me decía… Habría logrado que sintiera un poco de paz y alivio dentro de mí de una manera impresionante, lo que habría dicho, lo cambio todo.
—Jack…—, Alargué colocándome frente a él, tomando su rostro entre mis manos—. Eres un tonto.
Apenas le dije eso, le besé, fue un beso lleno de emociones, de aquellas que durante tanto tiempo me habría negado a sentir, habría comenzado un sinfín de cosas dentro de mí de un modo completamente irreal, era así.
Sentía la vida completamente dentro de mí a un grado que… Creía que sería todo increíblemente irreal dentro de cada centímetro de mí pecho, me acercó un poco más a él, haciendo que casi quedara sentada sobre sus piernas y… Así fue, segundos después me encontraba sobre su regazo, mientras que sus manos se aferraban ferozmente a mi cintura, mientras que las mías no soltaban su rostro, se lo que sentía, y sabía… Por quién lo hacía.
Sabía que durante todo este tiempo en el cuál me habría negado firmemente a sentir amor, ahora, me habría cambiado bruscamente, haciendo que sintiera una guerra sin fin dentro de mí, logrando que…
Todo cambiara.
Se que la vida cambia, lo hace constantemente.
Somos irreales.
Somos cambiantes.
Al final del día, somos humanos.
Sentimos, nos enamoramos…
Y aunque hay veces en las cuales siempre nos negamos a admitir lo que sentimos, estas cosas… Por cuenta propia saldrán a la luz, porque no puedes ocultar eternamente cada una de las cosas que sientes, por mucho que lo desees.
—Dios… Blake, te amo.
Y era una escena completamente dulce para mí, aún si era más el deseo el que nos estaba conformando en estos momentos, era más la lujuria quizá, pero dentro de mí… Dios.
Dentro de mí, una de las cosas que más sentía, era amor.
Amor por Jackson.
En verdad me habría enamorado de él, y no importaba mucho lo que viniera después.
—Luces tan bonita, ¿Lo sabías?
SHAWN
Me adentré a la casa de Fanny, notando cómo es que ella me miraba con diversión, sus ojos demostraban coquetería y la forma en la cuál caminaba intentando encender algo dentro de mí, podría notar sus intenciones, podía sentirlas a varios kilómetros de distancia, parecía irreal, cómo del tipo de cosas que tardas demasiado tiempo en entender.
—¿No te quieres quedar un rato? —, mencionó, se sentó en el sofá, inclinando su cuerpo un poco hacía adelante, coqueteando—. Qué estaré sola por un rato y…
Comenzaba a notar la desesperación dentro de su cuerpo y no podía negar que ante ello, sentía las dudas, sentía cada una de las cosas que antes no había sentido, ¿Por qué me preocupaba por la desconocida? Si a fin de cuentas existía la posibilidad de que nunca la pudiera ver.
Era cómo ver a Nicole y Blake, era cómo estar con la persona que habría querido durante todo este tiempo, pero dentro de mí, ahí sólo parecían caber dudas tras dudas.
Caminé hacía ella, para verle a los ojos. Le tomé bruscamente del cabello acercándola a mí, para comenzar a besarle, la besé de manera violenta, mientras que sentía el enojo dentro de mí cuerpo por haber pasado todo lo que sucedió el día de hoy, al final no importaba mucho lo que hiciera o todas aquellas cosas que hubiera intentado, ellas habrían ganado.
Ella soltó un jadeo, la tiré hacía el sofá, para montarme sobre encima de ella, podía calentarme—del modo en el que ella quería—pero por fuera de ello, más allá de todo lo demás, sólo podía sentir el enojo dentro de mi cuerpo, sintiendo de manera violenta cómo es que todo habría cambiado de un segundo a otro.
Podría sentir la furia dentro de mí, no lo sé…
Era cómo si muchas cosas hubieran cambiado de un segundo a otro y esta vez, no hubiera mucho que pudiera hacer, así se sentía.
—Jack—, Jadeo apenas le arranque la ropa—. Podemos…
No podía escucharla, no quería parar a escuchar lo que ella tendría que decir, baje sus bragas y de un segundo a otro, comencé a embestirla, furioso, caliente, lleno de mil y un emociones que no habría sentido jamás.
Ella jadeaba, mientras que le sujetaba aún del cabello, ella jadeaba con cada una de las embestidas que le daba y en lo único que podría pensar era en ellas.
Quizá al final del día, había llegado a una sola conclusión.
Sería mía.
—Joder—, Jadeo, presionando con fuerza mi espalda, podía sentir sus uñas encajándose en mi piel, ella parecía estar al borde del límite.
No podía parar de pensar, con cada una de las embestidas que le daba, con cada una de mis acciones, sólo podía pensar en ella.
Sólo podía pensar en Blake.
BLAKE
Y por primera vez, no sentía el hambre sin sentido que en muchas ocasiones sentí, esto se sentía real, tan, pero tan real, cómo nunca antes lo habría sentido, esto se sentía tan caótico.
Era cómo si la vida misma me hubiera cambiado en un segundo y esta vez, no tuviera mucho que hacer, estaba feliz con ello, no quería que nada cambiara, ni por un solo segundo. Me sentía bien con todo lo que estaba sucediendo, me sentía llena….
Me sentía viva.
Y por cada segundo que pasaba, no podía parar de pensar, en todas las veces que juré no enamorarme, cada uno de esos juramentos seguro ahora se iban por la borda, sin poder hacer nada más, las cosas se habrían encendido de un segundo a otro.
Recargué mi frente en la de él a penas el beso terminó, sentía los jadeos, sentía mi respiración agitada, sólo nos habríamos besado.
Habría sido un beso de minutos, segundos… No lo sé, y eso mismo sólo habría ocasionado que dentro de mí se encendiera una especie de volcán a punto de hacer erupción.
Estaba perdida, completamente perdida y no había absolutamente nada que quisiera hacer al respecto.
Es decir, lo disfrutaba.
Disfrutaba cada una de las emociones que habrían pasado por mi cuerpo cómo una especie de corriente eléctrica, disfrutaba el sentir de su toque y el cómo habría hecho todo esto para mí, no era un cuento de hadas, pero sin duda alguna, muchas de estás cosas se sentían cómo…
Cómo de aquellos, donde las princesas han estado buscando por décadas a su príncipe azul.
—¿En qué piensas Blake? —, Preguntó Jack colocando mi cabello detrás de mis orejas, le sonreí de manera dulce—. ¿Blake?
Y es que sí, es posible, que después de sentir que tu corazón se ha apagado por completo, después de sentir que la vida misma te ha apagado cada una de las emociones, algo lo encienda.
O en mi caso, alguien.
—Nada—, Le abracé, escondiendo mi rostro entre su cuello—, no sucede absolutamente nada.
Pero eso… Al igual que muchas cosas más, habría sido una mentira.
Puesto que, sucedía completamente todo.
Y no sabía cómo decirlo, pero yo habría llegado a una conclusión.
De aquellas que comienzan a hacer ruido una y otra vez en tu cabeza, pidiendo que la escuches, y quizá ya lo sabía desde hacía bastante tiempo atrás y sólo me habría aferrado a mantener mi corazón a salvo, pero... ¿En la soledad lo estaría? Bajo un montón de hielo, lejana a la realidad, lejano a todo, ¿Podría estar a salvo? Quizá no, y de ser así, no podría aceptar lo que estaba sintiendo ahora, no podría decir, que en realidad, había sucedido lo que no pensé jamás...
Estaba enamorada.
Estaba enamorada de Jackson... Ahora, más que nunca.
Y eso se sentía bien, se sentía tan real.