Sin darle tiempo de responder, y sabiendo que era cuestión de segundos para que la llamada se cortara, contestó. — ¿Hola? —Su voz cambió drásticamente. Parecía recién levantada. Adam estaba observando la situación atentamente, mientras tomaba de su trago. Él había pasado por algo parecido con Samanta, pero era un tema personal. Ellos habían terminado por mutuo acuerdo para disfrutar su estadía en la universidad. Y siendo sinceros, para poder involucrarse con otras personas. Pero esa locura no les duró mucho, ya que luego de dos meses de estar alejados y vivir desenfrenadamente, apenas se volvieron a ver en una fiesta, no se despegaron más. Al siguiente día, acordaron verse en una cafetería y hablar de lo que había sucedido. Después de eso, decidieron que lo mejor era estar juntos, p

