Cecilia baja lentamente las escaleras. Puedo verla desde la oscuridad que me escuda bajo el arco. Lleva aún su pijama amarilla y unas pantuflas, con un bolso que cuelga de su hombro derecho que sostiene con decisión. — ¿No es muy temprano para andar fuera de la cama? Señorita Cappone —la sorprendo desde mi escondite, sostengo una taza de café que me preparé en el ala de los señores. No he dormido nada. Ella parece morirse del susto, pero entonces se da cuenta de que soy yo, su ex amiga de casi toda la vida. Ex, así con X de "ya no es importante" y con E de "End" —Mónica, agradecería que no me llamaras así —dijo suspirando, pasando el susto. —Y yo agradecería que me hablara de usted. —Como si no nos tuviésemos confianza —susurró desistiendo de cargar la mochila y dejándola caer en el s

