Enrique se queda a dormir en casa de su papá. Y en la mañana siguiente, va directamente al centro de Medellín y cuadra los términos de arrendamiento del nuevo local con Luciano, un viejo conocido del barrio donde vive su tía Julia. Después de finalizar todo lo del contrato del local, Enrique compra todo el surtido del nuevo local, en uno de sus almacenes de ropa favoritos, el cual, lo surtían los últimos meses en Cali. Milenna llama a Enrique, y le dice: — Amor, ¿Cómo va todo en Medellín? — Bien, todo va como lo planeamos. — Que bien, ¿cuándo terminas de cuadrar todo?, es que te extraño mucho amor. — Yo también te extraño mucho, creo que mañana en la tarde, si Dios lo permite. Estaré en Cali. — Te espero. Después de atender la llamada de su esposa, Enrique contrata una gran camione

