La cena se llevó a cabo en silencio. Cassandra se veía incómoda, su ser interior se removía nervioso. Quise preguntar, deseé saber; no pude hacerlo. Quise meterme en su cabeza, pero tampoco pude, ya no podía invadir sus sentimientos, sus emociones, ya no, si lo hacía, corría el peligro de devolver sus recuerdos y no podía arriesgarme a eso, mucho menos en ese momento. Algo impidió hacer mi trabajo con ella como debía, su ser interior se me resistía y no sabía por qué. Entendí por qué a papá le costó más, él era un guerrero y su poder sobre otros era limitado, no como yo, que tenía el poder de controlar mentes, emociones y sentimientos a voluntad y, si a mí me estaba costando, para papá debió ser imposible y ella sí recordaba todo. -Mañana tómese el día libre; no vaya a la oficina -le o

