Desperté dos horas más tarde, muy repuesta y feliz, como si hubiese dormido toda la noche, aun así, me levanté y, en vez de bajar, me paseé por el cuarto nerviosa. No sabía lo que ellos pensaban de mí por lo sucedido el día anterior. Me estaba volviendo loca, no había otra explicación. Estaba viendo cosas donde no las había, el miedo en la oficina, por completo ridículo; la mirada de Ángel que me parecía que quería buscar algo dentro de mí; la reacción de María como si no quisiera que mi jefe hablara conmigo; los reflejos en la ventana de ese hombre que me había perseguido de niña, mi pesadilla… No. Todo era normal, era yo quien veía cosas donde no había nada. Quizá sí tenía una especie de esquizofrenia o psicosis, si era así, debía tratarme lo antes posible, no fuera a ser que le causar

