Capítulo 7: Mañana de locos.

565 Palabras
Capítulo 7: Mañana de locos. KIARA CRAFT Maldita sea las malditas mañanas donde todo lo que podía salir malditamente mal, salía jodidamente mal. Aquí estaba dejando a relucir mi lado amargado lanzando maldiciones como toda una loca, pero es que algunos días todo iba en mi contra. Primero me levanté tardé en la mañana, a las 7 am para ser exacta y la boda se suponía que era a las 8 am, así que ya iba muy mal. Seguido a eso, mi perro Lilo se montó en la mesa y se comió mi desayuno mientras yo andaba distraída sirviendo el suyo en su plato en el suelo, pero es que desde el festival donde se quedó con mi vecina pareció conocer que la comida para humanos era mejor que la suya y ahora no quería comer perrarina. Me iba a comenzar a salir canas verdes. Al menos ya tenia lo que me iba a poner, un vestido en tonos carmesí de tela delicada, unos altos tacones, un maquillaje sencillo pero que resaltaba cada rasgo de mi rostro y mi cabello intacto de la peluquería con algunos rizos que me daban un aire diferente, me sentía como toda una diva cuando ya estuve lista y mirándome al espejo. El día había empezado mal, pero al menos me sobraban 10 minutos para llegar a la iglesia. O eso pensaba. Apenas llegué a mi auto, hacia para arrancar, pero no quería encender, solté un suspiro y me bajé para abrir el capó sin tener ni idea de qué hacer porque evidentemente no sabía nada del sistema eléctrico, solo ponele agua, aceite y gasolina. Maldita sea, debí prestarle más atención a las instrucciones de mi mecánico. Tuve que llamar a mi vecino Steve, él era mecánico automotriz aunque hoy era su día libre, pero estas eran medidas urgentes y necesitaba que me ayudara, Steve bajó con su pijama y revisó el carro andando algunos cables luego de unos minutos donde la ansiedad estaba matándome, me dijo que el auto tenía problemas con la batería, que debía mantener el auto acelerado antes de apagarlo hasta llevarlo al taller a que le arreglaran esa falla, no sé qué más le hizo, pero logró prenderlo con el objetivo de que lo llevara directo al taller. Pero… no podía ir al taller, tenía planes y justo hoy el carro decidió aplicarme una malcriades. No. Una maquina no iba a gobernarme. Le agradecí a Steve montándome, pero me quedaban solo 3 minutos para llegar a una distancia de 5 minutos donde era la boda, así que lo llevaría después al taller. Solo esperaba que el problema no se agravara. Llegué a la iglesia justo a tiempo, aún no había empezado, pero todos comenzaban a organizarse en los asientos, había bastantes personas, reconocí a algunas a lo lejos y los saludé a la distancia, sentía que todos me miraban, solo esperaba que mi cabello no estuviera hecho un nido de aves por todo el trajín de mi mañana intensa. Si Gabriela no fuera mi amiga, definitivamente me hubiera quedado durmiendo. Busqué un asiento desocupado y apenas me senté alcé la vista encontrándome con una mirada familiar, eran unos ojos verdes como la esmeralda que traspasaban mi alma y podían derretirme únicamente al mirarme así; así fuera a la distancia, así fuera después de 7 años enteros, seguía removiendo todo dentro de mí. Ángelo Werner.
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