Pasaron dos semanas y Cleo finalmente regresaría a escalar. Después estudiar y trabajar en Guadalajara con sus padres llegaba directamente a comer y escalar los días que tenía la posibilidad. Sus padres ya habían encontrado casa en Guadalajara, por lo cual ya solo faltaban unos cuantos días para que Cleo se mudara en definitiva a Guadalajara. La situación no la tenía muy emocionada, pero sabía que tanto como la empresa y su universidad estarían más cerca de su casa lo cual la beneficiaba a ella y a su familia. A pesar de esto, Cleo ni yo estábamos dispuestas a que la distancia afectara la amistad que teníamos, sabíamos que nos seguiríamos comunicando, tal vez no tan frecuente como lo hacíamos, pero lo volveríamos a hacer. Aunque debo admitir que el cambio fue muy complicado para ambas. T

