La habitación del hotel donde se quedaba era muy amplia, tenía una cama matrimonial muy linda con una sobrecama en color dorado que la hacían ver muy elegante y a un lado una pequeña salita que daba directo a un televisor. - Cada noche desde que llegué a este hotel imaginaba cada una de las formas en las que podía hacerte el amor - susurró a mi oído haciendo que toda mi piel se erizará, inmediatamente sentí como la humedad comenzó a brotar de entre mis muslos. - Te deseo tanto - musité mientras colgaba mis brazos a su cuello. - El sentimiento es mutuo señorita Cortés. Me beso con frenesí, sentí como su lengua se apoderó del interior de la mía en un movimiento sincronizado mientras que nuestras narices rozaban y chocaban ante el deseo de comernos a besos. Me detuve antes de quedarme si

