Sorprendido y asustado, el taxista que lleva a Milenna y a la señora les dice: — Alguien me puede decir, ¿qué paso aquí? Milenna se queda callada solo pensando en lo que acaba de vivir. Cuando la señora le dice al taxista: — Yo no vi nada y no sé de qué están hablando, pero por favor encienda el taxi que voy de afán. En ese instante, el taxista le hace caso a la señora. Encendiendo su vehículo y se van de ese lugar. En ese momento en casa de Milenna, Cristian le dice a Gloria: — No siento ningún dolor, voy acompañar a mi primo y a Milenna. — Oye muchacho, tanto alboroto que hiciste hace unos minutos, ¿es que estabas fingiendo? — No, como se le ocurre doña Gloria, de verdad que me sentía muy mal, pero ya me siento mejor y creo que puedo ir a trabajar. Centro de la ciudad, Milenna l

