Andrew –Ya estamos llegando, este lugar será provisional, quiero que mañana vayamos a ver una casa formal, grande y familiar, tu hermano merece privacidad y un lugar más amplio para descansar luego de las quimioterapias– exclame, dentro del carro solo veía caras extrañas, no sé si de felicidad o tristeza, exceptuando la cara de Matthew que se me hacía bastante conocida. –Gracias, Andrew… esto no será por mucho tiempo, lo prometo. Trabajare duro para poder rentar algo decente y lejos de Griezmann…– mi huracán era demasiado orgullosa al parecer, mientras que su hermano estaba contento. El camino hacia mi pent house era corto, aunque con el tráfico creo que si nos hicimos un buen tiempo aquí en carretera. La noche negra como el ébano era bañada con la luz de la luna llena, es como si e

