Ángel se acercó con celeridad hasta donde yo estaba y me tomó de los hombros. -¿Estás bien? -me preguntó preocupado. -Sí, sí, ¿por qué? -Hubo un accidente muy grande en la carretera, si no lo viste, fue justo después de que pasaras; aparte, un avión tuvo que ser bajado a tierra por la tormenta en La Serena y tuvo problemas con el tren de aterrizaje, hay varios heridos; y tú no contestabas tu teléfono -termina con un suspiro. Saqué mi celular y se lo enseñé, ni una sola llamada perdida. -Yo te llamé muchas veces... Es como si hubiesen sido desviadas las llamadas -meditó de un modo extraño. -¿Qué? -pregunté sin comprender. -Nada, creo que no tenías señal. ¿Qué dijeron? -Mañana hay que volver, los aviones volverán a salir a las ocho de la mañana. -¿Vamos por tu maleta? -No,

