Cuando amaneció Arlene ya estaba despierta pues le costaba dormir sabiendo que las próximas horas serían muy difíciles. Después de haber cenado la comida que Vaquero trajo se quedó dormida casi de inmediato, pero después de un terrible sueño le costó mucho dormir algo que no les paso a los otros dos quienes hasta roncaban. Incluso Daniel varias veces se movía inquieto y susurraba palabras que no llegaba a comprender, pero seguía durmiendo. —Es hora de ponernos en marcha —dijo Vaquero revisando su reloj de mano—. Son las diez de la mañana, iremos a desayunar hay un local a unas cuadras. Daniel también ya estaba despierto y no protestó. Los dos siguieron al mayor hasta un local un poco pequeño, pero acogedor donde disfrutaron de un buen desayuno y después repasaron el plan para que todo sa

