Capitulo 3

661 Palabras
Ethan Blackwood: Casado. Estoy Casado. ¡Con una desconocida de un bar! Si mi padre se entera va a matarme Irónicamente el viejo siempre quiso que me casara, se ha rehusado a darme mi herencia hasta que siente cabeza, pero si se entera que esto sucedió así, me matara. Estaré tres pies bajo tierra sin importarle que sea su único hijo. El certificado había estado en mis pantalones, ahora mientras lo sostenía ya afuera admirándolo no lo podía creer. No puede ser. ¿Estoy soñando? Cuando amanecí en la cama del hotel con una desconocida no me alarme, después de todo, era lo usual. Una noche mas, una mujer diferente. Pero entonces había entrado a bañarme. Y cuando recogí mi ropa lo vi. ¿Me case en las vegas? ¿Esto siquiera era legal o legitimo? Necesito llamar a mi abogado. Debo anular esto. Es decir ¿Por qué no recuerdo nada? He estado borracho antes, por supuesto que he estado borracho, pero… ¿tanto para olvidarlo todo? Ni siquiera recuerdo como llegue a aquí. Pero soy el único que sabe esta dirección y tiene llaves de mi departamento, claramente yo la traje hasta aquí. Cuando salgo del baño con el papel aun sostenido en mi mano observe a la joven de la cama ya despierta. Sus ojos verdes, claros y grandes me miran asustadizos Definitivamente no la conozco—¿Y quién demonios eres tú? —¿Yo? Eso debería decírtelo yo a ti. ¿Nos hemos acostado? Miro el desorden de la cama —claramente —¿Usaste preservativo? No lo recuerdo, pero —si— le aseguró. Honestamente nunca he tenido sexo con nadie sin un condón. Honestamente nunca he acabado dentro de ninguna mujer. No quiero tener un heredero no deseado. Suficiente vergüenza ya le causo a mi padre como para crearle un conflicto mas conmigo. —¿Este anillo me lo diste tu? —ella alza su mano. Entonces recuerdo el otro papel en mi bolsillo, el cual era una factura. —Si, lo he comprado ayer en una joyería. Tengo el descuento en mi tarjeta de débito. —¿Quién paga un anillo con debito? —ella niega con la cabeza —necesito salir de aquí Yo niego —no... ¡espera! Esto es mas que solo eso... —entonces le muestro el documento en mi mano, y ella lo toma —¿Qué es esto? La miro de medio lado —pues al parecer, nuestra acta de matrimonio Ella abre mucho los ojos y una de sus manos viaja a su boca —¿nos casamos? ¿en las vegas? No me siento cómodo teniendo esta conversación en toalla, así que le pido que me disculpe un momento mientras entro de regreso al baño y me visto. Cuando salgo continuo la conversación: —¿Recuerdas algo? —le interrogo —Nada de nada —¿Enserio? Empezaba a creer que quizás me habías puesto algo en la bebida para traerme a esta trampa Eso parece ofenderla— ¿yo a ti? —¿Por qué no? Soy una persona rica. Y tu pareces una mujer que se aprovecharía de eso. ¿No eres una de esas mujeres que se acuesta con un cualquiera de un bar por una noche? Palabras incorrectas. Momento incorrecto. Siento el golpe de su cachetada demasiado pronto, y no diré que no me la merezco. —Oh, pobre niñito rico que necesita a una mujer diferente cada noche para llenar un vacío —¡Oye! — gruño —¡Tu empezaste! No digas tonterías. Poniendo en duda mi castidad —¿Cuál castidad? Ya no tienes una. Otra cachetada —¡Vuelve a hacer eso y te prometo que es lo último que darás! —amenazo crispado Ella me mira y se cruza los brazos —¡vuelve a insultarme y será lo último que dirás! Ambos nos miramos fijamente como en una lucha constante. ¿Quién es esta mujer?
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