La música ya había cambiado, las personas se estaban yendo después del discurso de su padre y quedaban algunas no más. Mientras que ellos debían quedarse un rato más, aunque ya querían irse y no volver asistir a un evento lleno de personas desconocidas que opinan sobre todo. Suelta su cintura y la queda mirando —Porque sabes que puede sucede — asegura. Mía se pone automáticamente nerviosa, no podía dejar de reírse y mueve sus manos jugando para disimular —Si ya lo sé, Thomas — dice mirándolo. Aquella situación hacía que los dos puedan verse de otra forma, Thomas no quería volver apostar a los sentimientos pero tampoco quería entregarse completamente hasta que ella aparece con esa sonrisa seductora que podía con cualquier hombre de la tierra si quisiera. Observa como se pone nervioso,

