Cuando se dan vuelta a ver quién era que les preguntaba eso, pudieron ver qué era el padre de Mia que estaba parado mirando esperando que les diga algo. Había escuchado la mitad de las cosas, no podía decirle la verdad y menos ahora que tenían todo encaminado. Su mentira seguía más viva que nunca, Thomas ya no podía alejarse de ella, y era mutuamente. Se ponen a mirarse, lo suelta rápidamente — Hablábamos de ese contrato que vamos a firmar mañana — dice nerviosa. Busca mirarlo a él —¿Es verdad? —pregunta cortante. Asiste con la cabeza —Si si porque con Thomas hablábamos sobre eso mucho y quizás firmemos juntos — asegura. Reacciona respondiéndole —Eso es verdad, señor — afirma. Por primera vez tomo la iniciativa, pasó su mano por la cintura de él y se apoyó prácticamente en su braz

