La suave brisa de un invierno latente me golpea en la noche de principios de noviembre. Si no es hoy, no es nunca. Tener tantas preguntas en una sola mente no es sano. Acaban haciendo a un lado la cordura y convirtiendo al ser humano en un instrumento auto destructivo. O bueno, tal vez yo sea autodestructiva, un poco loca o más bien suicida, al intentar escapar de una casa de mafiosos. Pero, yo quiero ser la gata que murió sabiendo. La curiosidad no es buena, puede acabar con la vida de lo que le contiene. Me abrí paso por el ancho jardín y con la creencia de que ninguna construcción es perfecta, me dirijo hacia la gran muralla que nos separa del exterior, tal como una burbuja. Lo primero que debo hacer, es escapar y luego pensar en cómo demonios voy a llegar a Georgia y regresar en e

