Nos lo pasamos muy bien en la cena. Leah me cuenta cómo es estudiar en Michigan y me habla de su nuevo novio, Jason. La escucho con atención y nos reímos de los chicos y de esa necesidad inexplicable de beber cerveza haciendo el pino. —¿Cuándo te vas a matricular en la uni? —me pregunta mientras tomamos el postre—. Ibas a asistir a una de las de aquí, ¿verdad? ¿Aún quieres hacerlo? Asiento. —Sí, creo que me matricularé para el segundo semestre. — Aunque ahora puedo permitirme ir a la universidad, no quiero cambiar mis planes. El dinero que tengo en la cuenta no me parece real, y no me gustaría gastarlo. —Genial —dice Leah, sonriendo. Parece superemocionada, como si algo la exaltara sobremanera. Pronto descubro de qué se trata. —Hola, Nora —dice detrás de mí una voz que me resulta fam

