Cleo y el mesero

1212 Palabras
Llegamos a la entrada del camino hacia la peña que era el mismo camino para salir. Justo a un lado se encontraba un restaurante donde decidimos entrar a comer ya que moríamos de hambre y no queríamos caminar más para llegar a algún lugar en el que pudiéramos conseguir comida. Al entrar nos sentamos en una de las mesas donde se encontraban unos equipales, Cleo solo dejo sus cosas en un asiento al lado mío. -Voy al baño, ahorita regreso- nos dice caminando rápidamente hacia los baños. Notamos como Cleo al entrar no tardó ni cinco segundos en volver a salir y dirigirse a unos de los meseros. Todos la veíamos atentamente, pues sabíamos que en algún momento nos daría material para reírnos un rato. -Lo primero que le dijo Rogelio...Que no se pusiera a ligar con los locales, es lo primero que hace. - Les digo a los demás sin dejar de ver a Cleo, que al poco rato vuelve a regresar al baño. En el transcurso en el que Cleo regresaba todos habíamos revisado el menú y estábamos listos para ordenar, Cleo llego al poco rato y reviso rápidamente el menú para ordenar. Dos minutos después llego el mesero. Cuando casi todos habíamos ordenado el mesero se dirige a Cleo, este era el mismo al que anteriormente Cleo se había dirigido cuando salió del baño. - ¿Ya te urgía verdad amiga? - le pregunta el mesero a Cleo, a lo que todos intentamos contener una ligera risita. -Algo- le dice Cleo apenada- ¿Me puedes traer una limonado y un espagueti a la boloñesa por favor? -Le dice Cleo para que terminara de anotar todas las ordenes. -Claro, enseguida se los tengo- nos dice alejándose. -Gracias- Le respondemos todos al unísono. - ¿Cómo que ya te urgía Cleo? - le pregunta Milton divertido. - ¡Del baño! - le especifica Cleo. -Lo primero que te dijo Rogelio fue que no ligaras con los locales y fue lo primero que llegaste a hacer- Le sigue Joan. -Además no es tan atractivo Cleo- le sigo. -Ay no me lo estaba ligando, fui a pedirle papel higiénico porque en el baño de mujeres ya no había. -Nos aclara Cleo. -Pue yo no sé, pero ese "ya te urgía" se escuchó muy sospechoso. -Le dice Leo burlándose. -Ay claro que no. Deberías pensar en cosas más sanas niño -Le dice Cleo. La comida no tarda en llegar y todos comenzamos a comer, al terminar pedimos la cuenta, pagamos y salimos del restaurante para dirigirnos al pueblo. Caminando unos turistas de edad ya avanzada nos vieron y nos detuvieron. -Disculpen ¿Ustedes escalaron la peña? - Nos pregunta la mujer ya que Milton, Cleo, Leo y yo aun teníamos los arneses puestos, en los arneses aun teníamos las anclas y los cascos colgando. -Si- le responde Milton. - ¿Podemos tomarnos una fotografía con ustedes? -Nos dice la mujer y todos nos vemos algo extrañados- Es que es para mi nieta. -Claro- Le responde Leo y todos aceptamos enseguida. Nos acomodamos para tomarnos la fotografía, le pidieron ayuda a otro turista y este acepto. Al tomar la foto la pareja nos agradeció y nosotros seguimos caminando acercándonos cada vez más al pueblo. -Qué raro fue eso. - Nos dice Milton. -No mucho- le responde Cleo. -No, el año anterior nos tomaron muchas fotografías los turistas que subían caminando y al pasar nos veían escalando- Le respondo a Milton. - El año pasado un hombre me pidió permiso para tomarme fotografías para un concurso. -Entonces no es tan común que vengan a escalar. -No, más bien no hay demasiado escaladores en México como para que sea tan recurrente ver a personas escalando aquí todos los días- Le responde Cleo. - ¡Dara! - escucho que me grita alguien de voz muy parecida a la de mi madre. - ¡Jolie! -Le grita Joan a mi madre. Yo me giro hacia la derecha y veo a mi mamá y a Melissa sentadas en una barda muy cerca de la plaza principal. -Hola- les diego acercándome a ellas. - ¿Cómo le fue? Bien solo que Melissa se golpeó en la cabeza como diez veces bajando- Nos dice mi madre algo divertida. - ¿Cómo? - preguntamos asombradas Cleo y yo. -Es que venía bajando de yoyo y de repente no sé qué fue lo que paso, creo que quite los pies de la roca y de repente solo sentí un golpe en la cabeza, no me pude ni recuperar cuando me di otro golpe del otro lado de la cabeza, fueron como tres golpes más cuando tu mamá le grita a Rogelio para que se detuviera. y poder volver a acomodar los pies para bajar. -Nos dice Melissa riendo y al instante todos nos comenzamos a reír con ella. - ¿Pero que hicieron después de bajar? -Les pegunta Cleo. -Pues estuvimos comiendo de todo por aquí. El pan tiene queso y esta delicioso, además compramos un nopal relleno de muchas cosas, estábamos a punto de comernos el nopal hasta que un hombre nos vio y nos dijo que no se comía- Le sigue Melissa- También fuimos a comprar dulces y aparte compramos unas paletas de hielo muy ricas. -Ósea que todo lo que hicieron desde que bajaron ¿Fue comer? -Les pregunto. -Si- nos dice mi mamá riendo - Bueno, un rato nos quedamos dormidas en una de las bancas de la plaza. - ¿Cómo? ¿Así tan cual se durmieron en una banca? -Les pregunta Cleo divertida. -si- le responde Melissa- es que estábamos muy cansadas y ustedes se tardaron mucho tiempo. -Sí, es que fuimos a comer- Le respondo. -Ay de seguro las 7 horas que tardaron escalando para nada tuvieron que ver. -Nos dice Joan burlándose de ambas. - ¿Siete horas enserio? - Nos pregunta mi mamá asombrada. -Sí, pero estaba muy difícil y nos tardamos demasiado en muchas partes de la ruta- Nos excusa Cleo. -Sí, se podía notar a distancia que les estaba costando trabajo- Nos dice Leo incrédulo. -Bueno, ¿Les parece si vamos al pueblo? - Nos pregunta Milton a lo que todos aceptamos y comenzamos a caminar. Al llegar al pueblo estuvimos caminando por diferentes calles, conocimos la tienda de unos chilenos que nos enseñaron la variedad de artículos que vendían. Cleo y yo quedamos encantada del lugar y de la calidez de los dueños. Ellos nos regalaron una pulsera de tela tejida y mi mamá compro algunos silbatos artesanales, Cleo un collar y yo más pulseras y recuerdos. En el transcurso del tiempo donde esperábamos a que el resto bajara, visitamos varias tiendas de cuerdos, pero cuando la noche llego el frio incremento por lo cual no podíamos continuar por el pueblo como si nada. Terminamos sentados en unos escalones con paredes a los lados que impedían el paso del aire, pero aun así todos moríamos de frio sentados en los escalones sin movernos. Unos minutos más tarde llegaron Rogelio y los demás. Primero pasamos a una pequeña fonda para cenar algo, después otros pasaron a la tienda a comprar cervezas o más comida para el camino de regreso, pero en especial cerveza. Seguido comenzamos a caminar por el cerro hacia el campamento.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR