Podía sentir las agujas entrando en mi piel, una a una, podía imaginar cómo es que mientras el tiempo pasaba siempre habría dicho que no me tatuaría nada de nadie, puesto que sería ser el hecho de que él se me habría introducido en la vida, ahora, también se me habría introducido en la piel.
Miré hacía el techo, pensativa por cada una de las cosas que habrían pasado en mi vida, me sentía fascinada con las cosas que sucedían y creía que después de tanto tiempo, habría podido conseguir el lugar que tanto habría deseado estar, es cierto, la vida pasa demasiado rápido sin darte cuenta, encuentras tu lugar seguro, el lugar en donde podrías haber deseado siempre, y lo demás cambia, la vida lo hace.
Cuando lo conocí a él, me di cuenta que la vida me había sonreído, de un modo tan perfecto, quizá no necesitábamos una relación de noviazgo, para sentir que éramos almas gemelas, quizá no era así del todo que funcionaban las almas gemelas, ¿No?
Quizá no siempre habrían sido las cosas del modo en el cuál me lo imaginé, pero fue extraño, quizá solo éramos amigos, una especie de mejores amigos quizá, no sabía si el hecho de ser mejores amigos podía intervenir en el hecho de los asuntos del corazón, estaba enamorada de los momentos que habría tenido con Jackson, puesto que el me habría iluminado la vida de más de un modo posible. Así fue.
—¿Te duele? —, La voz de Jackson me sacó de mis pensamientos, miré en su dirección para terminar por negar—. ¿Estás segura?
—Sí, no me duele—, mencioné girando mi rostro en su dirección, apoyándolo en mis manos—. ¿A ti te duele?
—Para nada. Además, creo que llevaba tiempo queriendo hacer esto.
—¿Por qué? —, me animé a preguntar, el suspiró un poco, para chasquear la lengua.
—Por qué hay ocasiones en las cuales, a veces las personas se te introducen en el alma, de un modo que no es muy fácil de explicar—, Añadió, a lo que sonreí ligeramente—. Y si ya te habías introducido a mí vida, ¿Por qué no a la piel?
Noté cómo ambos, quienes nos tatuaban, compartían una mirada cómplice, podía sentirse a kilómetros de distancia, él cómo es que miraban con intensiones de querer decir algo, pero no lo hacían.
Habría sido curioso, habrían sido demasiadas cosas las que habrían intervenido entre nosotros, me engañe con muchas cosas y comenzaba a tener un poco más de dudas, miré en su dirección, podía ver cómo se encontraba ahí, con aquella sonrisa en sus labios, podría haber sido que la vida nos habría dado un modo de poder unirnos más que nunca, quizá habrían sido nuestros deseos, quizá eran un par de deseos lo que habrían terminado por cambiarlo absolutamente todo.
Ahora, cada que mi celular sonaba, cruzaba los dedos esperando que quien me sacará de los ratos donde me sentía agobiada, fuera Jackson, no habría tenido caricias, habría sido un pequeño beso, pero ahora, sólo podía imaginar que estaba dejándome llevar.
¿Era que estaba sintiendo por alguien?
No lo entendía, no quería enamorarme, eso lo sabía, habría pasado en muchas ocasiones lo que podrían ser rupturas. Creo que habrían muchas cosas por las cuales no creía en el amor, me habría sentido de cerca los corazones rotos, quedando cómo una niña pequeña al borde de las escaleras, cruzando los dedos por que las cosas cambiaran, pero no lo hacían, quizá habría sido mucho más de lo que podría soportar, más de lo que podría pensar.
Pero, se sentía diferente, no quería salir huyendo de esto, quizá era el destino, habríamos deseado al destino, pero, ¿Cuál era la respuesta? ¿Era acaso que nunca la supe? Quizá habría sido más de lo que creía. Sólo sentía que poco a poco perdía la razón.
—Es gracioso, Fátima, mira—, Dijo apenas miró el tatuaje de Jackson—, Mira esto, qué si no están unidos por el destino, no sé que será.
Fátima, la chica que tatúo a Jackson, se acercó hacía mí, para mirar dicho tatuaje, fruncí las cejas con un toque de confusión, ella sonrió de manera burlona. Ahí noté que la complicidad que compartían en primera instancia no hizo más que aumentar, sólo aumentaban dichas sonrisas burlonas en las cuales, podía percatarme, que todo habría sido tal cómo lo habrían pensado.
—Sí, si no es el destino, no se que será—, Le dio la razón la chica, a lo que fruncí las cejas—. Gracioso que dijeran que no querían que el otro viera.
Fruncí las cejas, puesto que la manera en la cuál lo decían parecía ser… Cómo si sin darnos cuenta, nos hubiéramos…
—Esto es tan cómico, ¿Hablan enserio? —, Preguntó el chico—, ¿No fue acaso que se pusieron de acuerdo?
—No, no lo hicimos—, le dije pasados unos segundos—. De hecho, en realidad, sólo veníamos a perforarnos.
Ellos se miraron entre sí, cómo si no creyeran en realidad las palabras que decíamos, fruncí las cejas, ante cómo se sentía la duda de lo que parecían ser nuestras palabras.
Me levanté, para acercarme al espejo, era una J, que terminaba por formar un corazón, escuché los pasos de Jackson, quien se posó detrás de mí, quien me miró con detenimiento, pasando de mis ojos hasta mis costillas, donde se encontraba aquel tatuaje, una sonrisa enternecida salió de los labios de él, quien terminó por mostrarme su muñeca, en onde se encontraba una B, que terminaba por formar un corazón, miré a detenimiento, frunciendo las cejas levemente, sin embargo una sonrisa enternecida salió de mis labios.
—no me digas que…—, Tomé su brazo, acercándole un poco en mi dirección, notando que se habría tatuado un pequeño solecito, que bien podría pasar por un lunar, sonreí de lado—, El sol.
El me sonrió, parecía emocionado.
DOCE MESES ATRÁS.
—¿Por qué siempre me dibujas un sol? —, Le pregunté mirando hacía mi brazo, donde estaba trazando un sol—. Creo, que es…
—Es la estrella más brillante del cielo, ¿Lo sabías? —, preguntó—, Además, no lo sé, creo que es a lo que me recuerdas.
—¿Al sol? —, pregunté a lo que asintió—, ¿Por qué al sol?
—Porque, siempre estás ahí, el sol siempre esta cuando se necesita, iluminando, haciendo vida.
—Eres un cursi—, Le dije apoyando mi cabeza en mi brazo libre—. Pero es lindo.
—Se que es lindo.
Me quedé callada por unos segundos, podría pensar en él cómo si se tratase de la luna, no muchas personas la apreciaban, pero era preciosa, solía cambiar constantemente, pero siempre las personas la veían, a diferencia de el sol, la luna podrías mirarla directamente, siempre las personas esperaban ver la luna, más los cambios en ella, siempre era asombrosa, tenía tantas formas, a veces colores…
—¿En qué piensas? —, preguntó a lo que le miré encogiendo los hombros—. ¡Has pensado en algo cursi! ¿Es eso?
—Qué te importa—, Le saqué la lengua.
—Anda, dime.
—A mí me gusta más la luna, es preciosa. La forma en la cuál suele cambiar constantemente, cómo ilumina el cielo de la manera tan preciosa en las noches, haciendo que contrasten las estrellas, los cambios—, añadí—, Es lindo.
ACTUALIDAD
—Y tu una luna, ustedes deberían de pasar por ser pareja, son tan tiernos—, Mencionó el tatuador—, Qué no me creo que no se hayan tatuado algo que no habrían planeado. Es tan igual uno al otro.
Las manos de Jackson se aferraron a mi cintura, para mirar hacía aquel tatuaje con un poco más de detalle, notando aquella luna, cerré los ojos levemente, para darme cuenta que si parecía que habríamos estado unidos por mucho más tiempo del que podríamos haber admitido, me hacía demasiado ruido, más del que podría llegar a aceptar en realidad.
—Es eso, o quizá se encuentran tan, pero tan conectados uno al otro—, remarcó la chica, a lo que alcé una de mis cejas—. Quizá es cómo si hubieran nacido con aquel…
—¿Hilo rojo? —, preguntó él.
Lo habría pensado en alguna ocasión, no pensaba mucho en las personas del modo romántico, y habrían sido pocas veces en las cuales me miraba de ese modo con otra persona, pero con Jackson, parecía diferente, parecía irreal…
—Son una ternura—, mencionó Fátima, sentándose en su escritorio—, ¿Ustedes desde cuando son amigos? Si se puede saber.
—Desde hace un par de años—, mencionó con tranquilidad Jackson, pasando sus manos por mi cabello—. Sí, todos creen que somos pareja.
Pero esto no es más que una amistad muy vieja. Sonreí levemente al recordar la canción, nosotros habríamos encajado cómo pareja, pero no sabía si habríamos sido algo aquí, en otra vida habríamos estado a punto de, pero las cosas no funcionaron por causas externas a nosotros.
—Quizá, no tarden tiempo en declararse su amor—, mencionó con tranquilidad el tatuador—, Quizá nosotros seremos quienes inicien su historia de amor.
—Se los apuesto—. Fátima dio un salto, levantándose, agitando esa melena azul que le lucía tan bien—. Si perdemos, en un lapso de… ¿siete meses? ¿Te parece? —, miró al chico quien asintió—. Nos podrán tatuar algo, lo que ustedes quieran.
—¿Y si llegasen a ganar? —, pregunté ladeando ligeramente la cabeza, con un toque de duda—. ¿Qué es lo que ustedes quieren?
Ellos se miraron entre sí, de manera cómplice, podía notar en su mirada cómo es que parecía que habrían dado justo en el clavo, quizá porque ninguno de nosotros se negó a la idea de que eso pudiera suceder. Si no, que estábamos atentos, de que podríamos perder.
—Queremos ir a la boda.
Sonreí divertida, por alguna razón, no me disgustó escuchar mi nombre al lado del suyo para una boda, siempre creí que no me casaría, así que nunca habría pensado en el futuro de ese modo.
—Bien.
Pagamos, para terminar por salir del lugar, sonreír.
***
—Ayer ya no quisiste que te enseñará, creí que ya no querrías estás clases—, mencionó tocando acordes de la guitarra, suspiré con tranquilidad—. ¿Por qué estuviste desaparecida?
—Porque tenía muchas cosas que hacer—, Encogí los hombros—. Además, ya sabía un par de cosas, así que no es mucha la información que se ha omitido.
—Ajá… ¿Qué es esto? —, pregunto inclinándose un poco hacía mí—, ¿Te has perforado?
—Ah, sí, mira—. Saqué la lengua, mostrando la perforación, a lo que sus cejas se fruncieron ligeramente, ante la perforación que le enseñaba—. A que esta lindo.
—Jamás creí que fueras del tipo de personas que le gustaban las perforaciones—, mencionó con un poco de duda—. ¿No te gusta más estar sin aquella perforación?
—No. Me gusta, siempre quise tener uno—, encogí mis hombros con tranquilidad, para recargarme en el respaldo de la silla—. Así que, ¿Qué es lo que harás esta tarde?
—No lo sé, quizá ir por un poco de helado, ¿Quieres ir? —, preguntó, asentí ligeramente—. ¿Puedo preguntarte algo?
—Dime.
—Ayer… Qué no quisiste, ¿Se debió a Nicole? O acaso de que sales con Jackson—, Alargó con tonó molesto—. ¿Fue por él?
No le dije nada, ¿El creía que salía con Jackson? Podía entender sus dudas, porque de un tiempo para acá nos habríamos hecho bastante unidos, desde que volví y en realidad lo agradecía, porque desde que llegué, habría necesitado a alguien con quien estar, alguien con quien los días se sintieran menos pesados, porque todo esto se habría sentido cómo un completo desastre, necesitaba de alguien.
No negaré que las ideas dentro de mi cabeza fueron demasiadas y que las mantuve dentro de mi cabeza como si fuera un estallido completo.
—¿Qué? —, Arquee una de mis cejas, para acomodar mi cabello, el cual se fue hacía atrás—. ¿Salir con Jackson?
Lo pensé, quizá salir con Jackson no parecía ser una mala idea, contrario a ello, en realidad llamaba mi atención de un par de modos posibles. ¿Qué habría sido de nosotros?
MESES ATRÁS
—Lo siento—, Mencioné mirando a sus ojos, los míos se habrían llenado de lágrimas—. No te estoy diciendo que dejaré de hablarte para siempre, sólo necesito tiempo.
—¿Por qué? —, Preguntó con las cejas fruncidas—, ¿Por qué necesitas tiempo? ¿Te he hecho daño? No quería lastimarte.
—¿Lastimarme? —, pregunté con un hilo de voz—. Es que no me estás lastimando. Contrario a ello, cada que estoy contigo, me siento tan feliz.
—¿Entonces? —, Tomó mi mentón—. ¿Qué es lo que te pasa? Te has quitado hasta el arete, ¿Por qué?
—Porque… Necesito tiempo—, Expresé con las lágrimas cristalizando mis ojos de manera violenta—. Porque… Mis padres me han condicionado, apenas salga de mi casa, te prometo que te buscaré.
—Esta bien—, Me tomó de las mejillas, para dejarme un beso en la frente—. Todo estará bien.
ACTUALIDAD
—¿Salir con Jackson? —, pregunté regresando en mí—. Es divertido que lo pienses—, Suspiré—, En fin…
—Bien, vamos a escuchar una canción, seguro te gustará, la escuché alguna vez en la preparatoria, no sé por qué.
La canción comenzó a resonar, fruncí las cejas ligeramente, para escuchar las tonadas de “19 días o 500 noches”, miré hacía sus ojos, mientras tocaba la canción.
“Ella tiene gustos peculiares, le gusta la música que ha personas de nuestra edad jamás le habría escuchado, es cómo si ella fuera de otro planeta. Quizá es así, ella es de otro planeta”.
Y mientras escuchaba la canción, no podía parar de pensar en todo lo que habríamos tenido que pasar para llegar hasta aquí, habrían sido días tan, pero tan largos, momentos que creía que nunca más podría volver a vivir, se sentía extraño, habría aprendido a tocar esa canción por mí.
Era cómo si en realidad se estuviera esforzando en hacerme mirar en su dirección, cómo si en verdad quisiera que viera hacía él, lo conseguía, podía ver cómo mientras tocaba dicha melodía, una sonrisa de oreja a oreja estaba confundida, estaba anonadada.
—¿Te gusto? —, Preguntó dejando la guitarra a un lado de él—, A que es una canción buenísima.
—Sí, lo es…
No quería negar, que a pesar de que el acto parecía ser demasiado tierno, me sentía cómo si… Esto fuera raro, cómo si estuviera siguiendo cada uno de mis pasos, a tal punto que terminaría por conocer cada centímetro de mí, ¿Era posible? Tomé un poco de aire, intentando relajarme. No podía.
—¿Crees en las vidas pasadas? —, Preguntó acercándose un poco a mí, alce una de mis cejas—. Que pasamos vida tras vida buscando a la persona que amamos.
—Sí, algo. No lo sé—, Agité mi cabeza levemente—. ¿Vidas pasadas?
—Sí, creo que hay algo que quisiera que vieras—, mencionó a lo que le miré con un toque de duda—. Anda, es entretenido.
—Bien—, Me levanté al par que él.
Es curioso, porque no sabía si las cosas se habrían fracturado antes, si habríamos dejado todo a la mitad, fui yo quien decidió pedir el deseo, pero las cosas no habrían estado funcionando antes. No se quien de los dos se alejo del otro, mi deseo lo hizo definitivo, pero las cosas anteriormente vendrían ya bastante mal, para ser sincera.
Así que, si pensaba en el pasado, todas las veces que habría intentado, porque de verdad me moría de ganas porque esto funcionará, pero ahora no sabía si habría intentado demasiado o simplemente me estaba aferrando.
Shawn era buena persona, pero… Creo, que fuera del cariño, después de todo, sólo fuimos casi, casi todo, pero no.
Quería seguir intentado, porque no sabía si todo habría sido que después de habernos querido tanto… Después de habernos jurado que nunca nos haríamos daño, lo hicimos, pero, no sabía si esto era real.
Miré sus ojos, notando que parecía interesado en encontrar algo.
—¿Confías en Jackson? —, preguntó a lo que le miré confundida—, No quisiera que él te hiciera daño.
—¿Por qué Jackson me haría daño? —, pregunté a lo que el suspiro—. Estás confundiendo las cosas…
—No. Jackson a estado rondando a Nicole, durante meses, años, eran novios antes, ¿Lo sabías? —, preguntó—, Es cómo si ambos en realidad quisieran lo del otro, ¿No lo has pensado?
Dando todo, ¿Tu?
—¿Sí? —, pregunté a lo que asintió—, ¿Por qué Nicole querría lo que yo tengo?
—Ella ha hablado mal de ti, con un acentito curioso, burlándose de tu forma de hablar, no lo sé, ¿Confías en ellos? —, preguntó a lo que le miré a los ojos—. Te prometo que quiero lo mejor para ti.
—Sí, te lo agradezco—, Le di una sonrisa de lado—. Así que… Tu y Jackson, ¿Qué no eran amigos? Porque si son amigos… ¿Querría hacerte daño?
—No lo sé—, encogió sus hombros—. No creo que sea daño, sino, que parecería ser que quiere todo lo que yo tengo, es diferente.
Sí… No creía que fuera del todo así, ahí recordé las palabras de Nicole… Después pensé en Aranza. Le miré con las cejas ligeramente fruncidas.
—Espera… Hablaste sobre las vidas pasadas, ¿No? —, pregunté con un poco de duda, asintió—. Si podríamos admitir que existen las vidas pasadas… ¿Repetimos vivencias?
—Posiblemente.
—¿Y las personas regresarían con su misma forma de ser? ¿Sería diferente?
Se quedó callado por un par de segundos, quizá estaba analizando lo que me diría. No sabía si las cosas que estaban pasando por mi cabeza eran reales, pero ahí lo entendí.
—Quizá no.
Me levanté, para caminar en su dirección, para mirar hacía la computadora.
—¿Puedo poner una canción? —, pregunté a lo que asintió—, Gracias.
Había una canción que me dedico, que me habría hecho ruido en la cabeza.
Apenas se comenzó a reproducir le sonreí, para comenzar a bailar ligeramente, “BffEs curioso, creer que habrían cientos de personas que pasan por nuestras vidas, pero esta vez, con la canción reproduciéndose, sentía que podía tenerte aquí, con esa canción que me dedicaste, te sentí cerca. Fue cómo si te tuviera a mí lado, a pesar, de que hace semanas no te tengo.
Pero esta bien, hay personas con quien estar, otras con quien ser, así sería la vida siempre.
No puedo rendirme aún.
Necesito saber más.
—Trueno.