Capitulo 8

2593 Palabras
Regálame tu corazón p2. Un novio para navidad. —¡Benedict, sal de aquí!—Grita mi hermano Daniel y no quiero dejarlo. —Hermano, ya viene el escuadrón antibombas, te prometo que saldremos los dos de aquí. —Sabes que eso no pasará, solo dile a Jacky y a nuestros padres que los amo. El sonido del contador de tiempo me ensordece, los gritos de mis compañeros y de la gente alrededor no los escucho, solo lo veo a él, cuando alguien me toma por la espalda y luego ese pitido que no se quita de mis oídos. —¡Daniel!— como cada noche, esa pesadilla ha estado en mi diario vivir, el día en que perdí a mi hermano y todo lo que soñamos. Despierto todo sudoroso y con lágrimas en mis ojos, notando que solo es ese maldito sueño. Después de cinco años no ha dejado de suceder, como el recordatorio de que ese sería mi karma por ser un policía que se creía dueño del mundo. Son las cinco de la mañana y me levanto arrastrando los pies, me meto en la ducha y recuerdo la llamada de mi padre, hace unos días atrás. —Benedict. —Hola, padre ¿Cómo van las cosas? ¿Mamá? —Todo bien, pero sabes que no te llamo para eso, es momento que dejes tus tonterías y vuelvas a casa a cumplir con tu deber y dejar de jugar a salvar vidas. —Padre —suspiro frustrado—, ya hemos hablado de eso, tú sabes que la empresa no es lo mío y Jacqueline lo hacho bastante bien. —Pero no es mi hija, debes entender que necesitamos que hagas lo que te corresponde como único heredero de la empresa familiar. —Una que le quitó la vida a mi hermano— mascullo entre dientes queriendo cortar esta llamada. —¡No digas esas estupideces!, Daniel… —Y tú no repitas su nombre, no tienes derecho. Ya te dije que no iré y punto. —Pues lo siento, en estos momentos te necesitamos, estamos en conversaciones con la empresa de los Roschild y quiero que hagas algo por nosotros. —¿Una asesoría? Sabes que no me dedico al mundo de las armas, padre. Si quieres, puedo hablar con Martín, él es experto. —No es para eso, hijo—Ya veo que lo que quiere pedir debe ser demasiado importante, me dijo hijo y eso solo pasa cuando necesita algo de mí. —Entonces ¿Para qué me necesitas? —Su hija conoce tu trayectoria en la fuerza y te sigue en cada paso que das, por eso nos gustaría… —¿Me vas a vender como lo hiciste con mi hermano? —Él tuvo suerte, Jacky. —Él estuvo siempre enamorado de ella, padre, por eso no fue un problema. Además, yo ya tengo pareja y no voy a cambiarla por una mujer que ni siquiera conozco. —Pues, no estás casado, puedes terminarlo cuando se te dé la gana. —Eso no es así de fácil, padre, yo amo a mi novia y no pienso cambiar mi amor por un contrato millonario. —¿Sabes algo, Benedict? No te creo absolutamente nada lo de esa noviecita, pero te daré una chance, si ella es de nuestro agrado lo dejaré pasar, si no lo es, terminas con ella y te casas con la hija de los Roschild. —No voy a jugar a tu jueguito, padre. —Si no lo haces, destituiré a Jackeline de su puesto y la echaré de patitas a la calle sin un centavo y sin la custodia del pequeño Daniel. —¡No serías capaz! — grité furioso, es que no podía creer a lo que estaba dispuesto este hombre que se hace llamar mi padre. —Pues, pruébame, Benedict y lo verás. Tienes hasta el domingo para llegar a casa con tu noviecita y tratar de convencerme. Sin más me cortó y la sensación de dolor en el pecho se había transformado en amargura. —¿De dónde voy a sacar una novia de aquí al domingo? Me metí a la ducha fría con ese pensamiento en la cabeza, para las seis treinta estaba entrando en el comedor de la Academia, para tomar desayuno. Luisa, la señora de la cocina me entregaba mi bandeja con esa sonrisa amable de todos los días, pero frunció el ceño al ver mi cara. —¿Tus padres? —Mmm. —¿Quieres hablar? —No por el momento, pero gracias Lu. —Ya sabes que siempre estaré para escucharte. En eso, escucho que el grupo de los cadetes viene entusiasmado, entre risas y una amena conversación, pero como había sucedido desde hace un tiempo, la voz de una de ellos me atraía como imán. —Les dije que era pan conmigo— se para detrás de mi en la fila sin notarlo y sigue con su discurso— Es cuestión de física, Somerson, solo saber equilibrar el cuerpo y te funciona, ya conoces que Martín es un idiota y el Capitán Henderson le cubre las espaldas, capaz y hasta sean pareja. Rojo de la furia, me doy vuelta para poner en su lugar a esa chiquilla insidiosa que piensa, ¿qué mierda? ¿piensa que soy gay? —Además, eso da lo mismo, en gusto, colores como dice mi papá y yo no soy quién para discutir los gustos de Martin, el tipo está para rechuparse los dedos. Sus compañeros, me están viendo con sus ojos abiertos hasta casi salirse de sus cuencas y ella sigue por unos minutos, hasta que algo la detiene. —¿No me digan que está detrás de mí?— Somerson asiente, como si fuera uno de esos perritos que se usan en los autos y ella se voltea a verme, lo peor es que toda la furia que bullía en mi interior se va calmando al ver esos dos pozos negros y esa sonrisa de yo no he hecho absolutamente nada. —Cicarelli— la miro molesto, aunque algo se me ocurre cuando su sonrisa va cambiando a una cara avergonzada. Desde que la vi, ese primer día que ingresó a la Academia, me llamó la atención, era una chica demasiado inteligente para querer ser policía, hija de médicos y parte del escudo reforzado de una de las grandes familias de Nueva York, los Scott. En todo este tiempo, había visto su evolución en la academia y cómo ella se esmeraba por ser la mejor, aunque le costaba poco. Ella era por lejos la mejor de ese grupo. En ese mismo instante, mi cabeza se empezó a formar un plan, uno arriesgado, pero que estaba claro, ella aceptaría ayudarme. En el momento de la revelación... —Siento mucho tener que pedirte esto, pero eres la única que cumpliría los requisitos de mis padres— digo para que me crea, pero su risa vuelve a llenar la pequeña habitación. —Pero Capitán, esto es ridículo. Si usted lo ve de todas formas su familia no se creerá en nada que yo, una humilde aspirante, sea su novia. —Pero pueden decir que el amor nació de a poquito, que él te miraba de reojo cuando estabas bajo su supervisión y que a ti siempre se te cayó la baba desde que lo viste. —Eso— digo afirmando lo que su amigo dice, ya me está cayendo bien Somerson, pero ella niega masajeando su cabeza. —Capitán— mira a Somerson —, y tú no metas tu bocota en donde no te lo han pedido. De verdad que pienso que es ridículo. Además, yo… —Perdón si no pensé en tu novio, sé que siempre te han visto con uno de los chicos Scott y yo— tartamudeo al decirlo, es que ellos dos se ven tan bien juntos y eso me trae cierta incomodidad. —¿Lo dice por Cam? — suelta otra risa y ya me estoy molestando más ¿Se está burlando de mí?— ¿Me estuvo investigando? —Debía hacerlo, antes de pedírtelo. —Entonces debe saber que con Cam, sólo somos amigos, muy buenos, entrañables, casi siameses, de no ser por Mel, pero amigos. Nunca escuche los rumores señor, debería ir a la fuente. —Pero si hasta yo lo creí, Hanny, es que ese dulcito de tu amigo. —Idiota, mejor calla la boca, recuerda que en boca cerrada no entran moscas y tú me lo preguntaste. En fin— suelta un suspiro —, si me decido ayudarlo que gano yo. —¿Además de mi gratitud? —Capitán, no juegue conmigo, entiendo su desesperación, pero también entiéndame usted a mí, puedo asegurarle que si esto llega a los oídos del cotilla de mi papá se armará la tercera guerra mundial. —Te daré la recomendación que requieres para ingresar al FBI. —Eso me gusta más ¿Cuándo partimos? —¿Así de fácil?— se encoge de hombros y sonríe nuevamente. —Así de fácil, solo deberé llamar a algunos refuerzos que avalen la mentira que voy a tener que hacer y para retrasar mi llegada hasta año nuevo, esa es mi única condición. —Concedida. —Perfecto, ahora se pueden retirar de mi humilde morada, no quiero que alguien se entere que tengo al capitán y a mi mejor amigo metidos aquí, capaz y piensen que es una orgía. Negué con mi cabeza, ahora que lo pensaba, esta no sería una buena idea… Nos subimos a mi auto para el viaje hacia Rhode Island, la casa que mis padres ocupan en las fiestas está en uno de los barrios más cotizados y ellos ya me habían notificado que estaban ahí. Hannah va vestida como una princesa, su cabello lo ha alisado y ahora le llega hasta la cintura, pero lo que más me impresionó fue verla vestida en ese hermoso vestido verde oliva que marcaba cada una de sus curvas. «Dios, es la mujer más hermosa que mis ojos han visto» La noté tensa, los días anteriores habíamos creado nuestra historia de amor y debo decir que gracias al insidioso de Somerson no nos habíamos sacado los ojos, ella rebatía por todo, pero la entendía, le gustaba ser minuciosa con los detalles. En un acto, casi reflejo, tome su mano y la miré por el rabillo de mi ojo. —Solo se tú misma, sé que les vas a caer muy bien. —Sí, claro a la novia de mentira que viene a usurpar el puesto de la preciosa chica que tienen preparada para usted. Ay señor ¿En qué me he metido? —Es por una buena causa, no quiero que mis padres vayan a hacer la estupidez de quitarle a Jacky lo único que le queda de mi hermano. Ese era el motivo que le había dado para pedirle su ayuda, no podía decirle que por mi culpa mi hermano había muerto y menos aún que ella hacía nacer cosas que nunca pensé que sentiría por alguien. Ella tenía un objetivo claro y lo más probable es que cuando toda esta farsa terminara, se iría para cumplir su sueño y yo no era nadie para impedírselo. Llegamos cerca del mediodía a la casa de mis padres, las puertas enrejadas del lugar nos recibieron y luego que un guardaespaldas verificó mi identificación nos dejaron pasar. Estaciono mi auto frente a la entrada de la casa y suelto mi cinturón de seguridad, mientras ella hace lo mismo no se aguanta y me habla. —Wow, debo decirle esto a Jack, está de lujo y puede servir para Scott y asociados. —De verdad que eres muy cercana a esa familia. —No soy cercana, Capitán, ellos son mi familia. —Deja de decirme Capitán, ahora soy Benedict. —Aww, y yo que pensaba decirle mi cielito, así como le dice la abuela Blue a mi abuelo. Siento que los colores suben a mi cara y ella me mira un tanto dudosa, pero luego se larga a reír. —Perdón, perdón. Es que no aguanté, Benedict estará bien. Pero será mejor que bajemos, la señora que está en la puerta nos está mirando raro. Mi madre, esa mujer de mirada dulce y acogedora, está en el umbral de la puerta esperándonos con una enorme sonrisa. Me bajo del auto para abrir la puerta de Hannah, pero ella no esperó a nada y ya estaba abajo caminando hacía mi progenitora. —Usted debe ser la hermosa madre de Benedict, es un gusto poder por fin conocerla, soy Hannah Cicarelli— mi madre esboza una bella sonrisa y ya sé que mi novia se ha robado su corazón, como lo ha hecho con el mío. —Oh, querida. El placer es mío, por fin mi Ben ha sentado cabeza. Dios, eres hermosa. —Muchas gracias, señora… —Dime Emily, querida, pero por favor pasen que hace frío. —Hola mamá, estoy bien, gracias por preguntar — digo haciendo mi berrinche de hijo no tomado en cuenta. —Sé que estás bien, hijo. Es que estoy demasiado emocionada de ver a tu novia. No lo podía creer cuando tu padre me lo dijo. —Es que así es él, Emily, una cajita de sorpresas. Hannah le guiña un ojo a mi madre y la toma del brazo, mientras comienzan a entrar a la casa. —A propósito, te aviso que esos Roschild están aquí y esa niñita molesta no ha dejado de preguntar cuándo llegarás. —¿Y qué hacen aquí?— pregunto molesto. —El idiota de tu padre los invitó, lo siento, pero no pude hacer nada. —Tranquila, que esto queda solucionado hoy. Llegamos a la sala y estaban todos sentados conversando en un ambiente tenso. —¡Tío Ben!— Daniel Jr. Se suelta de los brazos de Jacky y corre a los míos. —Hola campeón, has crecido mucho desde que te vi. —Será porque no vas nunca a vernos— me hace un puchero y luego clava los ojos en Hannah — ¿Y tú quién eres? —Hola, soy Hannah y tú debes ser el pequeño Daniel. —¿Cómo sabes mi nombre?— le pregunta emocionado, como si ella no me lo hubiera preguntado a mí. —Elemental, mi pequeño Watson, soy una agente — se acerca a nosotros y le dice algo al oído —, pero es un secreto ¿okey? —Okey, me gustas mucho, Hanny ¿Te puedo llamar así? —Ey, tú, mocoso, deja a mi novia en paz. —¡¿Novia?!— exclama la mujer que está junto a mi padre y la cara de este se desfigura al igual que la de los Roschild. —Buenas tardes— Hannah se acerca a mí y entrelaza su brazo con el mío y se dirige a todos—. Es un gusto conocerles. —Esto no era lo que esperábamos, Benedict — dice Roschild a mi padre y él aún no sale de la impresión de verme con ella, pero hay algo en su rostro que no me gusta. —Robert, los invité aquí porque mi hijo me informó que venía, pero no pensé que vendría tan bien acompañado. Señorita, es un placer por fin conocer a la mujer que por fin ha hecho sentar cabeza a mi hijo. ¿Qué estaba pasando aquí? Hannah me mira como si lo que dijera mi padre fuera una aceptación de nuestra relación, pero eso era demasiado fácil ¿no?
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