Después del gran alboroto que causo el loco en el local, Milenna y Cristian se quedan esperando la llegada de Enrique del restaurante. En ese momento, Milenna se pone a leer el salmo 18, mientras Cristian está tratando de vender algo llamando a las personas que pasan para que entren al local. Minutos después, Enrique trae la comida y por primera vez no cierran el local, para comer adentro. Cristian les dice a los dos: — Ustedes hacen una bonita pareja, los felicito. Enrique y Milenna se sonríen después de tanta amargura que han pasado este día. Cuando Enrique comete un error al decir: — Si no fuera por esta mujer, no sé qué sería de mí. Milenna lo corrige diciéndole: — Amor, te cuerdas que hace mucho tiempo te dije que no idolatres a nadie, primero Dios antes que nada. Enrique cae

