Narra Valery Montesco Capítulo 07 El roce de los dedos de Sebastián aún quema mi mejilla cuando nos separamos en el centro de la pista, justo en el segundo en que la última nota del vals se desvanece en el aire cargado de incienso y perfumes caros. El silencio que sigue al baile es solo aparente; bajo el murmullo de los aplausos de la aristocracia, escucho el latido de mi propio miedo, un tamborileo sordo que me retumba en los oídos. Lucas se apresura a reclamar mi brazo, apretando su mano sobre mi bíceps con una urjencia que pretende ser afectuosa frente a los invitados, pero que para mí se siente como un grillete de acero frío. Caminamos con una lentitud tortuosa hacia la mesa imperial, decorada con cristalería de Murano y cubiertos de plata que brillan bajo las lámparas con una friald

