Andrea ni siquiera era capaz de mirarlo a los ojos y ya su corazón estaba latiendo con fuerza amenazando con salirse de su pecho en cualquier instante, era terrible experimentar algo así como eso y más no poder disimular el hecho de que ese sujeto desconocido la estaba dejando sin habla, impactada con su belleza, su físico perfecto que parecía haber sido esculpido, ella conocedora del arte aseguraba una y mil veces estar viendo frente a ella una obra perfecta.
De verdad que no lo podía creer.
Era una imagen que no podía sacarse de la mente. Ella misma sabía que tenía que disculparse rápidamente por lo que había ocasionado, había sido su culpa chocar con ese desconocido, no tenía que estar corriendo. Pero lo único que ella se quería evitar era llegar tarde a la clase y más cuando llegaría un nuevo profesor, no quería que esa persona se quedara con una mala imagen de ella, pero de algo estaba segura y es que ya el retraso era un hecho. Por más que se había esforzado, igual llegaría tarde a la clase y eso, sinceramente la ponía mal, en ese momento tenía tanta rabia que decidió no disculparse con el hombre, a pesar de que ella sí tenía la culpa.
—¿Sabe qué? No sé cómo es que se cree con el derecho de hablarme de esa manera, debería de existir respeto mutuo —es lo primero que salió de sus labios y también se arrepintió de haber soltado eso, que solo fue producto de un impulso, y nada más que eso.
El hombre parecía estupefacto al mismo tiempo que incrédulo por la forma en la que ella le estaba hablando. ¿Es que no sabía lo importante que él era? De seguro no lo sabía. No le estaría hablando así. En todo caso, era una chica bastante atrevida y eso no lo iba a permitir.
—De verdad, eres una jovencita a la que le falta un escarmiento, no debes hablarle así a un mayor. ¿Es que no tienes idea de con quién estás hablando? Yo creo que no —le expresó y ella cruzó los brazos de manera defensiva, a lo que el hombre seguía mirándola con reproche.
—Ahora me vale un pepino saber con quién estoy hablando, ¿sabe? el hecho de que usted me lleve algunos años, pues eso quiere decir que deba ponerme a sus pies así que ni lo sueñe, y de seguro es algún padre de un estudiante, se le nota en la cara que tiene sus años —le digo pero solo quería molestar al tipo porque en realidad era bastante joven. No del tipo de persona que ya tenía hijos.
Él obviamente se mostró ofendido y ella ya sostenía esa sonrisa de victoria en los labios. Había conseguido su objetivo. Él en cambio, no estaba para nada divertido.
—Es suficiente, espero no volver a verte, señorita indolente —le dijo furioso, y pasó de largo, pero ella no se quedó atrás.
—Que sea así, no quiero volver a verle señor amargura —le exclamó y se dirigió a su clase.
Además de sus demás compañeros, Andrea también estaba esperando la llegada del nuevo profesor, se había esforzado tanto para poder llegar temprano a la clase, que al final tenía que esperar a ese tipo del que no sabía absolutamente nada, de manera que todos estaban a la expectativa... su compañera Brenda, una de las más inteligentes de la clase, parecía no interesarse en ello, porque no dejaba de apuntar cosas en su cuaderno, nunca dejaba de lado el estudio.... ni siquiera en ese momento.
Brenda estaba siempre tan entusiasmada por los estudios, era algo sorprendente en lo que ella siempre meditaba mucho porque ser como ella era un sueño, ya que era muy buena en lo que hacía, le gustaba el arte, es todo que debía esforzarse un poco más. No era suficiente con lo que había logrado. En cambio Brenda era perfecta... Sería una grandiosa artistas.
Era, por así decirlo un prodigio del arte y ella misma sabía lo exitosa que sería su carrera universitaria en el futuro, una carrera que se convertiría en profesional y de seguro viajaría por todo el mundo para exponer ante muchísimas personas lo que ella hacía con el corazón.
—Oye. ¿De verdad no tienes ni una sola pizca mínima de interés por saber quién será nuestro nuevo profesor? —me preguntó tocando la muchacha por la espalda y la aludida dejó de escribir para mirarla y poner los ojos en blanco.
—¿Qué tendría eso de interesante Andrea? Yo solo pido que nuestro profesor no sea tan bueno como el anterior y que nos enseña lo que necesitamos su apariencia no me importa en absoluto.
—Oye no deberías de ponerte así... Yo solo te estaba haciendo una pregunta, tenía curiosidad y nada más que eso, a mí tampoco me interesa su físico solo me preocupa un poco su personalidad. Oh vamos, nuestro profesor anterior era bastante estricto esperemos que no sea como...
—En mi opinión creo que sería bueno que sea una persona estricta también. Ese, del tipo de personas que verdaderamente valoran la enseñanza y lo aplican muy bien, pero tú no sabes nada de eso, supongo que siempre te ha gustado trabajar en el desorden y en la facilidad de obtener una puntuación alta...
Abrió la boca por la sorpresa. Era tan directa. Pero Andrea no le dijo nada. Brenda tenía razón. Era tan difícil conseguir su amiga ella se cerraba a todos y siempre soltaba las cosas sin anestesia, iba al grano sin necesidad de irse por las ramas, eso de tener rodeos para ella no existía, y mucho menos el tacto al expresar las cosas.
Andrea miró a todas direcciones donde se dio cuenta de que sus compañeros no dejaban de hablar sobre su profesor nuevo, incluso una chica había comentado que sospechaba haberlo visto ya. Era Paola, la chica que amaba con locura irse de fiesta cuando podía, y beber sin parar, aunque no dejaba de ser una de las mejores en la clase también.
—¿De verdad lo has visto?
—Ya les dije chica qué es una posibilidad, nunca antes había mirado a un tipo tan apuesto como él por aquí, pero sería un poco extraño ya que es bastante joven la verdad, no me esperaba una persona así... En todo caso solamente tenemos que esperar, pero de verdad que no puedo sacarme su físico de la cabeza, es increíble, parece un modelo de revista... creo que podría tratarse de cualquier otro hermano de algún estudiante que ha venido a la universidad. Esperemos mejor... —emitió y las demás estuvieron de acuerdo con eso.
Por supuesto no faltaban los suspiros de quienes ya se estaban haciendo a la idea de encontrarse con un Adonis como su nueva profesor, y Andrea no estaba muy lejana a esa idea, aunque se abrumó de pronto al pensar en ese sujeto, con el que había chocado y mucho más al ver que por esa puerta había entrado esa persona otra vez, que dejó toda la clase en silencio captando miradas y también su completa atención, solo en ese momento sintió unas enormes ganas de desaparecer sobre la faz de la tierra o que se abriera un enorme hoyo abajo y se la tragara, no podía creer que se tratara del mismo hombre.
Nunca antes se había alegrado tanto de poder estar atrás y no ser una de las primeras porque ya la hubiera mirado, al menos intentaría ocultarse detrás de su libreta o disimuladamente dejaría que su abundante cabello no revelara su identidad por completo. Estaba perdida. Eso lo sabía. Precisamente en ese momento se arrepentía de haber actuado como una insolente y ante ese tipo, aunque él no se había quedado atrás, pero definitivamente si hubiera sabido que se trataba de su profesor, entonces no le hubiera hablado de esa manera.
—No puede ser... —chilló bajito.