Nuevamente sintió sus ojos lagrimear y soltó un grito desgarrador, que hizo que el muchacho frunciera el ceño. Con prontitud, una mascarilla fue puesta en su rostro y cayó a un sueño profundo. La operación había durado unas cuantas horas y gracias a la excelencia de los médicos y buena salud de la chica, pudo salir del quirófano en tiempo récord. Tuvieron que tomarse más tiempo del esperado, pero al final pudieron arreglar su pierna. Aubrey comenzó a abrir los ojos horas después y soltó un gemido lastimero cuando parpadeó, viendo su alrededor. Había estado soñando que estaba de fiesta y cuando se había despertado, por un momento pensó que se encontraba en su casa luego de una noche de fiesta con todos sus amigos. Y allí estaba Ansel. Joder, no le había dicho nada a él. Su vista se dir

