La ciudad estaba envuelta en el manto oscuro de la noche cuando Samuel llegó a una de las zonas más decadentes. **Luces de neón parpadeaban en los callejones**, iluminando rostros cansados y figuras que deambulaban en busca de algo que ni ellos mismos sabían definir. El aire estaba cargado de una energía densa, una mezcla de deseos reprimidos y sueños rotos, flotando como una neblina en la atmósfera. **Samuel avanzó por una calle estrecha**, observando con calma cada rincón y cada persona que lo miraba de reojo. Su misión de observar y juzgar lo llevaba a explorar lugares donde los deseos eran tan fuertes que parecían palpables en el aire. Caminando por la acera, divisó a un grupo de mujeres jóvenes, algunas no mucho mayores que él cuando inició su propio descenso en el mundo de los deseo

