En todo el tiempo que ellos habían estado ahí, ni siquiera la había visto tocar su celular y eso era una señal para que él, comenzara a mover sus fichas. — Muchas gracias por venir, de verdad —Aubrey les sonrió y comenzó a despedirse de los tres. — No te preocupes. Eres nuestra amiga —Natalia le sonrió—. Mañana creo que vendrán los demás. — ¿En serio? — Si. — ¡Me alegra! —Sonrió la chica. La castaña levantó su mano para despedirse cuando todos salieron por la puerta y trató de tomar su celular para comunicarse con su novio, pero recordó que tenía completamente muerta la batería. Por eso no había hablado con él en ese día y tendría que esperar hasta que sus padres llegaran. — Dios, otra vez aburrida —susurró y tapó su cara con la almohada, tratando de dormir un poco

