Eran las cinco de la tarde y ya todo estaba listo para partir hacia el orfanato. Los policías seguían sin comprender por qué un criminal los estaba ayudando, pero tampoco hacían preguntas a sus superiores y se callaban sus sospechas sobre que se dirigían hacia una trampa. —Ese muchacho tiene un aspecto raro —mencionó uno de ellos mirando a Daniel con desprecio. —Tú tienes un aspecto más horrible con esa cara llena de grasa y esa panza que te cuelga hasta las rodillas amigo —le dijo una de sus compañeras. Daniel se subió a la camioneta donde iba Derricks, un oficial y Arlene. El oficial quien iba manejando se puso en marcha y salieron rumbo a la carretera y detrás de ellos más camionetas. Vaquero se fue adelantando para echar un vistazo al lugar y después informarles sobre cualquier cos

